La barbarie naturalizada

Por Mariano González – magopsi@yahoo.com.mx

Un titular del periódico Siglo Veintiuno decía, hace unos pocos días: “Narcos hacen limpieza en Gualán y Malacatán”. Por lo que conozco, no ha existido ninguna reacción de indignación ante tal barbaridad. Pues no es lo mismo decir que los narcos “hacen limpieza” que “cometen asesinatos”. Hacer limpieza, aunque no sea la intención del desafortunado titularista, remite a los campos semánticos de suciedad y enfermedad. Por tanto, cuando los narcos “hacen limpieza” el “sentido común” que existe en este país “sabe” que se está “eliminando” a gente “indeseable”, especialmente, ladrones de poca monta. Muy contrario es el efecto que se produce cuando se advierte que los narcos cometen asesinatos(i)

Dado que este es un conocimiento que se ha vuelto “sentido común” es necesario decir que no se está haciendo ninguna defensa frente a crímenes de cualquier tipo. Lo que sucede es que esta desafortunada expresión remite a dos problemas reales en el país.

Hay un problema básico de derechos humanos y legalidad. Todas las personas merecen un juicio justo y si se encuentran culpables, merecen un castigo correspondiente a lo que han hecho. Es una cuestión de dignidad elemental. Pero también de convivencia. En este sentido, la ley es una defensa contra la venganza que puede tornarse irrefrenable. Si todos “hicieran justicia por la propia mano” (que es otra expresión desafortunada, porque eso es una injusticia) la cadena de venganzas se torna potencialmente infinita y no deja espacio para la convivencia. El “ojo por ojo” deja a todos ciegos. Y esto vale tanto para los crímenes actuales como para los crímenes que se cometieron en el conflicto armado y que vuelven a ser parte de la discusión pública (lo cual es bueno, pese a ciertas intenciones aviesas).

Pero además, la expresión del titular muestra el desprecio a la vida que se ha llegado a internalizar y constituir, de nuevo hay que señalarlo, en sentido común. Pues la expresión “limpieza” y “limpieza social” tiende a naturalizar y legitimar que se cometan asesinatos. Por tanto, a mostrar desprecio por la vida de otros seres humanos. ¿Qué dice de nosotros, de nuestro país que se haya llegado a este punto? Indudablemente que las cosas se encuentran mal. Pero hay actitudes como las que subyacen a este titular que evidencian el fondo moral en el que nos encontramos en estos días.


(i) Por otra parte, hay que reconocer cierta dificultad para señalar adecuadamente el hecho. Lo que está pasando es que los narcotraficantes están matando personas. Punto. Pero decirlo así también tiene efectos indeseables. Los medios contribuyen, quiéranlo o no, como caja amplificadora de los hechos de violencia. Así que un titular de esa naturaleza, en su honestidad, se vuelve amarillista y genera más miedo. No obstante, hay otras formas de decirlo que no sancionan/legitiman/naturalizan una expresión bárbara.

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