Determinación

A los 17 años me enamore por primera vez. El tipo pertenecía a un colectivo anarquista, vinculado a un movimiento urbano de jóvenes que hacían teatro, danza y marchaban por la ciudad en búsqueda de la libertad, en cualquier protesta que existía.

Un día, andábamos por la zona uno, en una de las protestas que hubo por esos días, y me dijo que tenía ganas de coger. Así que nos metimos a un motel de paso, de esos que existen en esos lugares y que son frecuentados por putas, travestis y cuanto degenerado ande suelto por las noches en la plaza mayor.

De repente me vi expuesta a un mundo lleno de deseos masculinos, seductores y novios quema rancho. Y como estaba enamorada me lancé de cabeza. Así pase los siguientes tres años de mi vida, entre el sexo, las marchas y el amor.

Pero todo eso se terminó, cuando mi chico embarazo a mi mejor amiga. En realidad, la relación entre ellos tenía tácitamente mi bendición y no pude más que apretar las piernas y decir adiós.

Pero continúe con las mismas amistades y los mismos vicios, así que pase de ser novia de fulano de tal, a ser la amante del colectivo. En serio que la pase bien, o mejor dicho todos pasaron por mí.

Hasta que de nuevo me enamore y las cosas se complicaron. Ahora la embarazada resulte siendo yo. Azares del destino, dije mi madre. Mala suerte aduce mi padre. Decisión propia les digo yo.

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