Celebrando el primer día, del resto de nuestra vida

Hace unos años, terminé una relación el 20 de diciembre y tuve las peores navidades que jamás pude imaginar. Aprendí la lección y con el tiempo siempre he intentado pasármela bien en esas fechas, con o sin compañía.

Llevo tres años en una relación y este año fue sensacional. Sin embargo, por motivos familiares mi novio viajo al exterior para pasarla con su madre, que se encuentra enferma, y volví a sentir la ausencia y me dio angustia.

Solo regreso, antes del 31, y nos metimos a la cama para reponer el tiempo perdido. Así que inicié hasta los huevos este nuevo año. Así, literalmente, feliz.

Lo difícil que es tener intimidad en un auto compacto.

Tener relaciones en un vehículo resulta complicado para los altos y gorditos. Pero a mi me encanta esa adrenalina. No hay tanto preámbulo, y tu mente se acomoda al momento y me parece que es más intenso, la adrenalina ayuda a tener orgasmos más placenteros.

Este primero, en las primeras horas del año nuevo, tuve un encuentro para recordar. Javier, llego a casa para dar el abrazo después de las doce. Mi madre le dio un tamal, mi padre un trago y yo las nalgas.

Sucedió después de los abrazos, las uvas y los tamales. Se despidió y lo acompañe al carro. Lo dejo a unos pasos de la casa, en el parqueo de visitar. Así cuando entramos a su auto para despedirnos, supe que lo tenía que hacer. Y lo hicimos.

La vecina, que hablaba por teléfono con su esposo en los Estados Unidos vio el carro moverse y al principio pensó lo peor, pero al poco tiempo comprendió que era yo teniendo sexo. Los guardias de seguridad alumbraron el carro dos veces, con los vidrios un poco empañados, no se animaron a tocar para no interrumpir el gozo.

En fin, mis amigos se enteraron de inmediato, pues uno de ellos paso y me escucho gritar, justo cuando alcanzaba el orgasmo. Y a los pocos minutos el resto ya se había enterado.

Fue una decisión que tome al vuelo, cuando se me presento la oportunidad y lo disfrute. Ha sido la mejor manera de comenzar el año, y no me arrepiento a pesar que en mi casa todos me dieron color cuando llegue desalineada y con la blusa al revés.

Hoy Javier me llamo, muy temprano para preguntar si éramos novios. Pobre. Nunca se entero que mi calentura no tiene nada que ver con él, específicamente.

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