El trio imperfecto

La situación se dio y decidí tener dos relaciones.

Comencé a tener una aventura con un hombre casado. Acepte la situación por convicción de tener buen sexo.

Hasta que conocí a un chico muy apuesto que era casi virgen y también se dio y acepté.

No podía dejar a uno, y tampoco quería establecer una relación seria con el otro.

Mi amiga me aconsejo que me tomará el tiempo para pensar, que mientras tanto, si no había problema, lo disfrutará.

Así lo hice por mucho tiempo.

Un día la encontré de nuevo y me pregunto cómo iba mi situación.

Ahí marcha, le conteste.

Ella se sonrió cómplice de la situación y me pregunto: y quién te gusta más, pensando en la doble vida que llevaba.

En realidad, me gusta otro, pero aún no salimos, le conteste.

Antes que me diga algo trata de justificarme. Sabes no me gusta la soledad, mientras tanto creo que estaré bien así.

Ah, ellos también, si te preocupa.

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