Sin amor, solo me vuelve loca

Me puso de pie y procedió a desnudarme. Al llegar a la tanga, se freno y dijo que le gustaba, por la forma en que delineaba mi cuerpo.

Minutos después me acostó en su cama y sin decir nada me penetro, haciéndome a un lado el hilo de la tanga.

Eso me provoco un gemido rudo, es decir que mi grito se sintió hasta en los apartamentos cercanos.

Tomó mis manos con fuerza y mientras me penetraba me tocaba los pechos en forma brusca. Entonces empecé a temblar hasta que logré un sonoro orgasmo. El sentía mi cuerpo temblar, así que en unos segundos lo escuche gemir por primera vez y luego sentí el semen escurrir entre mis piernas.

Nos quedamos en silencio, el encima de mi cuerpo. Su cerebro procesando los últimos minutos y mis pensamientos esperaba recobrar mi cordura, pero después de unos minutos así, comenzó de nuevo, con dureza y entregado de nuevo a pasión.

Lo sentí extraño, pues nunca antes un hombre me lo había dos veces con un intervalo de tiempo tan corto y sin que su pene abandone mi vagina.

Yo me relaje y de inmediato estaba más que dispuesta a sentir otros orgasmos.

Este fue más rápido, pero no por ello más intenso. El sonrió y me dijo que me amaba. Yo solo pude contestar, tu me traes loca, bebe.

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