El novio virgen

A punto de graduarme en la Universidad, conocí a un chavo de primer año que me gustó desde el primer momento. Al principio yo le coqueteaba. Me gustaba hacerlo. Pero nunca me puso atención, así que deje de perseguirlo.

Un día se sentó a comer conmigo en la cafetería. Una cosa nos llevo a otra y por último me preguntó si podía ayudar con una tarea que tenía, sobre una entrevista en video para su clase de comunicación.

Le dije que, con gusto, lo invite a casa al siguiente día y quedamos que ahí me podía entrevistar.

Cuando llego, esa tarde, mi madre estaba en el trabajo, mi padre llegaba de noche y mi hermano no se enteraba de nada, así que lo lleve a mi cuarto y nos encerramos.

Dejé de lado la entrevista y de entrada le dije que cogiéramos. Yo estaba preparada con todo. Le enseñé la caja de preservativos que había comprado, le pedí que se relajará, mientras me desnudaba.

Comenzó a juguetear con mis manos, estaba nervioso y sudaba, nunca antes nos habíamos besado, así que tome la iniciativa y eso lo puso más nervioso.

No sé si los nervios lo traicionaban, pero era obvio que no tenía mucha experiencia.

Prácticamente se lo hice, como toda una experta, frenaba justo cuando estaba por venirse, y lo volvía a reiniciar al poco tiempo. Lo disfruté tanto, pero no logré tener un orgasmo. Sin embargo, valió la pena el esfuerzo.

Después me dejo de hablar y asumió que nada había pasado. Me ignoróa por completo.

Me enteré que tenía novia, que estaban comenzando con ella y se sentía mal por lo que había pasado, lo cual comprendí.

Así que me olvide del asunto por completo.

Hasta que un día, justo antes de mi graduación, se apareció de la nada y me reclamo.

Un reclamo serio, pero que no entendía muy bien a qué venía.

Al final comprendí que era virgen. Que se había reservado así para su novia, y que la malvada (que era yo) le había comido el mandado.

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