Turismo sexual

Con mi amiga Helen fuimos al bar del hotel Camino Real. Sucedió una noche después de un evento a la que asistimos y por la lluvia y sin nada que hacer decidimos quedarnos a tomar algo y escuchar música en aquel sitio.

Ahí conocimos a un extranjero que hacia negocios con el país. Nos invito a un trago y platicamos el resto del tiempo de muchas cosas y de variados temas. Hasta que nos propuso subir a su habitación sin tener sexo.

Las últimas horas hablamos mucho sobre el sexo y su negocio, intrigadas por el tipo aceptamos subir, con la condición de no tener sexo.

El señor se dedicaba a vender productos para sex shop, desde vibradores, bolas masturbadoras, gel, vulvas, penes de hule, látex, etc.

Nos sorprendió cuanta variedad de cosas existen.

Helen pregunto si podía probar alguno de esos juegos. Media hora después gritaba de placer. El tipo alucinado, nos enseñaba más cosas. Con algo de pena y vergüenza al mismo tiempo, acepte hacer algunas pruebas, especialmente con un pene de hule negro que era más que imponente.

Al cabo de un rato, ambas habíamos tenido varios orgasmos sin que el extranjero nos hubiera penetrado, más bien, ni siquiera se había desnudado.

Es señal de agradecimiento, nos regalo unos vibradores que aún utilizamos.

Te gusta? Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *