Fábrica de hambrientos y reforma fiscal

Por Crosby Giron

En Totonicapán el porcentaje de niños menores de 5 años padece desnutrición crónica supera el 90 por ciento. Así de horrible como se lee. ¿Para qué rechingada madre se organiza el pinche Estado?

Se estima que Q24,090 millones se pierden cada año como resultado de la desnutrición. Estoy citando cifras de un informe publicado por Icefi en septiembre de 2011. Veamos estos tres párrafos: “Otra manera de dimensionar el problema de la desnutrición crónica es mediante comparaciones internacionales. Si se observa el porcentaje promedio de niños y niñas guatemaltecas menores de 5 años con desnutrición crónica, comparado con los promedios de la región y el resto del mundo, se revela el hecho de que el país supera por más de 35% el promedio de América Latina y el Caribe, y por más de 16% el promedio mundial. Esto hace que Guatemala se sitúe cerca de países africanos con carencias extremas como Madagascar, Ruanda y Malawi.

Sin embargo, si se desagrega este promedio en urbano y rural, el porcentaje de niños desnutridos rurales supera el promedio de estos países. Si se hace el mismo ejercicio desagregando por etnia, situación educativa y niveles de pobreza, los porcentajes de niños y niñas guatemaltecas con desnutrición crónica superan los promedios de países como Yemen y Afganistán, países con conflictos políticos importantes.

Al mismo tiempo, los promedios de niños y niñas urbanas, no indígenas, con padres con mejor educación y pertenecientes al quintil de mayores ingresos, reducen considerablemente la prevalencia de desnutrición crónica. Esto no es más que una muestra de las profundas inequidades que se viven en Guatemala y que están en el centro de las causas del hambre.”

 

Esa es gran parte de la juventud futura de Guatemala. Esa es la masa que dentro de algunos años irá a las maquilas, a la construcción y a la llamada economía informal.

 

Mientras tanto, el problema creado de la violencia y el crimen, sustituye al de la desnutrición y se convierte como por arte de magia en la tarea que tendrán que resolver aquellos que, también, pueden verse dentro de un esquema de autores de la misma.  ¿Negocio redondo, no? Visión estratégica que le llaman.

Pero no solo eso. Resulta que si la ciudadanía sin pedigrí quiere “experimentar” una baja en la violencia (el 20% en 4 años ha dicho Otto Pérez) entonces tiene que aflojar la billetera. A los del Pent-house no les interesa el Estado más que para ordeñarlo. ¿Cómo se llama la obra? Analícelo usted mismo y luego me cuenta.

Todo se resume en que sigue la pesadilla guatechapina en donde lo que debería ser no es y lo que es, parece sacado de la cabeza de Freddy Kruger.