Travesuras de adolescente

Jaime se fue a fumar a la calle. Ernesto se puso a bailar con una desconocida. Iris se había ido con un antiguo novio al motel y no espero más tiempo. Grethel hablaba por teléfono y no le ponía atención a nadie, y yo, estaba sola en la mesa, mientras un grupo de tres chavos me miraban con insistencia. Me sentí incomoda. Me levante al baño y de regreso me intercepto un tipo que reconocí de inmediato. Me solté y la maltraté. Mi madre me había hablado tanto de desconocidos que, aprovechándose de un descuido, te colocan algo en tu bebida y luego apareces, si es que apareces, desnuda en alguna casa que no conoces, sin saber qué paso. Así que me puse a la defensiva. Pero no, el tipo efectivamente si me conocía, y muy bien, por cierto, pero yo lo había olvidado por completo. Resulta que fuimos tres años novios. Fue en realidad mi segundo novio y pasmos dos años y medio juntos, hasta que me dejó porque me acosté con un amigo y nos cacho. Nos dejamos de hablar, pues al final fue muy grosero conmigo. Nunca me perdonó lo que hice. Comenzamos hablar, fue una sorpresa. En realidad no lo esperaba, encontrarme a un tipo por quién estuve enamorada después de 6 años, era algo más que casualidad. Pedro llego para llevarme a bailar, pero le dije que no. El ruido de la música era molesto. La gente estaba loca, había unas chicas que estaba ahí para vender droga. Otros para ver a quién se cogían. Yo estaba a gusto con Gerson, el ex novio que había olvidado. Hasta aquí una historia normal de fin de semana. Les advertí, antes, por mensaje que teníamos que marcharnos. Estaba aburrida. Pero nadie me hizo caso. Gerson me invitó a tomar algo. Le dije que gracias, pero yo estaba tomando y no necesitaba que me pagara nada. Hablamos, después salimos a fumar y después continuamos tomando. Y poco a poco comencé a recordar nuestra vida juntos, y fue bonita. No me culpo de nada, pero en realidad me gustaba Gerson, y ahora que lo miro me sigue gustando. Antes me puse a la defensiva, ahora estaba efusiva. Me agradaba la compañía. Gerson, estaba medio ebrio. Me tomo la mano y al ver que no fui esquiva me dio un beso. Todo fluyo. Mis amigos se dieron cuenta, pero cada quién siguió en lo suyo. Nos fuimos al fondo de aquel bar y continuamos besándonos. Fue algo espontaneo. Una mesa en curva, un mesero que pasa a cada momento y nos lleva un cubetazo de cerveza, unas ganas de coger, tomar y fumar, mientras Gerson me besa con mucha pasión. Entonces deslice mi mano entre sus piernas y toque su pene erecto. Fue como regresar al pasado. Me acorde que era nuestra rutina. Nosotros en la sala, viendo tele, mientras yo lo masturbaba todas las tardes de esas vacaciones. Me gustaba sentir el semen escurriendo entre mis manos. Sentir su pene explotar por mis caricias. Me acuerdo que estaba tan concentrada en eso, que mi madre entro a la sala y nos vio. Él tenía cerrado los ojos y yo, con la vista en el televisor, los masturbaba con elegancia y ritmo. Hasta que mi madre me grito asustada por la situación reaccionamos. Después de eso, ella siempre me daba una colcha de avión para que nos la pusiéramos entre las piernas. El día que tu padre entre por ahí y te encuentre así, me dijo, no sé lo que pueda pasar. Sus besos nunca fueron ardientes, pasionales como a mí me gustan. Pero su pene me fascinaba. Tenerlo entre mis manos, acariciarlo o bien chupársela, era mi acto favorito. Es algo grande, tiene un pene hermoso, un pene circuncidado. Lo masturbo. Grethel llega con nosotros, se sienta a mi lado, pero no se da cuenta que lo estoy masturbando. Gerson ahora me besa y me toca. Me gusta tocar su pene, estirar sus huevos y sentir sus deseos. Me presiona para que se la mame, Grethel se da cuenta, el morbo me invade y se la mamo. Me incluino entre el sillón y la mesa, Grethel deja el teléfono, yo levanto la cabeza y la veo, con ojos de gusto y susto al mismo tiempo. El mesero también deja de atender y nos observa, entonces todo fluye. En un par de minutos, mi mano continuará con la faena y Gerson, está listo, dejará su semen entre mis dedos. Una rutina que aprendí de memoria y que gocé a mis 17 años como nadie. Mi saliva lo ha dejado a tope y entonces se viene. Grethel enfoca su teléfono, pero a tiempo se lo tapo con mi mano. Gerson no se da cuenta, se mantiene con los ojos cerrados gimiendo en silencio. Mi mano esta llena de semen. Le digo a Grethel que se la toque, Gerson abre los ojos y ve dos manos distintas en su pene que aún chorrea. El mesero nos mira con ganas de continuar con nosotras. Él se sonríe satisfecho. Grethel se sonríe con ganas. Yo estoy ahí, alucinando por recrear algo que ya había olvidado. Vamos al baño a lavarnos las manos y todo termina, las luces blancas del lugar se encienden y cuando regresamos del baño, Gerson se ha ido, como llego, siendo un fantasma. Grethel se sonríe y me dice, nos tuvo miedo.

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