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	<title>publicogt.com &#187; I love publicidad</title>
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		<title>Publicidad, arte y propaganda Obsolescencia programada y dolores de cabeza</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 22:08:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[I love publicidad]]></category>
		<category><![CDATA[Publicidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Jon Juanma Rebelión  “ Lo mucho se vuelve poco con desear un poco más” Francisco de Quevedo y Villegas (1580/1645) .  Usualmente la publicidad se nos presenta como un formato o conjunto de estrategias que las empresas emplean para dar a conocer sus productos entre un público potencialmente interesado (target en inglés). Una función aparentemente diáfana: [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/05/Masks_by_Wishkamon.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6644" title="Masks_by_Wishkamon" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/05/Masks_by_Wishkamon-300x269.jpg" alt="" width="300" height="269" /></a><a href="http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Jon%20Juanma&amp;inicio=0">Jon Juanma</a></p>
<p><a href="http://www.rebelion.org" target="_blank">Rebelión</a></p>
<p align="right"> “<em> Lo mucho se vuelve poco con desear un poco más” </em></p>
<p align="right">Francisco de Quevedo y Villegas (1580/1645) .</p>
<p> Usualmente la publicidad se nos presenta como un formato o conjunto de estrategias que las empresas emplean para dar a conocer sus productos entre un público potencialmente interesado (<em>target </em>en inglés). Una función aparentemente diáfana: conectar las necesidades de los usuarios con las soluciones ofertadas por las empresas. En un principio, con el advenimiento del consumo de masas fruto de las necesidades de la sociedad industrial incipiente en el siglo XIX, la publicidad realmente cumplió ese papel de Celestina entre empresas y usuarios. Pero llegado el principio del siglo XX y especialmente después de la II Guerra Mundial, cuando los mercados mundiales se hallaban crecientemente saturados y todos habían comprado lo necesario, los empresarios se toparon con un grave problema: aquellos clientes que habían adquirido su lavadora o su frigorífico, no comprarían los siguientes hasta después de veinticinco años (que era lo que solían durar por aquellos días). Así las cosas, ¿a quiénes iban a vender sus productos todos los años para mantener o mejorar las cuentas de resultados? Los empresarios se percataron que, bajo condiciones de producción capitalistas<sup>1</sup>, debían crear nuevas necesidades entre los compradores para que las ventas (y sus ganancias) continuasen. De lo contrario, sus ingresos comenzarían un declive letal que les obligaría a cerrar sus empresas y echar a los trabajadores a la calle. Es así como nació la <strong>obsolescencia programada</strong> de mercancías y el paso de usuarios a consumidores.</p>
<p>La obsolescencia (cualidad de aquello que cae en desuso) programada se produce en la actualidad con más intensidad que nunca antes, de dos modos diferentes. El primero consiste en reducir artificialmente la vida útil del producto para que el usuario se halle en la obligación de volver a comprar otro en poco tiempo, normalmente poco después de vencer la garantía del fabricante (frigoríficos, lavadoras, cámaras, teléfonos móviles, piezas de automóviles, etc) y se desarrolla desde los departamentos de I+D de las grandes compañías. Estas divisiones empresariales trabajan para que las piezas y materiales tengan una duración muy inferior a la que podrían aspirar por el desarrollo tecnológico actual. El segundo modo consiste en crear y fomentar modas que continuamente renueven las apariencias de las mercancías para obligar a los usuarios de un cierto poder adquisitivo a mantener actualizado su estatus social. Esto es: nadie que quiera ser considerado <em>cool</em> puede llevar unas gafas de sol durante una década a no ser que pretenda que se rían de él cuando llegue a la playa; pero si espera dos décadas, será muy posible que la moda <em>retro</em> le permita ponerse las Ray-Ban de su padre sin pasar excesivo apuro. Como sabemos este último tipo de obsolescencia inducida por las modas, todavía funciona razonablemente bien para los intereses empresariales en productos como automóviles, televisores, ropa, software informático, etc., los cuales mantienen ritmos de renovación formal extremos (como en el caso de los forzados requerimientos del sistema en Windows, los videojuegos punteros y las tarjetas gráficas). Otro ejemplo paradigmático lo tenemos en el caso de las equipaciones oficiales de los clubes de fútbol. Cada temporada modifican sus diseños para mantener constantes las cuotas de ingresos de multinacionales del textil como Nike, Adidas o Reebok, induciendo a sus fans la necesidad de “mantenerse al día” con su querido equipo, pagando por su devoción futbolera cantidades muy superiores a las pagadas por prendas semejantes.</p>
<p>Pero la publicidad tiene otros efectos más sutiles y profundos sobre las poblaciones, de índole ideológica. Como parte de nuestra iconosfera con la que convivimos a diario nos afecta profundamente en nuestra aprehensión del mundo<sup>2</sup>. Al igual que todo producto humano, la publicidad, no solo es una objetivación de nuestra actividad creadora en tanto especie, también nos conforma e incide en nuestro desarrollo ulterior. O para decirlo de un modo más sencillo: un pastelero objetiviza sus habilidades y conocimientos culinarios (su oficio) en la realización de pasteles; pero si se comiera uno de ellos todos los días, mañana y tarde, seguro tendría repercusiones para su propio organismo aumentándole los niveles de colesterol, azúcar y grasas. Entonces, ¿qué nos ocurre cuando a través de nuestros sentidos “ingerimos” enormes cantidades de publicidad diaria? Depende del individuo, a unos les afecta más y a otros menos (como los pasteles), depende de nuestra genética, educación, consciencia e ideología, pero absolutamente ninguno de nosotros podemos escapar por completo de su influencia. Para empezar, la representación que muestra la publicidad de nuestra sociedad, por mucho que les pese a ciertos profesionales del sector, es absolutamente falsa, totalmente mistificada y direccionada a cumplir su razón de ser: vender la mercancía anunciada (producto, marca, etc). Sea un desodorante o un ejemplar de “Harry Potter”, una caja de condones o unos misiles de largo alcance<sup>3</sup>, la razón de ser de la publicidad radica en la seducción y el convencimiento del receptor para la venta de la mercancía: el aglutinante necesario para la generación de plusvalor y la rotación del capital en las sociedades nominalmente “democráticas”<sup>4</sup>. Y todo lo demás que muestre, desde un indígena anunciando el turismo venezolano en las cadenas de los países enriquecidos hasta el paradisiaco paisaje de una isla caribeña, se reduce a la primacía del objetivo pecuniario. Toda ética y cualquier valor cultural, todo el mensaje con la forma que lo media se orientan decididos para la seducción del comprador potencial (sea un niño que comienza a leer o un adolescente con altas dosis de testosterona, un recalcitrantes opusdeista o un Estado o grupo terrorista<sup>5</sup>). Sin importar las decorativas agencias de responsabilidad publicitaria que tienen la firme responsabilidad de no tenerla, todo es válido para conseguir la seducción reproductora de capital: desde mostrar un bebé con el culo al aire jugando con un perro (¿dónde están los derechos de los niños?) hasta insignes fallecidos como Bruce Lee o John Lennon (¿dónde están los derechos de los muertos?), a los que les roban discursos que, convenientemente descontextualizados, sirven para reforzar el culto a la marca<sup>6</sup> .</p>
