Se marcho

En plena adolescencia, me gustaba mucho coquetear con chicos más grandes, y por eso me había ganado el mote de calienta huevos, pues al final de todo, no pasaba nada, aún cuando ellos insistían.

Pero en una ocasión encontré guapo muy galante en una kermes del colegio.

Era simpático y muy guapo. Así que ese día estuvimos recorriendo todo los colegio, tomados de la mano y disfrutando a cada instante nuestra fiesta.

Recuerdo muy bien que al final de la tarde lo lleve al salón de cómputo. Entre las computadoras, me senté sobre la mesa del maestro y con una pose provocadora le llame por su nombre.

El llego de inmediato y se poso frente a mí. Eso me calentó muchísimo. Así que lo tomé suavemente de la nuca y lo mire a los ojos, yo estaba excitada, así que lo hubiera hecho ahí mismo. Pero el se contuvo.

Entonces me acerque a su oreja y le maullé un me gusta mucho bebe. Su piel se erizo y su rostro se torno rojo, esta atónito de mi atrevimiento.

Le exprese con toda naturalidad mis disposición hacer todo lo que deseará, con mucha ganas. Qué quieres que te haga, fueron mis palabras exactas.

Pero sus palabras se atragantaron en su garganta, y se marcho.

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