Sin compromiso

Cuando comencé a tener sexo sin compromiso nunca pensé que era una cuestión de perspectivas. Al principio no parecía una excelente idea, yo no estaba lista para tener una relación seria y simplemente no quería lastimar a nadie a causa de una mala decisión, pero tenía temor por desconocimiento y prejuicios. Pero con Juan todo parecía ir de maravilla, ambos la pasábamos bien, gozábamos el día y la noche, como si fuera la última en nuestras vida, sin embargo al día siguiente ninguno sentía culpa de nada, ni la necesidad de estar juntos el resto de nuestras vidas… así es, las cosas eran demasiado perfectas para ser verdad. Hasta que un día me dijo que estaba enamorado. Que quería casarse conmigo. Eso me enfureció y todo se vino abajo.

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