Bulling, socialización juvenil y discurso

Por Julio Abdel Aziz Valdez –

Hace un par de días estuve platicando con mis hijos acerca de las charlas que ellos reciben en su colegio sobre bulling, y me expresaban comentarios llenos de sarcasmo acerca de cómo se está produciendo la discusión en estos centros educativos, y lo risible que resulta ser para muchos jóvenes enfrentarse no solo con el tema sino con el sesgo que autoridades le quieren imprimir, esto me llevo a hacer algunas consideraciones y reflexiones con ellos sobre mi experiencia de niño y joven (aun cuando no lo crean lo fui hace un tiempo, que además sufrió bulling) sobre el tema, a ver…:

1. Entiendo la preocupación de las autoridades en relación a este tema, sobre todo por la cantidad de actos deleznables de violencia juvenil que se ha producido contra niños, niñas, y adolescentes por parte de otros pares por el simple hecho de ser diferentes o por el solo placer de la compulsión de violencia.

2. Entiendo el bulling como la acción de acosar sistemáticamente a otra persona, entendamos a este como un compañero de clases, por alguna característica o condición especial que lo distinga del resto, al menos en mi tiempo aquello se producía en contextos donde el otro resultaba ser el que tenía una condición que probablemente lo hacía vulnerable, por razones raciales, de clase, culturales o incluso por aspectos físicos sobresalientes o disfunciones físicas, gordos, delgados, pobres, indígenas, cabezones, pequeños, altos, con estragos por poliomielitis, los aplicados y los no aplicados (tontos en lenguaje común), los bien y mal vestidos, afeminados (que no es lo mismo que homosexuales) los muy morenos o los muy blancos, los de pelo lacio o los crespos, en fin, podrían haber otras muchas más categorías, lo que reafirma el principio que no es un ejercicio dirigido a alguien en específico, sino a la diferencia identificada.

3. Los acosadores o molestones pertenecen a la media, los comunes, que no sobresalen por ninguna de las categorías enumeradas anteriormente, o bien los que teniendo una de estas características y habiendo sufrido acoso, ahora tratan de redimirse. El acto de acosar tiene que ver en parte con el reclamo a aquellos que no son como la media, es una forma de rechazar sí, pero también de obligar a la integración del “diferente o el otro” al grupo. El acosador puede presentar patologías producto de disfunciones de la conducta, lo que en otras condiciones es la manifestación de alguien violentado previamente, pero no creo que sea la media del acosador, esto viene a ser más bien la excepción.

4. Los acosadores, que presentan patologías de comportamiento, excesiva agresividad hacia su entorno, incapacidad de socialización, insensibilidad al dolor físico y psicológico de sus pares, falta completa de empatía, se diferencian completamente del comportamiento cultural de sus compañeros y pueden ser, con las herramientas básicas, identificados dentro del grupo, e igualmente no constituyen la tendencia.

5. El acoso es violencia que puede ser física o psicológica, eso no se pone en discusión, y de que la concepción acerca de que la violencia es aprendida tampoco, sin embargo creer que la vida humana en sociedad puede estar exenta completamente de violencia si esta deja de socializarse esta alejada de la verdad, de lo contrario no hubiera habido más de 77 muertos en Noruega hace unos meses producido por un hombre que en teoría creció sin el influjo de una sociedad tan violenta como la guatemalteca por ejemplo.

6. Más que acoso, la relación entre seres humanos, niños y adolescentes en contextos escolares es particular, existe juego de poderes, sobrevivencia social, prejuicios culturales, atracción sexual, y una serie más de aspectos que se producen en miles de micro relaciones, que van desde un apretón de manos hasta todo el influjo de prestigio que puede producir los méritos académicos o los físicos. También el modelo pedagógico utilizado en la Escuela fomenta la violencia desde el mismo momento de la separación por grado, edad y género, por niveles de aceptación por medio de las notas, por lo pulcro que pueda ser el uniforme, por lo bien o mal que resulte ser para ser aceptado como parte de la media.

