Conmemoración: A un año de la I Guerra Virtual

Stephane Burckhard

Las angustias por el nuevo gobierno militar genocida, la trata de blancas, la celebración del día del voluntariado y Guatemala al borde de un abismo me importaron un comino en ese momento. Y es que fue un día interesante para tratarse del interior de una casa antigua en la zona uno. Mi meta era aprender a migrar a una nueva filosofía de vida libre y de software libre. Mis conocimientos aún son limitados en cuanto a tecnicismos, pero sé bien que lo hago por motivos económicos, de seguridad e ideológicos inspirados por un acontecimiento virtual que pocas y pocos se presenciaron.

El término de software libre aboga por el respeto a la libertad del usuario sobre su producto adquirido, una vez lo obtienes puedes usarlo, copiarlo, modificarlo, trastearlo, compartirlo con quien quieras, como quieras y cuando quieras. No se fuerza a los usuarios a tarifas que no pueden costear, ni mucho menos a que acepten condiciones que las y los restrinjan. Bajo estos principios se dieron problemas económicos y políticos, ya que sin un dueño, donde todas y todos trastean el software sería imposible monopolizarlo y por ende imposible de someterlo a fines lucrativos. Incluso a fines de dominación, porque no habría como dominar a las y los usuarios bajo una forma canalizada de comunicación, todas y todos pueden compartir información, datos, programas bajo un sistema más democrático, horizontal por así decirlo.

Pensé en George Orwell quien estaría emocionado de acompañarme porque quizás utilizaría la reunión como inspiración para hacer la secuela de 1984. O arme una especie de saga a lo Star Wars en el ciberespacio. Entre un mundo de vigilantes y vigilados, estaría al rescate de una fuerza ética y de mente “abierta”. Donde un imperio contraataca actualizando actas de seguridad clasificada para que Wikileaks no continúe filtrando cables ultrasecretos y pelotones de Hackers desarmando códigos y bloqueando páginas de Amazon, Pay Pal y Mastercard por cerrar sus medios de pago a Wikileaks. Crackers por todos lados localizando a los Hackers y encerrarlos en la vida real por atentar contra el Imperio y su monopolio de empresas de software “cerrado”. Usuarios falsos adulando políticos y otros revelando esos usuarios, bajo la idea de liberar la canalización de desinformación y tergiversación de fuentes primarias de información.

Todo esto se dio porque presencié en diciembre de 2010, la llamada I Guerra Virtual bajo la idea de defender la opinión pública. “Subieron” acontecimientos que no se transmitían en los medios de comunicación “comunes” y que Wikileaks los reveló a través de una serie de cables. Me percaté de cómo Facebook borraba grupos y perfiles en apoyo a Wikileaks. Twitter también canceló cuentas, todo esto afirmando cada vez que Internet no es como lo pintan. Varias personas incluso la compararon con la III Guerra Mundial. Los Hackers afirmaban que sus ataques eran para «para mantener el internet abierto y gratis para todos».

En Guatemala e incluso en el mundo no suena mucho esta conmemoración, especialmente porque aún somos considerados como un país retrasado en cuanto al acceso de nuevas tecnologías y manejo de las mismas. Carmen Beatriz Hernández de la Organización de Consultores Políticos de Latinoamérica, por sus siglas OCPLA confirma que “Los patrones de consumo virtual en Latinoamérica son altos, mientras un adulto pasa 2 horas frente al televisor, la juventud pasa más de 6 horas en la red“. Esto demuestra que quien maneje los nuevos medios de comunicación, manejará a sus futuros (ya actuales) consumidores. Y bajo un software cerrado sabemos que será para fines lucrativos y no culturales, ni democráticos, mucho menos éticos.

En Guatemala, de acuerdo a Gustavo Berganza de la Asociación DOSES “aún predomina la Televisión como medio de comunicación de mayor consumo, con un 52.7%.” Y los que tienen acceso a internet y redes sociales afirma que “se enfocan en usos primordialmente lúdicos“. Quizás por allí vaya la clave de porqué aún en países como el nuestro aún no se “Indignen”.

Un Ubuntero, Hacker, Geek, contracultura o subcultura especializada en el tema vería esto como una imitación barata de sus ideales, un científico social lo vería como algo con falta de método o teoría, véanlo como una invitación a todas y todos, en esta semana de conmemoración a la I Guerra Virtual, a que se inicien bajo estos principios “libres” y sobre todo se reinventen. Cuestionar los valores y ética bajo la cual desean que se rija la nueva tecnología que utilicen.

“No se trata de abolir la propiedad privada, sino la propiedad de rentistas y parásitos que bloquean la innovación. De cómo evitar que la extraordinaria revolución en las tecnologías de información y comunicación sea monopolizada y esterilizada por una visión arcaica del derecho de propiedad y por manipulaciones de empresas…” y gobiernos.

-Manuel Castells-

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