Entre dos hombres

Esa noche me sentí la mujer más feliz de la tierra. Pepe, mi novio, llego a casa y me pidió que me casara con él. Después de 11 años de novios, era la única salida posible, según mi madre. Después de contarles a mis padres, salimos a cenar y Pepe se quedo en casa a dormir. Todo iba bien. Hicimos el amor sin precaución de que fuéramos escuchados por mis padres, total vivíamos como mari novios y pronto seríamos esposos.

Pero cometimos un error enorme. Programamos la boda con un año de anticipación. Yo estaba por graduarme, me faltaba el eps y él quería comprar casa, pues no quería vivir con mis padres y mis hermanas. Eso provoco que el entusiasmo inicial se fuera diluyendo.

Cuando viaje a Peten, para cumplir mis 4 meses de eps, estaba más que entusiasmada con la boda. Sabía que al regresar todo estaría listo, incluyendo nuestra nueva casa. Pero sucedió algo que cambio todo. Ahí conocí a otra persona que me movió el piso y la ilusión.

Nunca hubo nada entre nosotros dos, pero surgió una atracción fuerte, casi llegando en obsesión de mi parte. Cuando regrese a Guatemala, me atrapó la amargura y la soledad. Solo habían pasado unos días desde que nos despedimos y sin pretender nada, su ternura me había hechizado.

El tiempo prosiguió su rumbo, y yo con mi vida. La boda no se había consumado, pero mi novio vivía en casa, con permiso de mis padres y el aval de mis hermanos. Cogíamos por las noches, casi por rutina, recreando los matrimonios que llevan tiempo y todo lo hacen más por inercia de la relación y nopor lo que les despierta la otra persona.

Una tarde las cosas volvieron a cambiar. José mi novio se fue de viaje al interior y de casualidad me encontré aquel chico de Peten que me acompaño día y noche en la aventura de mi eps y de nuevo todo volvió a surgir.

Esa noche salí con él, a tomar café, según el plan inicial, pero termine en un motel de paso, en donde hicimos el amor hasta el amanecer. Las comparaciones no se hicieron esperar. Los orgasmos múltiples, las formas perversamente lindas en las que sucedieron los hechos me hicieron odiar la relación con aquel novio de toda la vida.

Intente concentrarme en el trabajo y termine mirando por la ventana como la gente pasaba por la calle. Revisaba a cada momento el teléfono en busca de mensajes. Me frustre, hasta que recibí una llamada de mi novio. Y ahí me pregunté ¿Qué me estaba pasando?

La boda estaba apenas para la siguiente semana y esa noche salimos con amigos a celebrar nuestro enlace. Pero yo estaba en otro sitio. Mi novio de se dio cuenta y también los amigos. Me preguntaron: Qué pasa contigo esta noche. Solo les pude responder: estoy enamorada. Ninguno sospecho nada, todos pensaron que en realidad me refería a mi novio. Pero no.

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