Me enamoré

Fue en el 2008, cuando estaba por terminar el área común en la Universidad. El era mayor y estaba a punto de graduarse. Yo comenzaba a tener más confianza, había dejado la timidez y me sentía bien conmigo misma, pero seguía siendo una chiquilla buscando la vida. Así que nos conocimos por medio de una amiga en común, quién fue quién me lo presentó. No me acuerdo muy bien por qué, pero había actividades en la Universidad y las clases se habían suspendido, así que decidimos irnos a la casa de otro amigo, que vivía en unos apartamentos nuevos, por ahí por la Petapa. Ahí se puso a cantar y su voz me cautivo. Era alto, atlético, con labios gruesos y rosados, ojos cafés y manos suaves. Era el hombre perfecto, con el único defecto: tenía novia. ¿Esa noche tomo la guitarra y me canto “tienes unos ojos que me invitan a probarte?” Me dio por sonreír con él toda la noche. Mientras mi amiga me advertía que no me entusiasmará mucho que pronto llegaría la novia. Pero hablamos por dos o tres horas, mientras el resto de amigos comía alitas de campero y bebía el ron nica Flor de Caña. Había llamado a casa para decirle a mi madre que llegaría tarde, tenía que estudiar. Ya sabía que significaba eso. Así que estaba dispuesta a conquistar a ese encantador hombre. Le dije que me gustaba su olor, y me contesto la marca de su perfume. Pero no me refería a eso, si no más bien, a su encanto masculino. Saben a qué me refiero. No me acuerdo bien, pero le apunte mi nombre y mi número de teléfono para mensajearnos después. Le pedí un beso y lo destantee, no se amino. Me dio una excusa tonta, pero comprendí su situación y no insistí. Hasta que llegó su novia. Una chica linda, bastante fresa para mi gusto, pero muy sensual. Solo llegó y lo acaparo. Me provoco un poco de desencanto, ver a un hombre tan guapo y seguro de si mismo, caer de esa forma y comportarse más que sumiso a los encantos de una chica con poder y carácter. Me dio cólera e impaciencia. Le mande unos mensajes que tímidamente leía cuando tenía la oportunidad. Después de ese episodio nos comunicamos de nuevo y siempre le preguntaba si su novia lo dejaba hablar conmigo. Siempre me contestaba lo mismo. No sabe. Y yo enojada le contestaba, o sea que si ella se entera me dejas de hablar, pero nunca me daba respuesta. En fin, yo le mandaba nudes, que después supe que las borraba de inmediato para que su novia no lo cachara. En fin, a los pocos meses, se me paso todo y regresé a la normalidad, me hice novia de un chico y comenzamos a salir, a bailar, a joder, principalmente los viernes después de la U. A veces teníamos sexo en su carro, por las noches, en la vuelta, cuando esperábamos que se vaciara la U para poder salir. Pero no era nada del otro mundo. Estaba bien, hasta que una noche en un bar de Antigua lo encontré de nuevo. Yo estaba con mis amigas de la U y con mi novio. Estábamos bailando y fui al baño con otra amiga. Fue el quién me hablo y lo primero que me dijo era que ya no tenía novia. Me sentí feliz, le di un abrazo y le dije que lo esperaba en la esquina del parque en 15 minutos. Mi amiga entro al baño y la esperé mientras hablaba con él. Me tomo de la mano y se me declaró. No dije nada y pensé muchas cosas. Le dije que se fuera al parque y llegaría pronto. Regresé con los amigos, donde estaba mi novio y le dije que mi hermano me había llegado a traer, porque había un problema en la casa. Mi amiga lo convenció que me tenia que dejar ir. Así pude salir y regresamos a Guatemala, antes de llevarme a casa, pasamos al Chocolate y ahí comprendí que el amor solo surge de manera espontánea, sin buscar nada. Pero el sexo con él fue lo mejor.

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