Responsabilidad social empresarial de los proyectos hidroeléctricos en el desarrollo rural de San Pedro Carchá

Virginia Berganza

“La Responsabilidad Social Empresarial es el compromiso continuo de la empresa de contribuir al desarrollo económico sostenible, mejorando la calidad de vida de sus empleados y sus familias, así como la de la comunidad local y de la sociedad en general” (World Business Council for Sustainable Development, 2000).

En los Proyectos Hidroeléctricos se han establecido acciones de RSE, como una estrategia empresarial para el abordaje de conflictividad; las mismas han sido orientadas para proveer a las comunidades del área de influencia de las hidroeléctricas, de proyectos en materia de educación, salud, deporte e infraestructura para el desarrollo.
La problemática que Proyectos Hidroeléctricos del área han desatado se contrapone a la demanda energética nacional; en estos Proyectos, las disputas se dan especialmente por el acceso y uso del recurso agua, pero especialmente la discusión está en torno a los beneficios que perciben las comunidades del área de influencia de este tipo de Proyectos y cuál es el impacto de esta actividad económica en el desarrollo y desarrollo rural.

A la fecha no se ha evaluado el impacto y sostenibilidad de las acciones de RSE en el desarrollo de las comunidades del área de influencia de los Proyectos Hidroeléctricos y si se están abordando adecuadamente los ámbitos clave de la RSE en cada uno de ellos.

Los programas de RSE que se implementan, muchas veces solo satisfacen intereses de líderes de las comunidades y no contribuyen a reducir las vulnerabilidades sociales y económicas de las poblaciones ubicadas en áreas de influencia de las mismas. De manera específica, se percibe que los Proyectos Hidroeléctricos ofrecen proyectos sociales que tienen como único objetivo “callar” las quejas o satisfacer las necesidades momentáneas de la población. Las comunidades y los gestores sociales, que únicamente cumplen con su trabajo, solicitan “ayudas” y no proyectos sustentables.

Se considera que la articulación y coordinación en conjunto contribuiría a reducir, entre otros: los señalamientos que se hacen a las instituciones públicas, empresas generadoras, grupos sociales y civiles que muestran cierto desinterés en la búsqueda consensuada de beneficios comunales.
Yuri Melini, de Calas, indica que en la última década, la RSE se ha convertido en un componente importante para las empresas. El país necesita una matriz energética, fuerte, actualizada, justa y sobre todo sostenible. Se debe promover la participación de actores locales, y accionistas en la construcción de estos Proyectos (…). (Melini, 2012).

En respuesta a la matriz energética, Bolaños (2015) expone que la Corporación Multiinversiones, S.A. contempla la construcción de cuatro hidroeléctricas en cascada, todas ubicadas en el municipio de San Pedro Carchá, A.V.; la capacidad total del complejo es de 321 MW, con una generación anual de 1485 GWh y se estima una inversión de US$ 803 millones. RENACE – Recursos Naturales y Celulosa, grupo propietario, mediante la Política del “Buen Vecino”, promueve el diálogo en las comunidades aledañas a sus operaciones e incentiva a su miembros a que administren responsablemente los recursos naturales, trabajando en programas de RSE, con visión de largo plazo y enfocados en alcanzar un desarrollo sostenible.

Entre las ventajas de la energía renovable, se tiene que paralelo a su construcción, también se construyen caminos de acceso y obras sociales, entre otros:

• Los vecinos de las comunidades optan por proyectos “físicos” que la empresa generadora está dispuesta a otorgar en el corto plazo. Entre estos: centros de convergencia, puestos de salud, iglesias, construcción y mejoramiento de escuelas y canchas de juegos, equipamiento de áreas de aprendizaje, capacitación en áreas vocacionales para los jóvenes, entre otros.

• La empresa generadora, mediante actividades relacionadas a su campaña de “Buenos Vecinos”, encuentran acercamiento con las comunidades y promuevan el desarrollo de actividades deportivas, sociales y de apoyo comunitario, así como capacitaciones de la comunidad. En realidad ninguno de los actores tiene intenciones mal encausadas, y llegan a acuerdos que permiten a ambos vivir conformes.

• La empresa generadora, al no existir una ley que le obligue a invertir cierto porcentaje del capital percibido por el Proyecto, orienta su aporte en materia de la opinión o decisión de los líderes comunitarios.

• Los vecinos y empresa generadora han elaborado un plan estratégico que permite y facilita las oportunidades de desarrollo para ambos. Este plan posiblemente no es conocido por la sociedad no participante, y son éstos los que generan especulaciones de los beneficios que dejan de percibir unos y el aprovechamiento del recurso por parte de los otros.
Por último, es importante recalcar que la falta de cumplimiento de RSE por parte de los Proyectos Hidroeléctricos en el área de incidencia y áreas vecinas, es el hecho de que el Estado no exige en su normativa la implementación y cumplimiento de actividades que la promuevan. Situación que hace necesaria la participación efectiva y activa de todos los actores involucrados con el fin de lograr consensos y acuerdos en beneficio de todos:
• Los proyectos hidroeléctricos y sus estrategias de RSE, deben ser consensuados en asambleas comunitarias, por mayoría de votación y avalada por las autoridades correspondientes; no puede ser posible que se siga favoreciendo solamente a las familias directamente afectadas, finalmente son todos o la mayoría de vecinos los que resguardan el recurso natural.

• Debe existir un ente responsable que dé continuidad a los proyectos, sobre todo cuando éstos son obras grises. Deben ser entregados al consejo municipal y de esta forma se estaría asegurando el beneficio comunal, no familiar, sectorial o individual; y la administración y mantenimiento posterior.

• Debe existir la promoción y fortalecimiento de las políticas de producción sostenible en el tema eléctrico. Comunidades intervenidas por los Proyectos y el Proyecto mismo deben resguardar el recurso agua y velar por el buen manejo y generación de energía a través de actividades participativas, inclusivas y transparentes; donde el ¨costo¨ social no conlleve conflictos socio-políticos y económicos; sino más bien una mesa de diálogo donde se cubran las necesidades de la población ¨vigilante¨ de los mantos acuíferos, dichos beneficios deben ser a largo plazo y no solo para mermar las molestias presentadas durante la construcción del Proyecto.

• Por último, durante el período de generación de energía, las comunidades en la zona de injerencia deberían exigir regalías enfocadas en tres aspectos primordiales: salud, educación y desarrollo rural; transformadas en proyectos autosustentables que aseguren la mejora en la calidad de vida de las familias; ejemplo de ello podría ser inversión en infraestructura y material educativo, encadenamiento agroindustrial, fuentes de empleo, proyectos enfocado en promover y aumentar la mano de obra brindada por la mujer como un apoyo al ingreso del hogar, conservación de cuencas, tecnificación de la población joven, entre otros.

Ing. Agr. Rosa Virginia Berganza Marroquin. Estudiante de la Maestría en Ciencias de Desarrollo Rural. Centro Universitario del Norte, CUNOR-USAC. rvberganza@gmail.com

Bibliografía
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World Business Council for Sustainable Development (2000). Obtenido de http://www.wbcsd.org/

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