<p>Así que a diferencia del Rey Midas, al que por regalo de Dionisio le fue asignado el poder de transformar en oro todo lo que tocara; a la Reina Publicidad, el dios Capital le dio el poder de transformar en mercancía todo lo que mostrara. La totalidad de lo representado/mostrado en los anuncios queda subsumido a su lógica: los esculturales cuerpos de los modelos, las curvas de las bailarinas, el abrazo de un padre a su hijo y por encima de todo: la promesa constante de (ob)tener una vida un poco menos infeliz una vez pagado el precio requerido. Pero al realizar semejante ejercicio de hipocresía, la publicidad parte de la premisa del reconocimiento tácito de nuestra infelicidad. Solo puede prometernos felicidad en base a su carencia. Para ello debe mostrarnos un mundo que no existe, un decorado con el que soñar un capitalismo imposible al que supuestamente estaremos más cerca de acceder tras la compra: donde todos viviremos en espaciosos áticos de clase media o alta, conduciremos deportivos, ligaremos con mujeres de belleza escultórica por beber determinada marca de licores y disfrutaremos de un apurado en el afeitado solo comparable a la definición de nuestros abdominales. Sin esfuerzo y al instante. Una sociedad paralela donde las mujeres que no tienen un gramo de grasa no dejan de comer enormes helados de chocolate, donde los transportistas conducen furgonetas brillantes con una sonrisa permanente sin importarles la extensión de la jornada laboral y donde después de beber una botella de Martini, en lugar de acabar con un insoportable dolor de cabeza, arribaremos entre un mar de seductoras piernas a una orgía siciliana. Sin explotación ni asesinatos: todo al revés, perfectamente invertido y convenientemente embellecido, mistificado.</p>
<p>En esta ópera contemporánea de la seducción mercantil, la publicidad nos mostrará mil caras fingiendo una individualización constante<sup>7</sup>, pero solo nos reclamará una: la de consumidores. Todo valor de uso representado será subsumido en la lógica de la seducción del capital-publicidad y cualquier gesto servirá para que el posible consumidor termine por llegar serlo. Solo que una vez comprado el producto, nuestra vida seguirá igual de gris que antes, y de nuevo vendrán a nuestro encuentro más anuncios para prometernos un trocito de cielo con el que colorear nuestro vacío existencial. Simplemente a cambio de lo que podamos darle de la mercancía que funciona como equivalente general de todas las demás: el dinero. La promesa capitalista del coito sin fin seguirá acosándonos en las vistas de las entradas a las ciudades, en los <em>cookies</em> de las páginas web o en los <em>clips</em> de YouTube. La eterna masturbación del consumidor, el porno publicitario de sus sueños suspendidos en la pesadilla de su inhabitable mundo real, continuará de la mano de la publicidad hasta que no finiquitemos el sistema económico que le da sustento. O hasta que nos dejen sin dinero para el consumo. Justo lo que está sucediendo actualmente en España y otras zonas de Europa a falta de que las clases populares sean capaces de conquistar la revolución o al menos, para los ataques de las clases dominantes. El sistema mundial está cambiando de centros y la riqueza se acumula en otras regiones como Asia (con China e India a la cabeza), mientras las tradicionalmente centrales (como Europa) pierden grados en la jerarquía capitalista internacional, fruto de años de deslocalizaciones industriales en busca de mano de obra barata. Todo ello está produciendo reestructuraciones en la estratificación interna de las poblaciones de los Estados. Las clases dirigentes autóctonas, por ejemplo las españolas, al no poder robar tanto a los trabajadores de otros países como antaño mediante el imperialismo económico de sus empresas, necesitan explotar más a “sus” nacionales (Reforma Laboral, destrucción de servicios públicos, criminalización de la disidencia, etc). Y así mientras el poder de consumo de los asalariados autóctonos (con o sin papeles) tiende a extinguirse, la publicidad sufre una evolución promocionando mercancías y marcas cada vez más orientadas hacia un público perteneciente a las clases altas<sup>8</sup>.</p>
<p>En resumen, la publicidad comercial es parte fundamental de la superestructura<sup>9</sup> capitalista y como tal, la propaganda sistémica más sutil y seductora de todas cuantas ha generado el <em>homo sapiens</em> desde que en el Neolítico comenzara su doloroso trayecto por las sociedades de clases. Y es la más seductora porque mucho de lo considerado bello o atractivo por el hombre, queda subsumido por su lógica expoliadora. Si en un futuro consiguiéramos conquistar una sociedad realmente democrática sin explotación de clase, con igualdad de oportunidades para todos, debiéramos replantearnos los efectos alienantes que la publicidad comercial dejó en el imaginario colectivo. Recordando que, aunque siempre existirá cierto tipo de publicidad en nuestras sociedades, deberemos exigirle que, una vez liberada de sus compromisos capitalistas, su papel se centre en su función informativa dejando los espacios más fértiles para el desarrollo de las artes y las necesidades estéticas lejos de su dominio. Necesidades espirituales que nos seguirán acompañando en nuestras relaciones sociales mientras que el <em>homo sapiens</em> habite este mundo: de formas tan diferentes que a penas hoy podemos si quiera imaginar. Y con un poco de suerte, si todo va bien, esto es, si alcanzamos el socialismo democrático, la dimensión estética que el capitalismo potenció para sus fines no hará sino aumentar con diferente y más constructiva lógica. Por vez primera en nuestra historia, esta dimensión quedará desembarazada de la búsqueda necesaria del enmascaramiento y la alienación de las mayorías para lucir repleta de una ética fruto del gobierno democrático de la colectividad, en convivencia con el libre desarrollo de las siempre diferentes y enriquecedoras individualidades que nos definen<sup>10</sup>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Notas:</strong></p>
