Lo nuestro fue un suspiro

De pronto tu cuerpo hábito aquí, justo donde más lo necesitaba. Todo paso tan rápido que solo me quedo tiempo para recordar su presencia. Le gustaba verme bailar aquellas viejas canciones de rock mientras él fumaba hierba. Sus besos eran pura pasión y cuando estaba debajo de mis sábanas, mis latidos se fundían en una sinfonía. Sus dedos me provocaban un flujo vaginal de ensueño, capaz de inundar cualquier ciudad. Pero de pronto deje de bailar, deje de andar descalza por el cuarto y deje de reír. Fue tan rápido que esa mañana, hicimos el amor con tantos deseos, que sentí que era una despedida. Así que antes de que se fuera, lo lleve al sofá, ese viejo mueble en donde me contaba sus secretos más profundos para que me volviera hacerme el amor, que me borrara esa extraña sensación de despedida. Lamentablemente todo se reafirmo y pasadas las cuatro de la tarde, el diario digital 502  lo reporto como mala suerte. Una bala perdida, de esas que abundan en esta ciudad se lo llevo. Ahora ya no habita aquí, mi cuerpo se quedo huérfano.

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