Con prisa

El motel estaba lleno. Así como entramos salimos. Afortunadamente en esa calzada hay muchos más.

Hay un espacio al fondo, nos dijo un guardia en la entrada, mientras observaba mis piernas y el vestido levantado por la urgencia de encontrar un lugar para satisfacer nuestro placer.

Al dar vuelta, el rotulo de “en limpieza” estaba iluminado.

Le dije que preguntará en cuando tiempo estaría listo. Por el auricular se escucho la voz de una amable recepcionista indicando que tendríamos que esperar unos 15 minutos.

Iba a salir, pero le dije que no, que esperáramos.

Estaba nervioso. Sudaba de las manos, no sabia que hacer.

El cuarto tardaba más de lo normal y yo me puse caliente. Así que como pude, le baje el pantalón y comencé a chupar su pene.

En poco tiempo su semen escurrió por mi boca.

Todo paso justo cuando el cuarto se libero. Como pude, sacándome los flujos de mi boca, le dije que fuera a pagar.

Vamos, apure, bájate y en esa ventanilla paga. Así entramos.

Me fui directo al baño y me lave la boca. Entre tanto Javier se acomodaba y encendía la TV.

Estaba alucinado, era la primera vez que entraba a un sitio así. Eso me dio mucho morbo, pensé que tendría una noche estupenda.

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