Una historia celestial

Cuando me mude a una colonia de clase media alta de ciudad de Guatemala, tenía el respaldo de mi amiga Victoria, quién me ayudo a conseguir la casa. Nos conocimos en la Universidad y de inmediato nos hicimos amigas. Muy buenas amigas.

Ahora, además de amigas, éramos vecinas.

Ella se había casado con el pastor de la iglesia a donde ambas asistíamos.

La historia es que las dos le echamos el ojo al joven pastor. El, es el hijo de un reconocido pastor que tiene su programa en la televisión. Su padre le mando a construir esa iglesia, como sucursal, para atender a los jóvenes. Era una especie de campamento en donde nos sentíamos a gusto. Ahí asistíamos ambas. Ahí nos enamoramos de él. Pero Victoria fue la afortunada.

En realidad, el joven es muy carismático. Habla de muchos temas, especialmente de los problemas que nos afectan a nosotras, así que me gusta su oratoria y su visión bastante liberal de la religión. Sin dogmatismo y sin afanes de salvación.

Por las edades siempre existió complicidad. Y de pronto mi amiga me anuncio que se casaría, lo cual no fue una sorpresa para mí. Lo que si me causo extrañeza fue la rapidez como sucedió todo. El asunto era que iba embarazada.

Después de un año de matrimonio y una niña en casa, ella trajo de su pueblo a una chica para ayudarle en los asuntos domésticos. A pesar que eran familia, ella siempre la trato como su sirvienta.

La chica comenzó a cambiar poco a poco y dejo de ser la chava de la aldea a convertirse en una mujer muy guapa y atractiva. El joven pastor se dio cuenta del cambio y se comenzó a fijar en ella. Y paso lo que pasa en estos casos. Vicky los encontró teniendo sexo en la sala de la casa y se armó el merequeteque.

Yo escuchaba los gritos, pero decidí que no era mi problema así que pase por alto todo. Pero por la tarde el joven pastor llegó a casa para pedirme un favor. Que recibiera a la chica en mi casa mientras se soluciona el problema.

Al poco tiempo Vicky me llamó para que aceptará. Habían llegado a un acuerdo, en donde el padre del pastor intervino. No habría escándalo, ni devolución de la chica, ella viviría conmigo por el momento y asunto resuelto.

El asunto es que a los pocos días hubo reconciliación y la chica regreso a casa del pastor.

Había mucho en juego, y no precisamente Dios, si no la iglesia, o más bien el dinero de los diezmos. Era tanta la presión que hasta el suegro intervino y puso las cosas en orden.

Mi amiga dejo de hablar del tema conmigo. Yo continúe asistiendo a la congregación y por fe, estaba a gusto con la amistad que tenía con el pastor, con su esposa y ahora con la amante que también asistía regularmente a la iglesia.

Comprendí que vivir así era una bendición para todos. El poliamor, materializado por conveniencia. Dios tendría que ser muy abierto para aceptar esa modernidad que hacia gala el pastor. Yo tampoco era una mojigata cuya moralidad era tan radical, al contrario, el sexo era parte fundamental de mi diario vivir, aún cuando no tenía una relación estable, pensaba que todos estaban actuando maduramente.

La armonía de aquella casa se mantuvo por mucho tiempo. El pastor le cumplía a las dos por igual. Vicky no me contaba nada, pero la muchacha si, era más abierta conmigo y me contaba que era ella, la que satisfacía por completo al joven pastor en todas sus exigencias carnales. Mi amiga solo cuando era necesario y lo más normal que se podía, según ella.

Hasta que un día de tantos, el divino pastor continuo con sus cosas y llevo a una chica de la iglesia a la misma situación. Que por cierto era también mi amiga y estaba ahí por fe.

Ella llego a la congregación un sábado por la tarde. El pastor nos invitó a pizza después de la reunión y ella, en esa reunión, fue presentada por otra chica. Así fue su introducción y al cabo de unos sábados más, acepto pertenecer al grupo.

Ella me comento que estaba en problemas familiares. Sentimentalmente había terminado con su novio, y su padre estaba aterrado con la idea que se había acostado con un negro, pues el era, según me comenta mi amiga, racista.

Entrar a la congregación de niñas pupis, de familias de ricos de la zona y convertirse al evangelio, era una salida bastante buena.

Luego de hacernos amigas, me confío que el pastor le había tirado los chuchos. Y qué piensas hacer, le pregunte. A mi me gusta, es muy guapo, le dije. Pero no creo que solucione tus problemas, estando casado, recalque.

Un par de veces sospeche que cogían en la propia iglesia. Ella después me lo confeso. Yo, con el tiempo, me convertir en encubridora. La chica llegaba a mi casa, la esposa, mi otra amiga, no sospechaba y el pastor, marido y amante de las otras, llegaba a casa y cogían como descocidos toda la tarde.

Fui cómplice en todo. Facilite lo que pude y a veces, muchas veces, por cierto, me daba envidia que el pastor no se hubiera fijado en mí. Yo también quería ser parte de su harem particular. Era tanta la satisfacción que le otorgaba a las tres, por lo visto, que muchas veces fui yo la ofrecida. Pero lamentablemente solo pude lograr que me diera un beso tierno.

Después me confeso que pensó que le estaba tendiendo una trampa y que prefirió abstenerse, pero que igual, le hubiera gustado acostarse conmigo.

La chica que hasta ese momento había tenido todas las glorias juntas, encontró a un amante super complaciente y encubridor. El llegaba a su casa, hablaba con sus padres, los consolaba y les sacaba dinero que posteriormente se lo gastaba en las tres chicas.

A mi me daba envidia. Qué tendrá aquel joven pastor que atrae tanto a esas niñas, pensaba. Y escuchar sus sermones eran suficiente para comprender el poder que irradiaba. Muchas veces, después de sus platicas se acercaba a las chicas y se relacionaba con ellas de una manera muy seductora, era muy tentador. Confieso que en dos ocasiones que me abrazo, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo y me dieron ganar de desnudarme para él, en ese mismo momento.

Sin embargo, el tiempo le jugo una mala pasada. El se enamoró de la chica nueva. Resultado, un nuevo conflicto que el sexo no pudo solucionar. La chica le exigió que dejará a la esposa si quería seguir teniendo sexo con ella. El decidió dar un paso al frente y confeso todo y echo a las otras dos de la casa principal. Así se compró la solución que el dinero pudo.

La otra chica se fue con carro y apartamento en la zona 10. Mi amiga estuvo un tiempo en mi casa, hasta que logro casarse de nuevo, ahora con otro vinculado a los negocios del padre.

Y claro, la nueva chica tomo el control de todo. Incluyendo los negocios de dios.  Le prohibió que tuviera relación conmigo, ella rompió la amistad también, dijo que yo era muy peligrosa y que tarde o temprano le abriría las piernas a su marido.

Y ahora entiendo cuando alguien dice que le dieron agua de calzón. El amor y la locura están a la vuelta de la esquina. Yo sigo asistiendo a la iglesia, pero ahora hay otro pastor, que no tiene el carisma del otro y tampoco la libido de su predecesor, pero comulga con su práctica y este sí, me ha invitado a salir, formalmente he aceptado.

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