<p>1. La necesidad del crecimiento sostenido e infinito es un rasgo específico del sistema de producción capitalista, que va contra la lógica de la naturaleza y la sociedad. Pues, por una parte, genera ingentes cantidades de basura que la Tierra no puede reciclar, ni con la ayuda técnica del hombre, actualmente, tampoco .Y por otra, va contra la lógica de la cohesión social pues tiende a polarizar mundialmente la riqueza disfrutada por los individuos, entre unos pocos grandes capitalistas que privatizan las riquezas de las mayorías y unas mayorías crecientes de asalariados cada vez más empobrecidos.</p>
<p>2. En la calle, vallas publicitarias; en el trabajo, televisores encendidas o marcas en las prendas; en casa, desde la radio, la TV o Internet.</p>
<p>3. La publicidad no es solamente aquella dirigida al gran público, en radio, TV o Internet. También hay una publicidad muy costosa, y por ende poco conocida, dirigida a un público de alto poder adquisitivo, como gobiernos o empresas multinacionales. Y aquí también se cumplen varios de los parámetros señalados en nuestro artículo, aunque con una tendencia a ensalzar el valor de uso por encima de mistificaciones de carácter metafísico relacionadas a la fidelización de la imagen de marca.</p>
<p>4. El plusvalor es la parte de riqueza producida por los trabajadores asalariados (fuerza de trabajo) no retribuida por el empresario que suele ir en dos direcciones: al consumo personal de este y a la inversión ampliada en sus propios negocios.</p>
<p>5. Y no hay mejor forma de garantizar la venta de armamentos que anunciando al ejército que más compra en el mundo, para que no falte la mano de obra que cargue las mercancías, ni los terroristas (futuros clientes) que surgirán de sus guerras imperialistas: <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=cq-ZVIZJaI8">http://www.youtube.com/watch?v=cq-ZVIZJaI8</a></span> (2012/04/23).</p>
<p>6. Respectivamente para BMWy Citroën: <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=RXwJACmAchg">http://www.youtube.com/watch?v=RXwJACmAchg</a></span> (2012/04/23) y <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.adweek.com/adfreak/john-lennons-citro-n-ad-fairly-indefensible-12982">http://www.adweek.com/adfreak/john-lennons-citro-n-ad-fairly-indefensible-12982</a></span> (2012/04/23).</p>
<p>7. En Londres ya se están probando las marquesinas de publicidad biométrica, donde mediante una cámara el cartel reconoce si el espectador es hombre o mujer, junto con otros rasgos leyendo el iris del ojo, mientras la publicidad se adopta a sus supuestas preferencias en tanto inscrito en grupos de<em> target</em>. Ver: <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://videos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/hardware/adios-a-la-publicidad-convencional_7EqCzFRZmSJj0MkkMx6uo7/">http://videos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/hardware/adios-a-la-publicidad-convencional_7EqCzFRZmSJj0MkkMx6uo7/</a></span> (2012/04/23).</p>
<p>8. Este es el caso de Loewe con su anunció dirigido a los niños “muy pijos” de las clases dirigentes: <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=UUWFWJ9fRoo&amp;feature=youtu.be">http://www.youtube.com/watch?v=UUWFWJ9fRoo&amp;feature=youtu.be</a></span> (2012/04/23).</p>
<p>9. En la gramática marxista, la “superestructura” es todo aquello que, en última instancia, está conectado dialécticamente y determinado por la base material de la sociedad (las relaciones de producción). En la superestructura entraría todas las producciones culturales de los hombres como la judicatura, las artes, los diferentes sistemas ideológicos, etc.</p>
<p>10. Seguramente acumulativamente creciente a medida que el hombre consiga librarse del trabajo como medio de subsistencia y pueda dedicarse más a la expresión de sus libres potencialidades creativas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para saber más, breve bibliografía y filmografía combinadas:</strong></p>
<p>BERGER, John (2007), <em>Modos de ver.</em> Barcelona: Gustavo Gil [1972].</p>
<p>DANNORITZER, Cosima (2010) <em>Comprar, tirar, comprar</em>. España/Francia. Ver: <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/">http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/</a></span> (2012/04/23).</p>
<p>DEBORD, Guy (1995), <em>La sociedad del espectáculo</em>. Santiago de Chile: Naufragio [1967].</p>
<p>HARVEY, David (2007), <em>Breve historia del neoliberalismo. </em>Madrid: Akal [2005].</p>
<p>ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2009): <em>Estetificación y falsificación de la vida en el sistema publicitario.</em> Rebelión, 2 de agosto de 2009 : <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf">http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf</a></span> (2012/04/22).</p>
<p>KLEIN, Naomi (2001), <em>No logo</em>. Barcelona: Paidós [1999].</p>
<p>MANDEL, Ernst (1986), <em>Las ondas largas del desarollo capitalista. La explicación marxista.</em> Madrid: Siglo XXI [1980].</p>
<p>MARTEL, Frédéric (2011), <em>Cultura mainstream: Cómo nacen los fenómenos de masas.</em> Madrid: Taurus [2010].</p>
<p>MARX, Karl (2007), <em>El capital.</em> Madrid: Akal [1867].</p>
<p>WALLERSTEIN, Immanuel (2005), <em>La crisis estructural del capitalismo</em>. México D.F.: Contrahistorias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div align="center">
<table width="90%" border="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td>El presente artículo fue realizado y finalizado el 23 de abril de 2012 para Vía 52.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
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]]></content:encoded>
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		<title>&#8220;Trade mark&#8221; (marca registrada): son posibles otras opciones</title>
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		<pubDate>Fri, 04 May 2012 05:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Marcelo Colussi &#8211; mmcolussi@gmail.com Un representante de alguna cultura no-occidental (mal llamado &#8220;primitivo&#8221; por nuestra cosmovisión eurocentrista) no podrá entender cómo es posible que la naturaleza, la tierra, el agua, tengan dueños. Pero menos aún podrá entender que esos recursos propiedad de todos tengan &#8220;marcas registradas&#8221;, trade marks. ¿Cómo es posible plantearse, desde su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/05/mr.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6599" title="mr" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/05/mr-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" /></a>Por Marcelo Colussi &#8211; <a href="mailto:mmcolussi@gmail.com">mmcolussi@gmail.com</a></h4>