7. No todos los que sufren de acoso reaccionan igual ante el este acto de violencia, le comentaba a mis hijos que conocí muchos que fueron objeto de burlas que se sobrepusieron y respondían en forma decidida a la presión social, estos llegaron incluso a ganar el reconocimiento social, no sin dificultad, la pregunta puede ser ¿Cuáles son las condiciones que perpetúan que la víctima de bulling se asuma como tal? Podría pensarse que la víctima de bulling lo fue antes de llegar a su centro de estudio, aun cuando el primer nivel de socialización haya sido la sobreprotección o el abuso a secas, ambos son altamente destructivos del espíritu del niño y adolescente.

8. Mucho del abuso contra el otro no surge en el patio o a la hora de la salida de clase, se genera en el mismo sistema educativo, o en el hogar. A pesar de que en nuestro medio el abuso es una constante, no hay forma de comparar los niveles que este alcanza en centros de estudio como los de Estados Unidos, que incluso ha servido de inspiración para cientos de films, incluyendo los que se basan en superhéroes, y claro, parte del reconocimiento social deviene de cómo el sujeto logra superar a los que lo violentan.

9. El centro de estudios se asemeja a una cárcel, donde el bulling es casi una forma de sobrevivencia del mejor adaptado, es un mecanismo de relacionamiento biológico primario, el contenido lo da la cultura. En la ciudad de Guatemala le decíamos a los niños que hablaban con acento de occidente indios en forma despectiva, de hecho eran hijos de inmigrantes de aquellas zonas cuyo idioma original era kiche o kakchiquel que en contextos urbanos eran una minoria, pero este mismo fenómeno pasa con los niños de una escuela en Estados Unidos donde el niño tiene un acento marcado por el castellano, o en Francia con un acento marcadamente árabe, e igualmente sufre de acoso y burla, la diferencia es el contenido cultural, por lo tanto el bulling es un fenómeno global como globales sean las características del modelo de enseñanza aprendizaje.

10. El bulling es una respuesta a la exclusión social, hasta cierto punto es una violencia nihilista pero que encuentra explicación en el castigo de la diferencia, pero esto es solamente la tercera parte de la explicación, falta de carácter biológico, la que nos permite entender cómo se construyen los liderazgos en la escuela y en la calle, es evidente que no es el reconocimiento al mérito intelectual, ni al humano, sino a la expresión deportivas e incluso la artística, al factor físico y lúdico, que en las microrelaciones puede dispararse.

11. Existe una tendencia alarmista en relación a los casos extremos del acoso y, por la limitada capacidad de análisis de los educadores y autoridades, se considera que el mal del violentador está en el violentador mismo y el violentado o víctima es solamente un receptor de acciones que lo disminuyen en su esencia humana. Lo que causaba irritación en mis hijos era la tendencia a bullimizarlo (castellanización del término en ingles) todas las relaciones entre sus congeneres ejemplo: un grupo de niños opta por no aceptar a otro como parte de su grupo, sin necesidad de recurrir a la violencia física, se cae en la violencia psicológica desde esta perspectiva por lo tanto estos están llevando a cabo un acto de bulling concepto que rompe con la libertad de asociación que los seres humanos desarrollan en todo los niveles de la vida. El disponer de apodos o nicknames ofensivos, cuando aquello resulta ser una forma de relacionamiento que cuestiona la formalidad de la relación con la escuela, con la que se le reduce al nombre y por la característica que otros le encuentran o reconocen, claro está, el nickname o sobrenombre que se produce en contextos de violencia dispone de un estigma, pero establecer el límite es de sumo dificultoso en tanto que es el que recibe el sobre nombre el mejor autorizado para determinar si se siente agredido con el mismo.

12. La lucha contra el bulling es casi la lucha contra los efectos morales y de aprendizaje de la escuela, abordarla desde sus manifestaciones o desde los victimarios reales y potenciales resulta corto de perspectiva. Es válido luchar contra la discriminación producto de la ignorancia, el prejuicio o sobre todo de las estructuras oficiales que la alimentan, pero obligar a que la sociedad a cambiar de forma de pensar y actuar a partir de marcos ideales que provienen de análisis inconclusos sobre lo que es la vida en la escuela resulta ser poco cercano a la realidad compleja de las relaciones en sociales y culturales en la Escuela y la comunidad.

www.albedrio.org

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