La venganza

Un hombre inseguro resulta siendo mal novio. Pero una novia insegura resulta siendo una imbecil.

Un beso en una cafetería de una gasolinera me delato. Casi nunca hago eso, pero me deje llevar y nos besamos con entusiasmo a pesar de la gente.

Nunca me di cuenta que afuera estaba dos amigos de mi novio. Después había que dar cuenta de mis actos.

— ¿Qué es esto? ¿Un interrogatorio? —Repliqué molesta.

—No tendríamos que interrogarte si hablaras con nosotros —alegó Sammy.

—No tengo nada que decir —sentencié.

Resoplé de nuevo, aquello empezaba a superarme. Miré el reloj. Me puse en pie, cogí la cartera y las llaves y salí de aquel bar.

Pero ellos se interpusieron. Tranquila, no le vamos a decir nada a Javier. Pero sos una puta, no debes tratarlo así, dijo uno.

Así como, replique enojada. Igual me voy.

— ¿Se puede saber a dónde vas? —Me preguntó mi novio, siguiéndome por el pasillo.

Recién llegaba y no sabía nada de la discusión con los amigos.

Me voy, le dije, me voy. Déjame. Quédate tú.

Alguien  de la gente alrededor pregunto en son de broma, medio en serio, acaso le bajo hoy. Algunos disimularon la risa, mi novio estaba furioso, pero Adela, mi amiga sabía el dilema que mi mente debía afrontar.

Déjala ir, dijo intercediendo.

Después supe que Adela se había aprovechado de él. Qué bien¡ pensé. Pero en el fondo me dolió que pasara eso.

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