<p>Un representante de alguna cultura no-occidental (mal llamado &#8220;primitivo&#8221; por nuestra cosmovisión eurocentrista) no podrá entender cómo es posible que la naturaleza, la tierra, el agua, tengan dueños. Pero menos aún podrá entender que esos recursos propiedad de todos tengan &#8220;marcas registradas&#8221;,<em> trade marks</em>. ¿Cómo es posible plantearse, desde su visión, que el petróleo se llame &#8220;Texaco&#8221;, o que el maíz se llame &#8220;Monsanto&#8221;? ¿Cómo poder entender, no siendo un representante de la cultura capitalista, que una flor esté patentada como &#8220;Johnson y Johnson&#8221; o que una mariposa sea &#8220;marca Bayer&#8221;? ¿Y que un clon humano sea &#8220;marca Mitsubishi&#8221;?</p>
<p>El pensamiento occidental y capitalista de la modernidad se impuso ya largamente por todo el globo, y quien no entra en sus parámetros es un &#8220;primitivo&#8221; (o un comunista, o quizá un terrorista). Pero nociones como las de propiedad privada, o marcas registradas, son construcciones históricas, no por fuerza son eternas y -esto es lo más importante- ¿quién dice que sean las mejores?</p>
<p>En la década del 30 del pasado siglo, el Ministro de Propaganda del nacionalsocialismo, el alemán Joseph Goebbels, creador de los modernos conceptos de comunicación de masas, decía que<em> &#8220;La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. (&#8230;) Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad&#8221;.</em> Esas ideas inundan nuestro mundo contemporáneo: el mercadeo de productos creados a la medida de la necesidad de los productores pero no de los consumidores es uno de los baluartes más significativos del capitalismo desarrollado. Las marcas registradas, con su cohorte de atractivos seductores, es su representación por excelencia. Dicho en otros términos: entramos en el reino del engaño, de la manipulación, de la seducción. Eso es lo que han generado las modernas sociedades masificadas que fue construyendo el capitalismo: grandes masas que responden mansamente a ciertos estímulos bien presentados.</p>
<p>Para ello se apela no a elementos cognitivos sino a las estructuras más primarias de los seres humanos: argumentos emotivos, irracionales muchas veces, que repetidos hasta el cansancio terminan condicionando nuestro actuar. Ni más ni menos, lo que enseñaba Goebbels. <em>&#8220;Los resultados indican que la hipnosis contribuye a proporcionar honestas razones para la preferencia de marcas de fábrica&#8221;</em>, informaba tranquilamente la Advertising Research Foundation de Estados Unidos. Es decir, tal como anunciara el Ministro de Propaganda nazi sin ningún reparo ético: mentir y mentir hasta que, por cansancio, se logre imponer una conducta. Para el caso: una marca, para que luego, obviamente, se la consuma, se le sea fiel, se la adore incluso.</p>
<p>Con el aluvión del crecimiento capitalista en estos últimos siglos el mundo todo se transformó en forma monumental, sin vuelta atrás. Sin dudas a lo largo de la historia muchos fabricantes de diversos productos pusieron sus nombres a las cosas que elaboraban; así se fueron inventando símbolos o ilustraciones para identificar y distinguir las obras creadas. Cerámica china, espadas o vinos durante el medioevo europeo, tejidos asiáticos, por ejemplo, han sido marcados con símbolos de identificación para que la persona que los comprara pudiera trazar el origen y determinar la calidad de esos objetos. Antes del siglo XIX las &#8220;marcas registradas&#8221; eran usualmente símbolos o ilustraciones y no palabras, ya que la mayoría de la población era analfabeta. Pero con el constante aumento del comercio capitalista desde siglo XVIII se comenzaron a reconocer los derechos legales de los dueños de las &#8220;marcas registradas&#8221; estableciéndose leyes que previnieran el uso indiscriminado de las mismas desde una óptica de defensa de la propiedad privada. Surge así la idea moderna de &#8220;marca registrada&#8221; -idea que, por supuesto, no entra en la óptica de un habitante de un mundo no-capitalista: ¿cómo sería posible que el agua tenga dueño?, se preguntará con toda razón-. Para nosotros, miembros de una sociedad capitalista, no cabe la idea que algo no tenga propietario. Y hoy por hoy, que no lleve una &#8220;marca registrada&#8221; identificatoria.</p>
<p>Las primeras leyes que intentan regular este campo de la propiedad privada en la producción aparecen en Estados Unidos hacia 1790 <em>&#8220;para promover el progreso de la ciencia y de las artes útiles, al asegurar el derecho exclusivo para los autores y los inventores de sus escrituras y descubrimientos respectivos durante períodos limitados&#8221;</em> (Artículo I, Sección 8 de la Constitución).</p>
<p>Más tarde, en 1883, un grupo de naciones industrializadas creó la Convención de París, organización de tratados internacionales que requería que los países miembros reconocieran los derechos de marca registrada de los productores extranjeros. La noción de propiedad privada en la producción -llámese trade mark, &#8220;marca registrada&#8221;, &#8220;patentes&#8221; o &#8220;derechos de autor&#8221;- había llegado para quedarse en el mundo moderno.</p>
<p>Según la ley federal de Estados Unidos, se estipula que <em>&#8220;una patente puede ser otorgada a cualquier persona para la invención o el descubrimiento de cualquier arte, máquina, fabricación o composición de materia útil o para cualquier mejoramiento nuevo y útil al mismo; para la invención de la reproducción asexual de cualquier variedad nueva y distinta de planta, menos las plantas propagada por tubérculos; o para un diseño cualquiera ornamental nuevo y original para un artículo de fabricación&#8221;.</em> En 1980 dicha cobertura también se extendió a <em>&#8220;productos de la ingeniería genética, incluyendo semillas, plantas y cultivos como a los mismos métodos nuevos de ingeniería genética&#8221;</em>.</p>
<p>Es importante remarcar lo que fija la ley:<em> &#8220;Se entiende por marca todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir en el mercado los productos o servicios de una empresa de los de otras. Tales signos podrán ser, en particular: Las palabras o combinaciones de palabras, incluidas las que sirven para identificar a las personas. Las imágenes, figuras, símbolos y dibujos. Las letras, las cifras y sus combinaciones. Las formas tridimensionales entre las que se incluyen los envoltorios, los envases y la forma del producto o de su presentación. Los símbolos sonoros. Cualquier combinación de los signos que, con carácter enunciativo, se mencionan en los apartados anteriores&#8221;.</em></p>
