Fingir demencia

Texto: Miguel Ángel Sandoval

Fotografías: Quimy De León

Que el genocida Ríos Montt finja demencia no es nada raro, lo curioso y quizás no tanto, es que la Corte Suprema de Justicia admita esa supuesta demencia senil como la manera de permitir que la impunidad se prolongue hasta el absurdo. Pues el tema tiene que ver con la impunidad y con las formas que la misma utiliza para mantenerse firme y fuerte.

Si somos medianamente serios deberíamos partir de un hecho claro: el genocida demente ya fue juzgado y condenado por crímenes de lesa humanidad y un tribunal de alto impacto le condenó con 80 años de prisión.

A continuación, la Corte de Constitucionalidad cometió otro crimen legal y consideró el fallo injustificado y lo anuló. Resulta que en ese caso rebasó ampliamente sus funciones que son velar por lo constitucional y no derogar ninguna sentencia del ámbito penal.
Ahora en otra muestra de torpeza procesal se admite la demencia para mantener la impunidad. Y luego si ello no fuera aceptado habría otras maniobras para tratar de conseguir algo absolutamente demencial: negar el genocidio cometido en Guatemala durante la guerra del siglo pasado.

Pues el fondo de todo no es la inocencia o culpabilidad del anciano y demente genocida. De lo que se trata es de negar el genocidio y para ello cualquier pretexto es bueno. Inclusive la demencia.

Fingir demencia

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