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Preparados para vivir el año nuevo pleno

Prepararnos para vivir un año pleno requiere ocuparnos de nuestro cuerpo y alimentar el alma evitando los excesos de “exigencias”, de rencores y desánimo.  Procurarnos que no falten “consideraciones” hacia nosotros mismos, como para los demás, gestos de perdón, gratitud, abrazos y charlas intimas, sueños y proyectos.

El inicio de un nuevo año también nos invita a “volver a empezar” ó “elegir como seguir viviendo” sobre la base de la experiencia y lo aprendido. Esto nos lleva a reflexionar cuál es nuestro estado actual y en qué queremos modificarlo;  a tomar conciencia de nuestra capacidad y la responsabilidad que tenemos para planificar como queremos vivir el nuevo año y  establecer los objetivos y las metas que nos propongamos para el nuevo año en las distintas áreas de nuestra vida (pareja, familia, amigos, trabajo, estudio, economía, salud, etc).

De ahí la importancia de empezar por hacer un balance del año vivido.  Para ello debemos tomarnos el tiempo para reflexionar e identificar humilde y honestamente, aquellos errores cometidos que consideremos importantes y aquellos asuntos en los que nos involucramos que nos perturbaron o no desearíamos volver a repetir.  Es importante también  anotar aquellas actitudes, conductas o hábitos desagradables o equivocados que mantuvimos y que nos afectaron y afectaron a otros, para proponernos corregirlos en adelante, así como aquellos asuntos que postergamos, que no concluimos o dejamos «pendiente» y que necesitamos atender.

Por supuesto que nuestro balance no podrá estar completo hasta que reflexionemos e identifiquemos todos aquellos logros, situaciones agradables, aprendizajes, nuevas personas que conocimos y todo aquello grato y edificante que nos ha dejado de positivo el año que termina.  Todo esto nos guiará para establecer nuestro plan de nuevo año, objetivos y metas.

El fin de año y el inicio de uno nuevo, nos brinda la oportunidad para elegir lo que queremos que nos acompañe y sea parte de nuestro nuevo año; para despedir o soltar lo que ya no queremos que siga con nosotros.  Es un tiempo de reflexión para elegir nuevos emprendimientos; o para quienes ya los han elegido pero no los han logrado o no se han permitido llevarlos a cabo, poder retomarlos o impulsarlos.  Es la oportunidad de recuperar sueños y hacerlos realidad y para ocuparnos de las áreas de nuestra vida, más descuidadas o necesitadas y reforzar las más sanas.

El futuro es la consecuencia de nuestras elecciones, de lo contrario no seríamos seres esencialmente libres. Hablar de planes y metas, es entonces hablar de responsabilidad, de elección, cambio y transformación. Como humanos tenemos capacidad ilimitada de cambios y aprendizaje.  Si bien nuestra vida depende en parte del entorno o mundo familiar donde fuimos criados y, repetimos los modelos que tampoco fueron buenos para nuestros antecesores; es muy claro que en nuestra vida adulta siempre existirá un buen grado de libertad de decisión sobre lo que hagamos y elijamos.

Por lo anterior, la fijación de nuestras metas y objetivos presupone primero asumir con todo nuestro ser lo siguiente:

A) Soy responsable de lo que pienso, imagino, siento, digo y hago. Y puedo cambiar cualquiera de estas variables a voluntad, si lo elijo y aprendo cómo hacerlo.

B) Tengo derecho a decidir qué hago con mi vida: cómo invierto mi tiempo, mis afectos, mis energías, mi dinero y mis talentos en función de mi propio desarrollo y realización personal.

C) Soy capaz de medir las posibles consecuencias de mis decisiones y conductas.

D) Somos hijos del pasado y padres del porvenir.

Para elaborar nuestras Metas es necesario:

1- Reconocer qué queremos alcanzar, diferenciándolo de lo que los demás esperan de nosotros (de acuerdo a nuestras propias aspiraciones y necesidades).
2- Emplear los recursos (materiales, afectivos, intelectuales, tiempo, talentos, etc.) de los que disponemos en el presente.
3- Planificar de acuerdo a los objetivos que nos hayamos propuesto de manera realista.

Algunas claves para alcanzar los objetivos.

– Definir resultados, o sea, especificar claramente lo que se quiere lograr.
– Generar un plan «realista», que cuando sea seguido logre esos resultados.
– Desarrollar la motivación interna para ponerse en acción (Ej.: Visualizar en nuestra mente aquello que deseamos alcanzar y como deseamos nuestra vida)
– Compartir nuestra visión o proyecto con las personas que nos apoyan (familia, amigos, etc.).
– Generar la confianza en nosotros mismos y en quien pueda colaborar en la concreción de nuestro objetivo. (Ej. creer en nuestra capacidad de lograrlo, si otras personas han podido, porqué nosotros no?).
– Infundir determinación en uno mismo y en otros, sea la familia o una empresa, para no abandonar nuestro proyecto ante los obstáculos.
– Pedir ayuda. Aprendamos de quienes tienen éxito en sus proyectos, busquemos bibliografía o recurramos a orientadores o psicólogos (dependiendo del área de nuestra vida de que se trate). No olvidemos que un buen consejo puede evitar dolores de cabeza.

Lo que debemos evitar para alcanzar lo propuesto:

– Evitar la distracción: iniciar y no completar lo planeado.
– Evitar la dispersión: ocuparse de muchas tareas inconclusas a la vez.  «Recordar que Activo no es igual a Productivo».
– Evitar la Impuntualidad.
– Evitar la mediocridad: ocupar el tiempo en tareas poco valiosas, poco útiles o que no dejan una enseñanza o un valor agregado a alguien.

Sugerencias para mejorar

– Planificar semanal y mensualmente, proponiéndose resultados realistas semanales y mensuales (recordemos que los resultados solo son una guía, la cual podemos alcanzar completamente o solamente acercarnos a ella, lo importante es obtener resultados que nos acerquen a nuestra meta)
– Usar una agenda diaria.
– Organizar el día. Tomar unos minutos al comenzar el día puede ahorrar muchos tiempos vacíos o equivocados.
– Jerarquizar tareas en tiempo y espacio. Aprender a priorizar y diferenciar «lo que es más necesario e importante de cumplir» durante el día y la semana, que nos acerque a nuestra meta.

Tengamos siempre presente que todos somos creadores de nuestra empresa personal, responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer, por lo que es necesario e importante también, comprender y resolver aspectos de nuestra personalidad que puedan ser un obstáculo para la realización personal y la concreción de metas o sueños.  Igual de importante y necesario es el conocimiento de nosotros mismos, para optimizar y aprovechar las virtudes, talentos y dones que como seres humanos poseemos, para hacer de nuestro diario vivir una vida con sentido.


Incluyamos dentro de nuestro plan diario o semanal, aquellos aspectos de nuestro carácter o personalidad que deseamos modificar o desarrollar: por ejemplo: 
– Hoy seré agradecido(a)
– Hoy evitaré enojarme
– Hoy practicaré la paciencia   
– Esta semana practicaré la generosidad (poner para cada día lo que se propone hacer y con quien)
– Hoy no juzgaré a nadie, ni a mi mismo(a)
– Hoy practicaré la atención y escucha a los demás
– Hoy practicaré el respeto hacia los demás y hacia mi mismo(a), 
– Hoy no postergaré mis pendientes, etc. etc.

Hagamos del 2012 un año de realización, crecimiento personal y plenitud, renunciando a hábitos, pensamientos, emociones y actitudes que nos empobrezcan en las diferentes áreas de nuestra vida: familia, pareja, trabajo, amigos, esparcimiento, nuevos proyectos, talentos y dones.   Y no olvidemos hacer tiempo para todo aquello que nos permite obrar saludablemente en nuestro plano físico, emocional, mental y espiritual. 
( *Referencias del artículo de la Dra. M. Florencia Olivieri, Consultora en Psicología, Argentina)

«Somos hijos del pasado y padres del porvenir»  

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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