Política exterior sin piloto

Por Mario Rodríguez

En medio del burlesco espectáculo que da un medio impreso y los altos mandos del patriota y su “novel” canciller, respecto a la venida o no del presidente iraní a la toma de posesión de Otto Pérez, el precio del barril de petróleo, de la variedad de referencia Brent de Mar del Norte, se ha llegado a comprar durante la última sesión por 110,35 dólares en el Intercontinental Exchange (ICE).

Qué significado tiene eso.

Cómo es su costumbre, Prensa Libre trata de limitar el campo de acción de la política exterior de Guatemala. Su prioridad manifiesta es evitar que este gobierno, y cualquier otro, adopte una postura hacia el sur y se vincule más directamente con gobiernos como el de Hugo Chávez en Venezuela, o Evo Morales en Bolivia, por mencionar algunos. Lo mismo pasó con el caso de PetroCaribe.

La insistencia sobre la venida o no de Ahmadineyad, es irrelevante y la argumentación utilizada es tendenciosa. El tema de fondo es la forma como se delimita la política exterior del país.

Una de las características más sobresalientes del nuevo gobierno es la tripartita distribución del poder y sus competencias, ligados a los sectores empresariales, militares y los allegados, financistas y militantes del partido. Y ese que se le llama el cuarto poder, quiere hacerse de las relaciones internacionales, a partir de la confusión y el manipuleo.

En tal sentido, la dificultad principal de esta lucha de poderes, en un gobierno que todavía no empieza, no nos deja ver a cabalidad las prioridades que existen para la política exterior del país. Por eso, esos temores que hoy se expresan por la simple venida de un invitado más a un acto protocolario, son una cortina de humo que condiciona la realidad del presente a partir de una postura ideológica que se muestra intolerante e impide construir una política exterior con cierta autonomía para que muestre su lado pro activa en el campo de las relaciones internacionales.

Este año, el país tiene la responsabilidad de integrar el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Un Consejo que deberá adoptar importantes resoluciones, muchas de ellas relacionadas al control, uso y explotación del petróleo por parte de sus miembros permanentes. Las guerras del presente y del futuro cercano, las próximas invasiones, los nuevos conflictos humanos, tendrán como corolario de fondo la lucha por los recursos energéticos del planeta, siendo el petróleo el más importante. Y de acuerdo con la tendencia actual, los precios altos del crudo como los que se registran en la actualidad, pueden repercutir negativamente en nuestro país.

¿Porqué entonces debemos tomar partido antes del debate?, ¿porqué debemos renunciar a tener una política exterior propia y conformarnos con ser comparsas de Estados Unidos en ese foro, tal como lo sugiere Prensa Libre?

A raíz de este asunto, hay que preguntarse sobre el nuevo reparto de las competencias en materia de política exterior. Quién conducirá exteriormente el país. La mano dura, Prensa Libre o el fundamentalismo evangélico encarnado en el nuevo canciller. Y lo más importante, hacia donde nos llevan.

 

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