Un final dificil de digerir

Lo observe, simplemente porque me gusto. Lo hice sin pensar. Me dio morbo el color sonrosado de su piel y la forma doblada de su pene. No era feo, pero si inusual. Así que me concentre en eso y me gustó. Al principio, solo lo tocaba, estirando el prepucio lo más que pudiera, la cabeza del pene era gruesa y con un color más pronunciado.

Mi lengua lo froto un par de veces y con eso escuche su gemido que me excitó aún más. Entonces lo introduje completo en mi boca. No hubo tanta dificultad, era pequeño y se fue hasta el fondo. Entre sus bellos y sus testículos, sentía adentro esa adrenalina que solo puede estar pasando cuando se tiene el poder entre tus manos y tus labios.

De pronto el esperma comenzó a asomar. Me ilusionó tanto que saltará sobre mi rostro y se esparciera en todo mi cuerpo, pero eso no sucedió. Unas gotas, al principio y luego un líquido que me apresure a observar como placer añadido.

Qué placer me da este hombre en particular, pensé. Puse mis manos sobre su pene y lo frote tanto como pude, con el semen escurriendo entre mis dedos, lo acerqué a mi boca, no por el sabor, que ya lo conocía, sino por el morbo que él me viera beber de sus entrañas.

En cambio, salieron sus orinas.

Fue algo que recordaré por siempre.

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