Burlas para mi novio

Una tarde el Flaco estaba en la esquina con otros amigos. Se mantenía ahí fumando y pelando a la gente que pasaba. Llevábamos más de un año de ser novio y mi madre lo adoraba, no sé por qué. En cambio, mi padre no lo podía ver ni en pintura.

Ese día llegué a la tienda a comprar. Ellos me saludaron, como siempre. El beso del flaco siempre iba acompañado de una metida de mano. La señora de la tienda le indignaba mi falta de decoro y siempre me amenazaba con decirle a mi madre lo puta que me comportaba.

Vamos al campo dijo uno de los amigos. El Flaco me insistió que fuera con ellos. Yo los alcanzo, tengo que regresar a casa con la compra. Te espero, dijo el Flaco, mientras el resto se fue con la pelota a cuestas.

Cuando llegamos a casa, mi madre salía para el centro. Te dejo comida en la refri, dijo, y cuando venga tu hermano del colegio le calientas algo, pero no me dejes sola la casa.

Esperé unos minutos y le puse un mensaje al Flaco que llego de inmediato. Iba caliente.  Vamos a tu cuarto, me dijo de inmediato.

Cómo crees, no hay nada arreglado y mi hermanito no tarda en llegar del colegio, respondí. Además, sos un inútil la otra vez no quisiste ahora perdiste, conteste.

Pero el Flaco lo que menos quería era escuchar reclamos y excusas. En plena sala se bajó el pantalón y saco del calzoncillo su pene aún sin llegar a la erección. Vamos nena, me dijo, vamos que tengo ganas mientras estimulaba sin descaro su pene.

El asunto fue que me dio risa su miembro. Fiel a su fisionomía, su pene era el fiel retrato de aquel hombre alto, feo y delgado. Mira dijo con tono de macho listo, a poco no te gusta, mientras estiraba su prepucio con un ritmo interminable que no terminaba de asomar la cabeza de su pene.

Entonces lo masturbe. No puedo hacer nada, le dije, tengo la regla. Y en pocos minutos tenía mi mano llena de semen. Vez que fácil es, me dijo. Si porque no aguantas nada, papito.

Sos una mierda, cómo te burlas de mi angelito dijo, antes de salir al campo. Afortunadamente para mí, pues mi padre llegó minutos después, sin darse cuenta de nada.

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