<p>Según enseñan las escuelas de mercadotecnia -el gran invento de las modernas tecnologías de manipulación social de las sociedades de masa- la marca constituye el nexo central de comunicación entre la empresa y los consumidores. De lo que se trata en las estrategias comerciales es de &#8220;posicionar la marca&#8221;; es decir: lograr imponer en la mentalidad de los consumidores un esquema que relacione automáticamente un emblema con el producto ofrecido (léase: reflejo condicionado). No importa qué se ofrece, si es un producto prescindible, si llena una necesidad creada artificialmente, si es dañino incluso; la cuestión del mercadeo es lograr hacer que la gente compre. Las &#8220;marcas registradas&#8221; -con toda la parafernalia que le acompaña: &#8220;mezcla de elementos tangibles e intangibles: el nombre, el diseño, el logotipo, la presentación comercial, el concepto, la imagen y la reputación que transmiten esos elementos respecto de los productos o servicios ofrecidos&#8221;- están para eso. Y por cierto lo logran.</p>
<p>Hoy día ya estamos totalmente acostumbrados, invadidos, naturalizados por las &#8220;marcas registradas&#8221;. No pedimos una bebida gaseosa sino una Coca-Cola, no usamos hojas de afeitar sino Gillette, y pasaron a ser parte de nuestra vida cotidiana tanto Nestlé como Nike, Toyota o Shell, Lewis, Windows o Sony. A nadie sorprende ver los símbolos ®, © o ™ en cualquier producto: un libro o un televisor, un vibromasajeador o un bisturí. Las marcas que se impusieron en el mercado hacen parte fundamental de nuestra vida, por lo que todo está preparado para que nadie reaccione el día que las encontremos en el agua potable de cualquier grifo público, la carne que comamos o el aire que respiremos, así como hoy la frase <em>&#8220;Me encanta&#8221;</em> (en los idiomas más hablados) es propiedad del gigante comercial McDonald&#8217;s. El mundo del capitalismo desarrollado es el mundo de las marcas comerciales que manejan a la humanidad.</p>
<p>Y de que la manejan… ¡la manejan! ¡No caben dudas al respecto! Esas marcas están tan incorporadas en nuestros imaginarios que no es fácil tomar distancia de ellas. Incluso funcionan con independencia de la elección voluntaria, intelectual. Un niño que aún no entró en el mundo de la lecto-escritura, o una persona adulta analfabeta, están preparados para reconocer (y por tanto consumir) trade marks por los logotipos identificatorios, por sus colores o una frase musical asociada. ¿Quién deja de identificar hamburguesas de tal marca, o bebidas gaseosas de tal otra, aunque no &#8220;lea&#8221; su publicidad en sentido estricto? La marca se impone, emotivamente además, y por tanto impone conductas.</p>
<p>La publicidad como actividad profesional y la imposición de marcas registradas llegó para quedarse con el desarrollo del mundo moderno. En estos momentos las agencias publicitarias facturan más de 100.000 millones de dólares anualmente a nivel global, y su importancia es decisiva para el mantenimiento de las sociedades de mercado. <em>&#8220;Lo que hace grande a este país es la creación de necesidades y deseos, la creación de la insatisfacción por lo viejo y fuera de moda&#8221;</em>, manifestó el gerente de la agencia publicitaria estadounidense BBDO, una de las más grandes del mundo. Las trade marks son el eslabón clave para ello. ¿Por qué se consumen &#8220;medicamentos de calidad&#8221; y no genéricos, por ejemplo? ¿Por qué tal o cual marca de cigarro &#8220;que marca su nivel&#8221; y no simplemente tabaco? La misma ropa &#8220;fina&#8221; es ensamblada por las mismas manos en las mismas factorías y con los mismos materiales que la ropa popular, pero se paga la &#8220;marca&#8221; en una elegante boutique.</p>
<p>Pero son posibles otras opciones. El software libre, por ejemplo, es una indicación respecto a que otro mundo basado en criterios de solidaridad que va más allá de una patente comercial sin dudas es posible. El reto es empezar a construirlo puesto que, tal como dijo un dirigente indígena de las selvas ecuatorianas -que, por cierto, no es ningún &#8220;primitivo&#8221;-:<em> &#8220;no entiendo por qué nos matan a nosotros y destruyen nuestros bosques sacando petróleo para alimentar carros y más carros en una ciudad ya atestada de carros como Nueva York&#8221;</em>. Ir contra el imperio de las marcas registradas y lo que el mismo implica no sólo es posible: es imprescindible para pensar un mundo sostenible en el tiempo, más armónico y menos violento que el actual.</p>
<p>www.albedrio.org</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Emilio Méndez</title>
		<link>http://publicogt.com/2012/04/29/emilio-mendez/</link>
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		<pubDate>Sun, 29 Apr 2012 16:36:09 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Saul E Mendez]]></category>

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		<description><![CDATA[Andrés Zepeda En la 16 calle de la zona 10, casi llegando a la esquina de la sexta avenida, del lado derecho abrieron no hace mucho una crepería de nombre Luna de miel. Al negocio, por lo visto, le ha ido viento en popa debido no sólo a la calidad de su menú sino también [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/cafe-emilio.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6545" title="cafe-emilio" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/cafe-emilio-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" /></a>Andrés Zepeda</p>
<p>En la 16 calle de la zona 10, casi llegando a la esquina de la sexta avenida, del lado derecho abrieron no hace mucho una crepería de nombre<em> Luna de miel.</em></div>
<p>Al negocio, por lo visto, le ha ido viento en popa debido no sólo a la calidad de su menú sino también a lo placentero del ambiente y al obsequioso servicio. Una de las especialidades de la casa, preparada con Nutella, está para chuparse los dedos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Del otro lado de la calle se encuentra ubicado el <em>Café Saúl, </em>cuyo propietario, Emilio Méndez, fue seleccionado por <em>Prensa Libre</em> como personaje del año 2005 en virtud de “proyectar una imagen positiva, optimista y ejemplar”.</p>
<p>Modélico empresario, enérgico gestor cultural y ambicioso promotor del proyecto GuateAmala, hoy Méndez sigue dando de qué hablar en su calidad de organizador de estrafalarios desfiles de moda y propulsor de la iniciativa ‘Despertemos Guatemala’.</p>
<p>Por desgracia, detrás de tan rutilantes orquestaciones de marketing nacionalista (y más allá del malabárico autobombo) se esconde un tipo esculpido a imagen y semejanza de los más siniestros e hipócritas oligarcas que pueblan estas desventuradas tierras chapinas.</p>
<p>Lo sé de tres distintas fuentes, todas ellas muy de fiar: resulta que nuestro prohombre “positivo, optimista y ejemplar”, celoso tal vez porque alguien en el mundo es capaz de preparar mejores crepas con pasta de chocolate y avellanas que las que se despachan en su templo del buen gusto, montó en cólera y utilizó todo su poder –que no es poco– hasta conseguir que la distribuidora de Nutella dejara de venderle a<em> Luna de miel.</em></p>
<p>¡Qué bonita forma de amar a Guate!</p>
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		<title>Manipulación Mediática: Informaciones cuidadosamente seleccionadas</title>
