Un adolescente loco

En la boda de Claudia pasaron cosas extrañas. Primero que mi ex novio se me volvió a declarar. Un tonto de remate, que cuando me corto me dijo que yo impedía su realización y superación profesional. Luego, el novio de mi amiga Claudia, si el mismo que se casaba, me pidió sexo. Al principio pensé que estaba bromeando, pero después me di cuenta que está enfermo.

Pero lo más simpático me sucedió con un adolescente. No es que sea vieja, pero con mis 27 años y él con apenas 17, si me sentía fuera de foco. El asunto sucedió así. El chico es guapísimo, y él lo sabe. Además, baila fenomenal. Y para agregar más morbo al asunto, es super aventado. En principio no dude en ir a bailar con él y me la pase súper.

Comenzó viéndome obsesivamente mis pies. En serio, pensé tengo algo malo. Pues no, no había nada de malo en mis pies, ni en mis zapatos, que por cierto estaban lindísimos y con mi vestido negro se miraban espectaculares. Me sentía incomoda. Y estuve a punto de preguntar, pero después lo dejé.

Pero entre el baile, el trajín de la iglesia y todo lo que implica una boda, mis pies estaban resentidos. Así que cuando todo culmino, en pleno salón varias nos quitamos los zapatos para andar descalzas mientras tanto.

Pues el chico cuando me vio descalza, llego a decirme que eran los pies más perfectos que jamás había visto. En serio, dijo, son bellísimos. Y comenzó una platica surrealista con él sobre mis cuidados y lo que implica tener unos pies así. Tiene un fetiche, me dije. Así es, me contesto, tu me gustas. Tu también, le dije. Entonces, pensé que me daría un beso y se hinco a mis pies, los tomo con suma delicadeza y entre sus manos y mis pies me sentí incomoda por la gente y la actitud tan loca del muchacho. La novia pensó que me había doblado el tobillo y llego a preguntar si estaba bien.

Yo me quede con las ganas de besar al chico, guapísimo, pero algo raro. Sin embargo, después lo encontré en un centro comercial haciendo compras. Lo primero que paso por mi cabeza fue la manera de acariciar mis pies. Estuvimos hablando mientras tanto un rato y como iba en tenis, pensé que esta a salvo. Entonces me pregunto si tenía novio, o pareja.

Le contesté que no. Y porqué me lo preguntas, le dije. Eres muy chavo para andar consiguiendo novia, respondí. Te quería invitar a salir. Sabes que te llevo muchos años, le dije, no me quiero aprovechar de ti, agregue en tono materno. El muy educado me dijo que le gustaba mucho, me dio un beso en la mejilla y me dijo que tenía que irse, su madre lo esperaba en el parqueo.

Al poco tiempo, quizás una hora, lo encontré de nuevo. Qué paso, le pregunte su madre te dejo. Así es, dijo. Quería hablar contigo. Así que ahora tendrás que regresarme a casa. Fue un momento gracioso, y aproveche para invitarla a tomar una bebida. Después ya en el carro insistió a que fuéramos a mi casa o a otro lugar. Ok, le dije a donde quieres que te lleve, pregunte ingenuamente. Sabes, dijo no conozco aún un motel.

Pues la verdad, yo tampoco respondí. Pero no creo que me quiera llevar ahí. Entonces me pidió que me quitara los zapatos, quería ver mis pies. Eres algo extraño le dije. Su casa quedaba a tres cuadras de la mía. Así que estacione en auto muy cerca de las dos y acepte quitarme los zapatos.

“Que pie más bello y más erótico”  dijo, mientras lo llevaba a su boca con la intensión de chuparme los dedos. Deje que lo hiciera y comenzó a lamer mis dedos, mientras eso pasaba sus gestos y todo él cambio. Sentí como su pene se fue haciendo más grande. Entonces mi otro pie comenzó a frotar su entrepierna.

El gemía de placer, mientras yo observaba aquella imagen que jamás pude repetir. Se saco su pene y comenzó a frotarlo contra mis pies. No paraba de frotar mis pies contra su pene y así de pronto termino. Mis dedos quedaron llenos de semen, el cual escurría entre sus piernas y él deliraba de pasión. Que raro eres, le dije. Ha sido el mejor polvo de mi vida… dijo, y agrego eres una mujer maravillosa. Luego se bajó y sin decir adiós se fue.

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