Mi novio gay

Mis amigas me advirtieron muchas veces. Vos, ese Gerardo tiene muchos mates femeninos, no será hueco, me dijo Vicky. Yo me mataba de la risa y siempre contestaba con un: cómo crees, si vieras lo que hace en la cama.

Claro que, si estas enamorada no te enteras de nada, pero con el tiempo comienzas a darte cuenta de muchas cosas que te hace dudar.

Lo primero que note, antes de hacernos novios fue su complejo de Narciso, pero lo justifique porque es un tipo extremadamente guapo.

Al principio el sexo fue esquivo, pero después, me gusto. Un tipo que dura mucho, me hacía venir, por consiguiente, con mucha facilidad. Pero no le gustaba la intimidad y a veces no lograba una erección adecuada.

Tampoco me tocaba mucho, a pesar que tenía unos pechos hermosos y un cuerpo muy bien cuidado, nunca me manoseo, ni nada por el estilo, siempre pensé que era respetuoso y muchas veces le reclamé. Por qué no me tocas, le decía.

Pero teníamos dos vidas paralelas. Por un lado, compartíamos todo. Viajes, cenas con familia, salidas con amigos y fiestas. Por otro lado, en la intimidad era otra situación. A veces pensé que era tímido, pero su carácter denotaba otra cosa.

Cuando lo confronte, una noche en que no pudo tener una erección y yo estaba con unas ganas tremendas, le pregunte directamente: qué te pasa, te gustan los hombres. Su silencio me hizo sospechar, pero insistí, para saber la verdad.

Sabes, me dijo muy calmado. Cuando estoy contigo, trato de concentrarme, pero solo logro tener una erección si pienso a Javier. Solo pensando en él, conmigo en la cama, logro hacerte el amor.

¿El amor?…. no jodas.

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