		<link>http://publicogt.com/2012/04/22/manipulacion-mediatica-informaciones-cuidadosamente-seleccionadas/</link>
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		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 14:56:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por Eckart Spoo Escucho en la emisora Berlin-Brandenburg (RBB) que en Siria se han manifestado miles de opositores al gobierno. La noticia aparece publicada también en todos los periódicos. En el pequeño diario cooperativo junge Welt, una de las pocas publicaciones del país no dependientes de las grandes corporaciones, leo que en Siria se han [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/gal_5219.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6469" title="gal_5219" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/gal_5219-248x300.jpg" alt="" width="248" height="300" /></a>Por <span> <a href="http://www.tlaxcala-int.org/biographie.asp?ref_aut=2367&amp;lg_pp=es">Eckart Spoo</a> </span></p>
<p>Escucho en la emisora Berlin-Brandenburg (RBB) que en Siria se han manifestado miles de opositores al gobierno.</p>
<p>La noticia aparece publicada también en todos los periódicos. En el pequeño diario cooperativo <em>junge Welt</em>, una de las pocas publicaciones del país no dependientes de las grandes corporaciones, leo que en Siria se han manifestado cientos de miles personas, en sintonía con el Gobierno, en contra de las injerencias extranjeras. Ambas noticias me parecen ser ciertas: dos verdades que no tienen por qué ser incompatibles, sino que pueden complementarse.</p>
<p>Si se toma en conjunto toda la información disponible –también lo que puede encontrarse oculto en algún lugar de internet–, quizás al final se obtenga la verdad al completo. Pero ¿quién puede tomarse el tiempo necesario para buscar por todas partes? Cuando el diario regional que ostenta el monopolio de la información en la zona, que toma sus informaciones nacionales e internacionales de una de las grandes empresas mediáticas, difunde las mismas informaciones que la emisora regional de radio, cuando así pues los medios parecen confirmarse recíprocamente –y casi siempre coinciden, hasta en las palabras que eligen–, difícilmente podemos poner en duda esas informaciones. Creemos entonces estar bien informados, y como no leemos, oímos ni sospechamos otra cosa, nos damos por satisfechos con una verdad a medias que es una falsedad completa. ¿Cómo podemos escrutar la escenificación del acontecer mundial que se nos ofrece cada día? ¿Cómo reconocer los intereses ocultos entre bambalinas?</p>
<p>Toda escenificación necesita de buenos y malos. En una pieza propagandística muy representada en la actualidad, el presidente sirio Assad es el malo, o, como lo llama el <em>Bild</em>, ”el loco”. El mismo apelativo que el diario de mayor tirada en Alemania ya adjudicó con anterioridad a Milosevic, Sadam o Gadafi. El calificativo de “carnicero” se ha demostrado particularmente eficaz. Y es que los malos matan a sus propios pueblos, a los cuales debemos por tanto proteger de ellos, y con urgencia. Al lado de nuestros buenos amigos de Washington, Londres y París –legitimados por nuestro altamente desarrollado sentido de la responsabilidad– hemos de ayudar a los pueblos y liberarlos de la violencia mala de sus presidentes, sirviéndonos para ello de nuestra altamente desarrollada violencia buena. Evidentemente, la prohibición de injerencia en los asuntos internos de otros Estados, recogida en el derecho internacional, no vale para nosotros, que siempre estamos de parte de los buenos. Llevados por la propaganda con que los medios dominantes inundan nuestros sentidos, sufrimos con las víctimas de la violencia mala; de las víctimas de la violencia buena nada sabemos. De lo que no encaja en la escena debemos saber lo menos posible. De manera que los medios de propaganda seleccionan cuidadosamente la información para evitarnos pensamientos molestos, quizás alarmantes. Muy lejos de nosotros considerar siquiera que los supuestos canallas, locos o carniceros quizá no actúen de manera tan irracional y brutal como nos los presentan, sino que movilicen a sus fuerzas de seguridad para defender la soberanía y autodeterminación de sus pueblos, como compete a todo jefe de Estado.</p>
<p>De los buenos, a quienes deberíamos prestar asistencia militar mejor hoy que mañana, no sabemos en realidad casi nada, pero estamos convencidos de que son demócratas y que no aspiran más que a una democracia como las nuestras. A fin de que no perdamos esta buena fe, los medios dominantes nos ahorran informaciones, por ejemplo, acerca del referéndum en el que a finales de febrero los sirios votaron mayoritariamente a favor de una nueva Constitución propuesta por el presidente Assad. La Casa Blanca había despreciado ya por adelantado el plebiscito tachándolo de “ridículo”, un escarnio de la “revolución siria”. Que en virtud de la nueva Constitución Assad vaya a permitir al pueblo elegir, que prosiga de ese modo la vía de las reformas pacíficas, no se ajusta a las intenciones de los amigos de la revolución en la Casa Blanca y en las redacciones de los medios corporativos, de ahí que lo mencionen lo menos posible. A lo mejor podría hacer que los alemanes nos preguntáramos por qué ni en la República federal de 1949 ni en la ampliada de 1990 nunca se nos ha dado la oportunidad de votar la Constitución.</p>
<p>Que los instigadores estadounidenses de revoluciones utilicen ahora en Siria, como antes en Libia, Irak, Afganistán y con anterioridad en Yugoslavia, grupos fanáticos musulmanes que practican el terrorismo, sobrepasa la capacidad de comprensión de la opinión pública; por esa razón se lo callan nuestros íntegros medios patrios. Tras años de presentar el “islamismo” como una amenaza global, difícilmente podrían explicar a sus lectores que Assad cuenta con un fuerte apoyo entre los cristianos sirios y que los coches-bomba de los “revolucionarios” explotan precisamente en zonas residenciales cristianas. Lo callan como antes hicieron con las iglesias cristianas de Kosovo arrasadas por “kosovares”.</p>
<p>El informe de la misión de observadores de la liga Árabe podría proporcionarnos alguna aclaración. Expertos civiles y militares procedentes de trece países árabes, desplegados en todas las provincias sirias bajo la dirección de un General sudanés, mediaron entre los grupos armados y el Gobierno sirio, enviando informes diarios al centro de mando. El informe resultante contiene también una clara crítica a los medios. Pero ¿qué medios alemanes, a excepción del <em>junge Welt</em>, se han hecho eco de la información recogida?</p>
