Novios por casualidad

La culpa la tuvo el profesor. El selecciono a los grupos y para mi (mala o buena) fortuna me toco con un grupo que nunca antes habíamos hablado de nada. Eran ilustres desconocidos a pesar de los dos meses que llevaba en esa clase.

Fue Andrés quién primero se hizo mi amigo. Luego fueron los demás, Pero con él surgió algo. No sé bien como fue. Yo una chica tímida que le cuesta socializar, me encontré con alguien que me tomo confianza prematuramente.

La primera vez que nos encontramos para hacer la tarea, fue en San Martin, el llego acompañado de su novia. Otro compañero y yo, estábamos esperando al resto que nunca llegaron. Entonces fue él quien se propuso componer el trabajo, Juan y yo, nos comprometidos hacer una parte cada uno. Así nos fuimos, con la tarea a cuestas.

A partir de ahí, nos reunimos más seguido. Andrés llegaba temprano y me buscaba.

Yo se lo presenté a una amiga. Ella me dijo, ese chavo habla y habla, no te cansa?, Pero no. El no me cansaba. Me alegraba el día.

Una tarde le pregunte por su novia, y me conto toda la historia, estamos enamorados, me dijo sonriendo.

Al final del curso, la amistad entre nosotros estaba sellada. Salíamos a tomar café, al cine y a cuantas cosas más, siempre con la novia a su lado. Por eso no sé como paso.

Una tarde, con una lluvia feroz, llego solo. Me extraño que su novia no lo acompañara. Tiene gripe, me dijo. Y con este clima, mejor decidió quedarse. Fuimos a mi casa. Era una tarea en otro curso. Hablamos bastante, al extremo que mi madre pensó que discutíamos.

La novia lo llamó dos o tres ves antes. Algo celosa, pensó que él se había ido a otro sitio, así que al final pido hablar conmigo para saber si realmente estaba conmigo. Creo que confiaba en alguien que no despertaba lujuria alguna de los hombres, ni mucho menos, de su novio.

Pero después de tanta discusión, café y champurradas, las cosas se dieron. Nos dimos un beso. Y eso nos abrió el apetito a más cosas. Fue un beso casual. Entre risas, dimes y diretes quedamos muy cercanos. Su respiración me alerto sobre su proximidad, pero no pude más que acercarme. Quería conocer el sabor de aquellos labios, pero el dio el impulso final y mis tres principales sentidos se activaron. El gusto que me dio, los trasmitió al tacto y al olfato y eso me abrió por completo a sus deseos y a los míos.

Después de ese primer beso tímido, me beso profundamente. De manera intensa y apasionado. Eso me provoco un terremoto de sensaciones en el cuerpo. Ahí aprendí a ser paciente, no pasiva. Pero me sonrojo el hecho.

Ahora somos novios y nunca lo dejo solo, no vaya a pasar lo mismo.

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