Cómo me conquistó

Simplemente se acercó, sonrió y me saludo con un hola espontaneo. Lo vi de pies a cabeza y me pareció un tipo feo. Nada extravagante, pero con una confianza en si mismo impresionante.

Hola, dije, qué quieres, le contesté así directo. Nada, respondió. Solo te estoy saludando. Bueno, advertí, entonces adiós, agregué.

Sin esperar que contestará me di la vuelta. El pidió una coca cola, una hamburguesa con papas y con bastante picante.

Luego me pregunto, te gusta el chile. De inmediato lo sentí ofensivo, quizás hasta vulgar, pero también atrevido. Se dio cuenta o tal vez no, pero en un instante me dijo, por favor, me lo pasas, el picante, lo tienes al lado.

Después agrego a mí me fascina. Sabes, el que más me gusta es el jalapeño, agrego.

No estoy segura si en ese momento hablaba en doble sentido, pero me pareció un tipo con soltura, dispuesto a establecer una comunicación fluida y bonita sobre cualquier tema.

Al cabo de unos instantes, después de comer su hamburguesa, me pidió mi número y de ahí para adelante todo fluyo.

Tenemos un año de salir y el sexo ha sido maravilloso.

Nunca me pidio nada, nunca me ofrecio nada. Simplemente vivimos el momento. De forma madura, sin que eso nos afecte nuestra libertad.

Nunca hablamos de lo que sentiamos el uno del otro. Tampoco hicimos promesas. No queremos compromisos, dijimos.

Qué más se le puede pedir a la vida. Solo que no se enamoré de mí. Quizás ese sea el último deseo que pueda tener. Así estamos bien. Con sentimientos, pero sin que eso influya en nuestros deseos.

Te gusta? Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *