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La paz que tenemos por construir

Miguel Angel Sandoval,

Hace ya 15 años se firmo la paz que buscaba ser firme y duradera. La intención era correcta, pues finalmente y luego de más de tres décadas de guerra, era necesario un periodo prolongado de paz interna para poder enrumbar el país por la senda del desarrollo, la paz y por supuesto, la conciliación nacional. Se trata de algo inscrito en la agenda del país… Es un tema pendiente. Y ahora con nubarrones mas fuertes que en otras épocas.

Hay en este  aniversario, un tema que preocupa a quienes hicimos de la paz un compromiso de vida, y una agenda política. El clima previsible de la época post firma de la paz ha desaparecido. Vivimos en medio de una guerra social con actores que se pueden encontrar en las maras, el crimen organizado,  los carteles de la droga, la violencia que no cesa y un sinfín de expresiones sociales, como el desempleo, la miseria, la exclusión y el racismo, el hambre que nos azota como país, y el riesgo de hambrunas de pronostico reservado. Ese no es un clima de paz, es la expresión de una sociedad que necesita de cambios fundamentales, urgentes, serios.

Hoy día la violencia es semejante a la de la guerra, y salvo por la política de masacres, las pérdidas en vidas humanas son del nivel de los años más cruentos. Hoy día, se utilizan mas armas y municiones que durante la guerra y el temor que se vive en algunos lugares del país o en algunas zonas urbanas es casi de la misma envergadura que durante la guerra, con las salvedades necesarias  que se impone hacer.

La fuente de este enorme malestar que vivimos como sociedad, esta  en el incumplimiento de los compromisos de la paz. Como he referido en, la cuestión fiscal sigue sin ser abordada, y como se sabe, lo fiscal es el ingrediente básico para poder contar con  políticas publicas que ataquen de frente y con recursos todos los temas enumerados líneas arriba. Otro tanto  ocurre con lo agrario y los derechos indígenas. Esta todo lo relacionado con la ausencia de una reforma política de fondo y otros tema de orden económico y social, que siguen pendientes.

Y como colofón, en este clima alejado de lo que se preveía al momento de la firma de la paz, ahora tenemos que quienes financiaron los escuadrones de la muerte en la época de la guerra, y quienes desde las filas castrenses se opusieron a la negociación política, se niegan  a aceptar el veredicto de la justicia  y salen con supuestas denuncias que solo persiguen aumentar la impunidad crónica en que vivimos desde hace décadas.

Es necesario recordar que los escuadroneros con una lista parecida a la actual, asesinaron y persiguieron a quienes aparecían en las listas publicadas desde la invasión-golpe de estado que derrocó a Jacobo Arbenz en 1954. Es la misma mano que seguramente escribió durante estas décadas los nombres de quienes en su momento fueron asesinados, a diferencia de hoy en donde se puede dirimir las denuncias, serias y documentadas, en los tribunales de justicia.

Hay que subrayar que una especie de renovada guerra ideológica, con lentes de la guerra fría y de los años de la contrainsurgencia, es el peor mensaje en el 15 aniversario de la firma de la paz y del inicio del régimen de Pérez Molina, que tiene la opción de impulsar los acuerdos de paz o ir por la pendiente que proponen los militares enemigos de la paz. La disyuntiva esta planteada.

 

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PublicoGT es una publicación del Consejo de Investigaciones en Desarrollo, una entidad de investigación que desarrolla proyectos de comunicación social y análisis sociopolítico.

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