Despedida

Con un tipo que me doblaba la edad tuve la relación más explosiva que jamás alguien se puede imaginar.

Yo estaba saliendo del bachillerato, con apenas 18 años cuando lo conocí. El trabajaba en una empresa transnacional y me dio la oportunidad para hacer mis prácticas en dicha empresa. Así empezó todo.

Cuando lo miraba, me ponía nerviosa. Y como buen ejecutivo se dio cuenta del poder que ejercía sobre mí.

Al terminar el período de prácticas me llamo para ofrecerme trabajo. Un empleo muy bien remunerado, en el área de mercadeo. Acepte sin consultarlo con mis padres. Estaba dispuesta a seguir ahí.

El se dio cuenta de todo desde el principio, así que de la nada, comenzó a entrenarme, haciendo que todas mis inhibiciones se terminaran de golpe.

Me ponía loca cuando me tocaba, lo hacía con mucha más malicia que de costumbre. Sus deseos eras órdenes. Y después de pavoneaba con sus amigos sobre todo lo que me hacía.

Así que pronto, además de tenerme, me poseía sentimentalmente. Su necesidad se vio compensada con mi necedad. Eso contribuyo para que por primera vez en toda mi corta historia sexual tuviera múltiples orgasmos.

El sentía orgullo por tan genial hazaña. Nunca puse resistencia. El nunca hizo mucho esfuerzo. Mi cuerpo estaba tan programado que antes de penétrame ya está sintiendo mis primeros orgasmos. Así de simple se diluía el problema.

Hasta que su esposa se enteró y yo termine despedida.

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