Despertar con los primeros rayos del sol

Braulio yacía a pocos metros donde yo estaba. Después de la fiesta, se tiro sobre una hamaca que daba justo al mar, quizás para recibir los primeros rayos del sol que asomaba tímidamente en la lejanía. Braulio ya no tenía aliento, me rechazo, después de haber  vomitado todo el alcohol consumido. Había perdido el control de su cuerpo y los buitres estaban acechando. Hola me dijo al verme cercana merodeando. En el patio la fiesta continuaba pero mi cuerpo quería estar con Braulio. Mientras tanto uno de los invitados no conocidos rondaba para aprovecharse de aquel gigante. Así que me senté al otro lado, sobre una banca con un colchón blanco. Braulio recibió al tipo de buena manera y apenas platicaron unos minutos hasta que el se arrodillo sobre su pene que era tan prominente que se notaba aún en aquellas circunstancias, y con la poca luz del que nos acompañaba esa madrugada observe como la boca de nuestro amigo desconocido engullía aquel miembro tamaña xl y provocaba una escena erótica de una dimensión épica para mi, pues nunca antes había observado semejantes destrezas. Todo pasó tan rápido y fue tan subrealista que solo me quedo observar con entusiasmo aquella felación que término haciendo feliz Braulio y a su ilustre violador.

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