Del netcenter

Un chavo de la U me invitó a cenar. Acepte con gusto. Nos vimos en Majadas, yo llegué temprano y encontré a varios amigos por ahí, así que me acompañaron por un momento hasta que llego él.
Le propuse unirnos con mis amigos y amigas y acepto. Tomamos vino y comimos algo. Había fútbol esa noche y todos contentos platicando de mil cosas.
Así fue como salió el tema de Jimmy Morales y todo lo que ha hecho. Yo estaba muy enchufada con eso, y me pareció que no era momento para hablar de política, así que me quede en silencio escuchando. Pero mi acompañante comenzó a defender al presidente y el resto comenzó a mirarlo feo, y luego a preguntarme qué haces con este tipo.
En serio que eso me puso incomoda. El me gustaba mucho y estaba dispuesta a llegar lejos. Ya sea si me proponía algo serio, o si solo era para pasar el rato, en ambos casos estaba dispuesta a pasármela bien con él.
Pero sus opiniones no eran apropiadas y tampoco iban conmigo. En un determinado momento le dije que se callará. Que no era importante hablar de esos temas. Pero el hombre volvía sobre lo mismo.
Entonces le dije que nos fuéramos y así pude callarlo. En el carro me sentí incomoda. A pesar que había tomado vino, una bebida que siempre me pone caliente y dispuesta a seguir la fiesta, ahora estaba más bien confundida. Ya mis ojos no lo veían bien.
Cuando estacionamos en casa, sin esa conversación, lo más seguro era que lo hubiera invitado a entrar y después seguro que habría propiciado tener sexo con él. Ese era el plan, pero ahora, no estaba segura. Más bien dudaba si era conveniente estar involucrada con alguien así, con esas ideas.
Así que me despedí y el tomo mi brazo y me dio un beso. Tampoco desprecié el gesto, igual me seguía gustando y correspondí. Esos besos se extendieron por un momento, hasta que sus manos entraron entre mis piernas y me tocaron. Pero no estaba húmeda, ni tenía ganas. Así que lo frene. Creo que vas muy rápido, le dije.
Pero siguió insistiendo. Y sus besos me gustaban, pero su forma no, así que lo rechace de nuevo. Se freno. Debió ver mi cara de susto cuando le dije que ya no.
Nunca más me llamo. Tampoco yo lo busque de nuevo. Al cabo de un tiempo me entere por medio de una página web que trabajaba en un net center del gobierno en defensa de Jimmy. Con un sueldo por encima de los 20 mil al mes. Así hasta yo me convenzo, pensé.

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