Incrédulo

Sin dar crédito a lo sucedio,Javier me dijo: 23 años sin sexo es una eternidad. No sé cómo has podido aguantar tanto. No supe que contestar. El tampoco supo qué más decir. El silencio nos consumió a los dos.

Después de unos instantes eternos, le dije que nos fuéramos. Solo me vio. Quizás con algo de compasión. Tal vez insatisfecho. O confundido. Aún incrédulo. No sabría decir.

Si, claro, me contestó.

Él, con un temple a toda prueba, no daba crédito. Se puso el pantalón, busco sus calcetines y vio cómo me vestía.

Eres hermosa, dijo balbuceando. Y tu cuerpo, es espectacular. Yo me sonreí. El pobre estaba tratando de condescender más de la cuenta, pensé.

Solo me faltaban los zapatos, cuando se sentó a mi lado y me preguntó: por qué yo?

Extrañada por su pregunta, me encogí de hombros, sin saber la respuesta. Dime, insistió.

Qué quieres que te diga, respondí, confusa.

Porqué yo, porqué me escogiste a mi para perder tu virginidad.

Me sonreí, respondiendo con otra pregunta. ¿no te gusto?

Bien, pero no es eso. Eres una chica hermosa. Puedes tener a cualquier. Por qué yo.

Porque yo así lo quise. Le dije. Y no preguntes más, por favor. Ya paso.

Y como estuvo, me pregunto.

Me sonreí. No conteste, pero insistió. No sé, como crees tú.

Yo te estoy preguntando, dijo algo molesto.

Pues no te puedo responder, porque eres el primer hombre con quién estoy. No puedo saber si estuvo bien o mal. Por eso, dime tú.

Que rollo. Vámonos.

Como quieras.

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