Trágica despedida

Me llevo a un viejo auto hotel en un eterno camino lleno de deseo. Entre aquel cuarto y me quite la ropa, esperando que me hiciera el amor. De pie sentí sus besos y mi piel se erizo de nuevo. Mis pezones se fueron poniendo duros, mientras los mojaba son su lengua. Lo hicimos acostados, de pie, en todas posiciones y al final, el placer se nos fue dado en todas las condiciones posibles.

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