<p>¿Y cuántos medios han enviado corresponsales a Siria? ¡Que levanten la mano! No puedo decirlo con certeza, pero de algo estoy seguro, no pueden ser muchos, ya que esto entraría en contradicción con los dos imperativos fundamentales de los consorcios mediáticos: la propaganda y la exigencia de ahorrar costes; han de proporcionar a los propietarios de los medios el máximo beneficio posible, por lo cual deben gastar la menor cantidad posible en investigación periodística.</p>
<p>El ex político de la CDU y director del grupo mediático Burda, Jürgen Todenhöfer, que ya se ocupó de las guerras de Afganistán, Irak y Libia, haciendo observaciones muy diferentes de las que estamos acostumbrados a oír, el 19 de febrero censuró en el dominical del <em>Frankfurter Allgemeine Zeitung </em>la “gigantesca campaña mediática contra la Siria de Assad. (…) La mitad de las informaciones que tuve ocasión de contrastar durante mi estancia de cuatro semanas en Siria era falsas”. Me temo que si se hicieran más comprobaciones el balance sería aún peor.</p>
<p>Quien observe con atención, analice la situación y establezca comparaciones, tras las informaciones falsas y las omisiones poco a poco irá reconociendo un claro interés: la pretensión de las viejas potencias coloniales de llevar de nuevo a otros Estados, en especial a aquellos ricos en recursos naturales, a una situación de dependencia colonial. No sería compatible con esta aspiración que los medios que marcan la pauta informativa utilizaran el mismo rasero con los buenos y los malos –que no ceden voluntariamente sus riquezas–. Por ejemplo, Israel e Irán. En torno a la carrera atómica de Israel hace tiempo que reina el silencio. El científico nuclear Mordechai Vanunu, que rompió el silencio, fue condenado a veinte años de prisión y continúa bajo arresto. Entretanto se da por descontado que Israel puede construir bombas atómicas (posee más de doscientas), mientras Alemania le proporciona submarinos dotados de plataformas de lanzamiento para misiles nucleares.</p>
<p>Algunas reaccionarias monarquías árabes pueden ser de ayuda para consolidar las relaciones de explotación y dominio en Oriente Próximo. En este sentido goza de gran estima sobre todo Arabia Saudí. Que allí a los (pequeños) ladrones se les corte la mano y el adulterio esté penado con la muerte puede mencionarse alguna vez, pero siempre con el debido respeto a nuestros socios. Este régimen de terror dio prueba de sus aptitudes el pasado año, cuando las protestas sociales pusieron en peligro a la monarquía del vecino Baréin. Rihad envió tropas que, bien armadas y adiestradas, sofocaron el levantamiento democrático. Alemania proporciona a este régimen cientos de tanques de combate. Y nadie impide a Arabia Saudí construir plantas nucleares: actualmente hay planes en marcha para levantar 16 bloques. ¿Qué periódico o emisora menciona estos hechos a propósito del programa nuclear iraní?</p>
<p>Pero en marzo de 2012 sucedió algo extraordinario: el segundo canal de la televisión alemana (ZDF) permitió al presidente Ahmadineyad tomar la palabra. Le entrevistó Claus Kleber. Otros medios expresaron su indignación; por ejemplo, <em>Cicero</em>, del grupo suizo Ringier. A Milosevic, Sadam y Gadafi, nuestros buenos medios les habían tapado la boca muchos años antes de su muerte. A aquel que debe ser aniquilado se le niega toda posibilidad de explicar sus puntos de vista e intenciones, no sea que parezca posible una solución negociada del conflicto. La ZDF se reservó explícitamente el derecho a editar la entrevista. Kleber se esforzó también tratando de provocar a Ahmadineyad. Pero <em>Cicero</em> comprobó con estupor que Ahmadineyad se mostraba –o podría haberse mostrado– creíble y convincente. Naturalmente, la ZDF compartía esa preocupación y la entrevista se emitió después de la medianoche.</p>
<p>Acerca de otro presidente elegido por amplia mayoría, escribía uno de estos días el <em>Frankfurter Rundschau </em>bajo el rótulo “El bárbaro sin piedad”: “Un presidente que cree que la muerte de seres humanos se puede castigar con la muerte de otros seres humanos se hace igual a los asesinos”. La invectiva iba dirigida contra el “dictador” (así calificado desde el principio hasta el final del artículo) bielorruso Alexander Lukaschenko, a quien el diario del grupo Du-Mont reprochaba que no hubiera indultado a dos terroristas condenados a muerte (responsables del atentado de la estación de Minsk, en el que murieron quince personas y muchas resultaron heridas). ¿Llamaría este diario “bárbaro” al presidente de EE.UU. que, por ejemplo, hizo acribillar a Osama bin Laden en su vivienda, de noche, junto a su familia, sin juicio ni por descontado condena previa, y que es responsable de que cada vez más personas mueran en países lejanos debido a los ataques nocturnos de los <em>drones</em>? Los muertos –como el asesino francés al que treinta policías de élite supuestamente no consiguieron sacar vivo de su vivienda– no podrán declarar en ningún proceso judicial. Y el soldado estadounidense Bradley Manning, que por medio de WikiLeaks trató de sacar a la luz los crímenes de guerra cometidos por los estadounidenses en Irak, puede permanecer el resto de su vida en prisión.</p>
<p><span>Traducido por <strong> <a href="http://www.tlaxcala-int.org/biographie.asp?ref_aut=42&amp;lg_pp=es">Javier Fernández Retenaga</a></strong></span></p>
<p><span><strong>Tomado de Tlaxcala</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La reproducción del racismo en los medios</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 16:01:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por: Johanna Barrios Hay ocasiones en que ya sea por el ritmo acelerado del periodismo, por descuido o también por desconocimiento, los medios de comunicación reproducen el racismo. Un caso queda ejemplificado con las fotografías publicadas por Prensa Libre, el 3 de marzo de 2012, en la página 35, sección Gente Joven. En dichas fotografías, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/racismo.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6411" title="racismo" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/racismo-204x300.jpg" alt="" width="204" height="300" /></a>Por: Johanna Barrios</p>
<p>Hay ocasiones en que ya sea por el ritmo acelerado del periodismo, por descuido o también por desconocimiento, los medios de comunicación reproducen el racismo. Un caso queda ejemplificado con las fotografías publicadas por Prensa Libre, el 3 de marzo de 2012, en la página 35, sección Gente Joven.</p>
<p>En dichas fotografías, alumnos de la promoción 2012 de un colegio capitalino muestran una camiseta con el texto: “¡<em>Fuck the mayas</em>!”, haciendo eco de un movimiento extranjero que se pronuncia en rebeldía contra las presuntas profecías mayas del fin del mundo, vaticinio por cierto inexistente, ya que las autoridades mayas en Guatemala se refieren mas bien al fin de una era. (b’ak’tun).</p>
<p>La actuación de alumnos y maestros provocó actuaciones inmediatas de la Comisión Presidencial contra el racismo (Codisra), ente estatal encargado de trabajar para la eliminación del racismo. El hecho también atrajo la atención de la Comisión hacia la actuación del medio.</p>
