Ni drama, ni culpa

Mis amigas habían dejado de ser vírgenes desde hacía mucho tiempo y me hacían burla porque yo había tenido mala suerte con los novios.

Llegado el momento decidí perder mi virginidad antes de llegar a la Universidad, pero ya no tenía novio con quién lograr esa hazaña.

Entonces solo pensaba en sexo y en masturbarme religiosamente fantaseando con cualquier que conociera y me gustará.

Una de mis fantasías más recurrentes era con mi profesor de matemáticas, que desafortunadamente nunca se fijó en mí. A pesar que me le insinué descaradamente, cientos de veces.

Hasta que un día, cuando menos lo esperaba, perdí toda noción del tiempo y terminé desnuda en la cama de mi vecino.

No paso nada con mi vecino, no piensen mal, por favor, ni con su hijo, que es gay, sino con el novio de este, que es bisexual. Claro que ese enredo lo supe años después.

El asunto paso así. Un día el me escucho hablar con Javier, sobre este asunto. Yo no me di cuenta que él nos escuchaba, Javier era mi confidente y siempre que podía le contaba mis necesidades de afecto.

Una tarde llegue buscando a Javier, pero había salido. Ernesto estaba en su cuarto y me quede platicando con él, mientras esperaba a Javier. El tiempo pasaba y ni rastros de mi amigo.

Quizás la plática que teníamos le activo su recuerdo y pensó en aprovecharse de la situación, o quizás solo me quería hacer el favor. Pero de pronto se levanto de la cama, en donde estaba recostado, puso el pasador en el cuarto y llego hasta la silla en donde yo estaba.

Paso su mano sobre mi rostro y sin decir nada saco su enorme pene y me lo puso frente a mi rostro. Era enorme pues cuando me lo enseño no estaba erecto y aun así estaba grande.

No supe si gritar, salir corriendo o dejar que pasara lo que tanto ansiaba. Así que ni lo primero, ni lo segundo paso.

Me recordé del chiste, flojita y cooperando. Ernesto, con mucha experiencia en esos menesteres me tomo entre sus brazos, me desnudo y cuando comprobó que estaba lista, embistió aquello que tanto tiempo había preservado.

Las sensaciones fueron varias, desde dolor, placer, excitación y angustia. Pero lo disfrute. Claro que fue algo inolvidable, si no, no lo estuviera contando.

Así que no puse drama, solo deje que ese hombre me hiciera el favor y por poco me cuesta la amistad con Javier.

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