El alquiler

Hace algunos años cuando estaba desempleada, comencé aceptar que mi novio me ayudará para llegar a fin de mes. Me pareció bien la idea, pues yo lo había ayudado antes y los noviazgos son así.

Primero me comenzó dando dinero para pagar la renta. Eso hizo que se mudará a vivir conmigo.

De pronto me di cuenta que dependía mucho de él, incluso para pagar las cuentas de mi teléfono. Eso le dio, según él, el derecho de revisar mis mensajes y las cosas que publicaba en las redes sociales.

En una ocasión vio unos mensajes con uno de mis ex novios, con quién había quedado de s amigos y le molesto. Le prometí borrar todo contacto de él.

Cada cierto tiempo revisaba mi teléfono, a mi me daba igual porqué no tenía nada que ocultar. Pero él en cambio, no dejaba que yo revisará nada.

Cierto día, salió a la tienda a comprar una coca y se le olvido el teléfono, no me habría dado cuenta de eso, si no es que lo llamaron varias veces. Por curiosidad, a la tercera llamada conteste.

Era una chica que dijo que se llamaba Astrid Verónica, quién llamaba por algo urgente.

Cuando regresó le conté sobre la llamada. No dijo nada, pero se puso muy nervioso. Al cabo de unos instantes dijo que saldría hacer unos mandados. Por qué no le llamas, le pregunte, ella dijo que era urgente. El me ignoró.

Entonces entré el pánico. Este tiene otra, fue lo primero que pensé. Se lo consulté a una amiga y esta me lo confirmó. Si salen desde hace tiempo, me dijo. Ella trabaja en un call center por la mañana.

Cuando lo confronte lo negó todo. Me dijo que era una histérica, loca insegura y que lo dejará en paz.

Lo cierto es que ellos salían desde hacia más de un año. Por las tardes iban a un motel y después el regresaba a casa cansado y sin ganas de coger.

En esa situación le conté al mejor amigo de ambos. Tenía la leve esperanza que él me dijera que no era cierto, que todo pasaría y que seguro estaba inventando mucho. En cambio, me dijo todo lo contrario y eso me devasto por completo.

Este amigo comenzó aconsejándome. Déjalo, me dijo una y mil veces, pero no sabía que hacer. Era dependencia económica, emocional o verdadero amor.

Entonces él se ofreció a curar la herida, según fueron sus palabras y al principio lo rechace, pero después termine aceptando.

Mientras mi novio se acostaba con la chava en el motel, yo lo dejaba entrar a la casa y me cogía con un descosido. Varias veces los vecinos pensaron que cogía con mi marido, por lo gritos que daba, pero era con su mejor amigo.

Así dure unos tres meses, hasta que la chava que lo había llamado antes, me llamo y me contó que estaba embarazada de 7 meses de mi novio.

No me lo podía creer. El tan estúpido, nunca quiso embarazarme y ahora resulta que será padre con otra, pensaba.

Sin embargo, en esas condiciones, le dije que lo perdonaba, que no había clavo si se hacía responsable del bebe, siempre y cuando ya no tuviera nada con ella. Que igual nosotros seríamos felices.

Al principio acepto, pero cuando supo que yo me había acostado con su mejor amigo, cambio el asunto y me echo de casa.

Ahora ellos viven juntos. Yo alquilo.

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