Después de todo

Luego de fumar un cigarrillo e intercambiar los elogios de rigor me levante de la cama y fui al baño. Buscando en todos lados, no vi algo para cubrirme el pelo, así que como pude me refresque. Cuando regresé, el apurado ponía en orden el cuarto.  Pensé de inmediato que deseaba borrar toda evidencia de nuestro paso por su cama. Ya nos vamos, dije así como quién no quiere escuchar la respuesta, pues la conoce de antemano. Y por eso mismo le pregunte, vives con alguien. Porque tanta prisa por arreglar. Su silencio me pareció impertinente. Qué poca consideración tiene, me dije entre mi. Te acompaño a la puerta, dijo después. Vete a la mierda, conteste cortésmente.

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