Pasión

Era un día frio con algo de lluvia, inusual para la época del año y me sentía sola. Llevaba meses hablando con un amigo por internet y desde hacía unas semanas le había compartido cosas sentimentales y algo de mis desencuentros con los hombres. Ambos habíamos terminado mal nuestras relaciones, así que yo también lo atendida en ese sentido.

Cada día resultaba siendo más emocionante las pláticas y de un día para el otro el deseo se había apoderado de mi cuerpo. Así que comencé a presionarlo, pidiéndole foto suyas. Claro que eso me llevo a recibir solicitudes de su parte también.

Pero esa noche me lo imagine en el baño, con el agua bien caliente escurriendo todo mi cuerpo, mientras el pasaba sus manos por mis senos llenos de espuma de jabón y luego inclinándome para que el me pudiera penetrar.

Casi siempre, después de comunicarnos por horas, utilizaba mi vibrador para masturbarme antes de dormir. Pero esa noche, mi imaginación estaba más que volando y cada frase que enviaba repercutía en todos mis sentidos.

Entonces, me permití el atrevimiento de decirle si podría llegar a mi casa. No vivíamos muy lejos, más o menos entre 45 minutos y una hora si había tráfico. Le hable a un amigo con Uber y le dije que no se preocupara, pero que llegará.

Al cabo de un buen rato me acepto la invitación. Eran más o menos las once de la noche. Entonces, mientras llegaba, me metí al baño sin el vibrador, solo para refrescarme. Estaba ansiosa. Comencé a pensar las cosas que podíamos hacer. Sentir su cuerpo, su pene erecto en mi boca, dentro de mí, son esas cosas que me había despertado la determinación de estar con él y esa noche se iba a cumplir.

Salí del baño, me puse ropa ligera, quería que solo llegará y comenzara a tocarme, a desnudarme. Me recosté sobre el sillón, tomando el tiempo, dispuesta a satisfacer todos los deseos y abrir más mis pasiones.

Pero el tiempo pasaba y no llegaba, regrese a la computadora y le mande un mensaje, sin respuesta. Le llamé varias veces y su teléfono me enviaba a buzón. Entonces envié otros mensajes y tampoco. Cansada de esperar, la pasión se fue apagando y me entro la preocupación y sin noticias suyas pensé que tal vez se había arrepentido. No se me ocurrió hablar más y me quede dormida.

Al otro día, muy temprano, una cuenta de twitter que anuncia el tráfico me dio el primer aviso. Un grave accidente ocurrió en el trayecto del periférico sur con rumbo a la Universidad. Al cabo de unas horas supe que estaba grave en el hospital.

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