En el mar, la vida es más sabrosa

Camino al mar, las cremas y los protectores solares empezaban hacer su trabajo, Karin manejaba con prudencia y desesperación por el calor del puerto.

Al llegar, Braulio salió al patio de aquella casa alquilada y me dio un beso de bienvenida.

Te estoy deseando tanto, dijo sin más. Karin se sonreía con timidez a mi lado mientras una extraña sensación se apoderó de mí pero la prudencia y la desconfianza me freno.

Al cabo de unos minutos llegaron otros carros y las amistades comenzaron a bajar, entre alegría, desenfreno y bacanales de cerveza y licor la tarde se hizo noche y las drogas fluyeron.

Las chicas comenzaron a rondar a sus presas. Sus presas comenzaron a rondar a sus chicas.

Ahí estuvimos por espacio de dos horas en un ritual de apareamiento hasta que alguien sin sentido de la ocasión se le ocurrió ir a la playa, no podemos desaprovechar la luna llena dijo eufórico.

Todos salimos corriendo tras él. Y ahí estuvimos jugando, chapoteando en el agua, en un ritual que encendía las neuronas del más cauto.

La chica más tímida del grupo comenzó a desnudarse. Y a ustedes que les pasa, pregunto sin esperar respuesta. Le siguieron otros y otras. La fogata a la orilla del mar, generaba unas instantáneas maravillosas. Pero por acuerdo previo, nadie podía tomar fotos así.

Entrada la noche la música se apoderó de aquel lugar. Frenéticas y desbocadas fuimos las mujeres. Baile sin parar hasta tarde, luego me fui a una hamaca llena de protector solar y repelente. En la piscina había dos parejas haciendo el amor.

Afuera el ambiente estaba cargado de mariguana. Adentro en las habitaciones los gemidos contrastaban con el llanto de los grillos y sapos de la oscuridad.

Hasta que uno de los invitados quiso invitarme a quedarme con él. Me toco el más feo, pensé y no acepte. Lo siento, le dije estoy menstruando. Así pase la noche.

Al otro día encontré a Karin, mi amigo y la más tímida del grupo, desnuda con Braulio y otras dos chicas, el chico que me recibió de beso todo efusivo un día antes se entretuvo con dos chicas y Karin esa noche.

Regrese a la capital sin pena, ni gloria.

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