Ruralidad y territorio

Por Jose Napoleon Morales Sagastume

Guatemala, un país de contradicciones, en donde pocos tienen mucho y muchos tienen poco. Constituimos un país con índices muy bajos de desarrollo, superados únicamente por Haití en algunas estadísticas, esto, negativamente hablando, en donde, el 53% de la población se debate en la pobreza y el 15% de la misma en la extrema pobreza, que deben subsistir con ingresos de hasta $ 1 por día, o en algunos casos menos de eso, lo cual es evidente que no alcanza para satisfacer las necesidades mínimas de alimentación y vestuario, mucho menos la posibilidad de gozar de una buena educación para las futuras generaciones.

Es ahí, donde el problema del desarrollo rural viene a redundar en la mala distribución o acceso al uso de los Recursos Naturales que es donde se basa actualmente la economía del área rural guatemalteca.

La nueva ruralidad platea una transformación paulatina hacia otras fuentes de inversión de la mano de obra rural, que es donde radica su mayor potencial. Pensar en nuevas formas de uso de los Recursos Naturales, como agroforestería comunitaria, ecoturismo, y prestación de otros servicios.

Para el sector Rural de Guatemala, se hace necesaria la implementación de una Ley de Desarrollo Rural Integral que conlleve o fortalezca la implementación de la Política de Desarrollo Rural que busque mejorar los bajos índices de desarrollo con que cuenta nuestro país en la actualidad, que impulse nuevos proyectos dirigidos a los pequeños productores del área Rural quienes han sido según la historia guatemalteca los más marginados en América Latina.

Se debe impulsar también nuevas formas de obtención de ingreso económico para las comunidades rurales, con proyectos como la agroforestería, ecoturismo y prestación de otros servicios, esto se puede buscar reorientando políticas erróneas que han sido puestas en marcha en los últimos años como los Programas Sociales de repartición de víveres y/o dinero que no van acompañados de ningún seguimiento gubernamental o estatal, sino únicamente crean más dependencia de parte de la población más necesitada. Los programas sociales subsidiantes deben ser acompañados de proyectos de índole productiva o de agro ecoturismo para que al finalizar un período prudencial de tiempo puedan brindar auto sostenibilidad a las familias de escasos recursos que tanto se necesita.

En busca de mejorar la situación ambiental del área rural guatemalteca pueden impulsarse proyectos o sistemas de saneamiento sencillos y que no necesitan alta inversión como implementar la clasificación de basuras (orgánicas, plásticas, vidrio, etc.) que en otros países más desarrollados resultan ser una actividad básica y cotidiana. Esto puede lograrse con la inclusión en los programas de estudio del componente ambiental en la mayoría de casos ausente.

Se debe buscar el mejoramiento de las condiciones de vida del área rural y que esto evite que cada día más y más connacionales abandonen el territorio nacional en busca de un mejor futuro en países más desarrollados, y que aunque constituyen una alta contribución a la economía nacional a través de la recepción de remesas familiares, representan en nuestro país también factores de descomposición social, como el abandono familiar que se hace muy frecuente. La situación de pobreza también impulsa el fenómeno de la migración campo – ciudad, que empuja a gruesos sectores de la población rural a establecerse en o cerca de centros urbanos, sin ningún tipo de planificación para su crecimiento urbano, constituyéndose en asentamientos humanos carentes de todos los servicios básicos como agua, luz, saneamiento ambiental, calles pavimentadas, servicios de salud, transporte y otros, lo cual hace que se conviertan en centros urbanos de alta potencialidad para desarrollar delincuencia común.

Tomando en cuenta que el ordenamiento territorial se constituye en una disciplina que busca mejorar la calidad de vida de los habitantes que ocupan un determinado territorio, se hace necesario impulsar instrumentos y prácticas que ayuden a que se logre la territorialidad en nuestro país, pero para esto se hace necesario que los ciudadanos sean reflexivos y acepten y aprueben los planes de ordenamiento que las autoridades y las instituciones presentan para cada región, departamento o municipio, aunque cabe hacer ver que estas propuestas deben ser previamente consensuadas para evitar problemáticas de último momento. Uno de los retos grandes para este país, es lograr el desarrollo integral de sus comunidades especialmente las rurales y en este tema la planificación territorial puede jugar un papel preponderante.

Podríamos acotar algunas conclusiones como:
-Es necesario impulsar la aprobación de la Ley de Desarrollo Rural integral que facilite la aplicación de medidas que coadyuven al desarrollo pleno del individuo guatemalteco originario y usuario de los recursos naturales renovables.
-Se debe cambiar la orientación y funcionamiento de los Programas Sociales que van orientados al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas en el área rural y que se busque la auto sostenibilidad de los proyectos de micro y pequeña empresa y que facilite también la generación de ingresos y empleo en el área rural.
-Es imprescindible la implementación de programas educativos que incluyan el componente ambiental a nivel escuela primaria y secundaria y promover la concientización en adultos debido al deterioro ambiental que actualmente tenemos en nuestro país y que con esto se busque mitigar en parte la destrucción acelerada de nuestros recursos naturales (recurso forestal, fuentes de agua, basureros clandestinos, etc.)
-Para un país como Guatemala, cuyas áreas urbanas y rurales han crecido desordenadamente se hace necesario el impulso de políticas de ordenamiento territorial que impulsen el desarrollo integral de sus ciudadanos.

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