Mahmud Ahmadineyad en Guatemala y el petate del muerto

Por Julio Abdel Aziz Valdez – Guatemala, 5 de enero de 2012

Los funcionarios corrían de un lado a otro al leer los rumores en los medios acerca del inminente viaje del presidente de la República Islámica de Irán a Guatemala para la toma de posesión del Presidente Pérez Molina el 14 de enero, no daban crédito a que haya aceptado la invitación enviada por cancillería estando seguros que no la aceptaría.

El embajador de Estados Unidos, por encargo del Departamento de Estado, exige que se le informe por tal invitación, no hay un tono amistoso en dicha solicitud, solo un recuerdo de los viejos tiempos de la Guerra Fría, de hecho el protocolo para estas situaciones está guardado en un sobre amarillento en una gaveta sin abrir, ha sido desempolvado. El nervioso canciller designado, un hombre ampliamente conocido por la derecha conservadora neopentecostal , no podía imaginar cuál sería su reacción frente a una de las figuras que él califico en el pulpito de su iglesia como la personificación del diablo y de estar contra los designios del Dios de los Judíos.

La reacción más interesante provino de algunos legisladores, que con sus acostumbrados dotes de estadistas, calificaron aquella visita como un error porque él era un “terrorista” que podía incomodar a los “países amigos como Estados Unidos e Israel”, sin embargo la reacción guardaba mucho de convencimiento ideológico conservador judeo cristiano y temor a la potencia colonial, el tono de voz incluso dejaba ver la cercanía de las cañoneras en las costas, como dejar pasar a un gobernante que ha amenazado a la VI flota sobre el Mar de Oman, “no nos lo perdonarían”.

Guatemala es una semicolonia con manifestaciones culturales propias, la política exterior es dictada en forma de copia de memorándum en el Departamento de Estado de Estados Unidos y fuera de eso es muestra de rebeldía que se paga caro, aumento en las deportaciones de guatemaltecos es casi un sentencia de muerte a la economía popular, la baja en las importaciones estrangularía a la elite económica, el miedo no es ficticio ni producto de la paranoia, es real, claro con las consiguientes necesidades de quedarse en la zona de comodidad en el marco de las relaciones internacionales, le tienen más miedo a mostrarse independientes y nacionalistas en términos de política internacional a que los cataloguen de corruptos y demagogos, con ese estigma se puede vivir bien en este país.

La relación con Irán a diferencia de la Unión Soviética de los años sesentas y setentas, lo que prevalece es el sentido pragmático. La revolución islámica no es un modelo de exportación y menos aún contar con románticos idealistas que fomenten las bondades del sistema, las relaciones de Irán con el continente, fuera del agrado del discurso antiimperialista, son negocios. Las relaciones se afincan en convenios comerciales, la solidaridad y hermandad entre naciones pertenece a una nebulosa difícil de difuminar, Estados Unidos por ejemplo no tiene amigos en el mundo “tiene intereses” y si para ello considera necesario donar dinero para fundaciones y acciones “altruistas” lo hace y ya, al igual que Israel con sus cientos de becas al año, ninguna de ellas está fuera de la lógica del interés regional al discurso sionista.

Hubieron muestras de madurez con la noticia, algunos como el ex canciller Gabriel Orellana afirmaba que el recibir a un mandatario como Ahmadineyad no debería implicar dejar la “amistad con países como Israel”, en este contexto lo que debe prevalecer son los intereses de nación antes que los intereses de grupos de poder que manejan las relaciones comerciales con Israel (especialmente los importadores de armas) si Irán como nación se puede perfilar como un socio comercial lo que a la larga pueda brindar beneficios a la nación debe ser el criterio prevaleciente, el islam como religión y como ideología de Estado no son elementos de discusión.

Irán es potencia económica en toda la región de Medio Oriente, su economía ha dejado la dependencia exclusiva del petróleo y se ha diversificado en todos los campos de la tecnología y producción de alimentos, con más de 70 millones de habitantes está ubicado en índices altos de desarrollo humano, nada tiene que envidiar a las llamadas democracias occidentales hacia las cuales ven los políticos criollos cuando de imaginar el desarrollo se trata, estamos tan acostumbrados a los apellidos anglosajones, alemanes o franceses para definir el concepto de asistencia técnica “de altura” que no creemos ni en nuestras propias capacidades, en las posibilidades infinitas en Medio Oriente o África para encontrar relaciones constructivas. Mientras subsista esa visión racista que nos hace menospreciarnos las raíces profundas del subdesarrollo seguirán creciendo.

www.albedrio.org

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