<p>Al reproducir esta expresión, que se convierte en racista en Guatemala, por las connotaciones negativas que implica ser maya en el país, la revista mencionada termina reafirmando conceptos perjudiciales sobre los mayas, que para nada abonan en la lucha contra el racismo.</p>
<p>Es importante considerar que el racismo es un fenómeno social justificado, pues beneficia a un grupo étnico en particular, permitiéndole el dominio de otros. Por eso es indispensable que los medios dejen de reproducir discursos de dominación, que siguen permitiendo la descalificación de otros grupos étnicos, como los representativos de la cultura maya.</p>
<p>Por el contrario, los medios están llamados a ser uno de los sectores que  generen las condiciones necesarias para que los presupuestos racistas se pongan a la luz de una visión crítica y transformadora, que permita desaprender esa cultura racista y xenófoba que nos caracteriza y construir una cultura de paz  en una sociedad diversa.</p>
<p>No olvidemos que “el racismo, es un discurso cultural que nos rodea desde la infancia, en el aire que respiramos, en los consejos y formas de pensar de nuestros padres, en los ritos culturales. Estamos expuestos en el colegio, en la calle y en los periódicos, e incluso en las obras de la gente que se supone se debe de admirar” (Memmi:2000).</p>
<p>De cara a cumplir su función social de manera positiva, es indispensable que los medios de comunicación formen a sus integrantes para detectar expresiones racistas y evitar reproducirlas.</p>
<p align="center">
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El rey cazado</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 15:49:27 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Rey Juan Carlos]]></category>

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		<description><![CDATA[Parece asombroso que de la doble vida del Rey de España, Donjuancar, termine siempre prevaleciendo el imaginario solidario y humano. Ignacio Escolar recoge algunos de sus últimas apariciones públicas: 25 de marzo de 2012: “Tenéis que arrimar el hombro para crear empleo porque la situación es muy seria” 3 de agosto de 2011: “Todos nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/reyelefantes.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6405" title="reyelefantes" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/reyelefantes-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p>Parece asombroso que de la doble vida del Rey de España, Donjuancar, termine siempre prevaleciendo el imaginario solidario y humano. <a href="http://www.escolar.net/" rel="external">Ignacio Escolar</a> recoge algunos de sus últimas apariciones públicas:</p>
<p>25 de marzo de 2012: “Tenéis que arrimar el hombro para crear empleo porque la situación es muy seria”</p>
<p>3 de agosto de 2011: “Todos nos tenemos que apretar un poco el cinturón ante la difícil situación económica”</p>
<p>14 de marzo de 20120: “Hay noches que el paro juvenil me quita el sueño”</p>
<p>27 de diciembre de 2011: “Hemos de defender la honradez, el esfuerzo y la profesionalidad con que la inmensa mayoría de los españoles desempeñan su trabajo, viven su vida y sacan adelante a sus familias”.</p>
<p>Sin embargo, en las redes sociales van apareciendo trabajos de filigrana fotográfica para restablecer la imagen de Donjuancar, tras su <a href="http://www.larepublica.es/2012/04/el-rey-el-cazador-de-elefantes-cazado/" rel="external">largo historial como cazador en tierras lejanas</a>:</p>
<p>Fuente: Consume hasta morir</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Terry Eagleton y el arte de la guerra (ideológica)</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Apr 2012 15:50:02 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[guerra e ideologia]]></category>

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		<description><![CDATA[Cristian Palazzi Originalmente en Book&#8217;s not dead A nadie le puede parecer extraño que en una guerra haya quien se dedique a identificar símbolos y captar metáforas que sirvan para diferenciar individuos. Lo suyo es el terrorismo simbólico y, siempre, en todos los conflictos, existe alguien aplicado a tales menesteres. ¿Imágenes/representaciones/eidos históricas? Todas las que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/guerra.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6254" title="guerra" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/guerra-300x203.jpg" alt="" width="300" height="203" /></a>Cristian Palazzi</h3>
<p>Originalmente en <a href="http://booksnotdead.blogspot.com.es/">Book&#8217;s not dead</a></p>
<p>A nadie le puede parecer extraño que en una guerra haya quien se dedique a identificar símbolos y captar metáforas que sirvan para diferenciar individuos. Lo suyo es el terrorismo simbólico y, siempre, en todos los conflictos, existe alguien aplicado a tales menesteres. ¿Imágenes/representaciones/eidos históricas? Todas las que uno quiera: ver caer las torres gemelas, la estatua de Gadafi entre los escombros, la vacuidad de la muerte representada por Bin Laden, seis soldados americanos plantando una bandera en Iwo Jima en 1945, Delacroix y su libertad guiando al pueblo, la guillotina y las cabezas cortadas, el águila fascista, los bonzos tibetanos y tunecís, todos los himnos y las señeras, la fragilidad humana frente a un tanque en la plaza de Tian’anmen, la caída del muro de Berlín.</p>
<p>La semiótica bélica es tan importante como las armas y los despliegues espectaculares porque es sobre la base de los discursos simbólicos que la práctica política se asienta y florece en el corazón de los habitantes de un país. Todo régimen, también la democracia, tiene sus símbolos, sus aliteraciones, sus juegos de lenguaje, elementos que importan mientras son capaces de sostener su significado. Hace ya algunos años Paul Ricoeur publicó un libro, <em>La metáfora viva</em> (Trotta: 2001), donde dice que toda metáfora, en el momento de ser dicha, muere. Que toda metáfora es, en realidad, la posibilidad de seguir creando nuevas relaciones, nuevos surcos lingüísticos gracias a los cuales el mundo no deja de expandirse y que, por tanto, en el momento en que ha cumplido con su abertura, nada queda más que su decaimiento. Lejos de lo que podría pensarse las metáforas no son de uso privativo del poeta, sino de cualquiera que haga uso de un lenguaje.</p>
<p>Y, en efecto, no podemos menos que atribuir al arte de la política este mismo principio. Un ejemplo clásico: los bárbaros, aquellos que, onomatopéyicamente, no hablan como nosotros, sino que balbucean. Los mismos que ahora llamamos vagabundos, diferentes, inadaptados, asociales. Toda discriminación sabe muy bien la importancia del lenguaje para segmentar la realidad, para jerarquizarla, para establecer un orden. Y es por ello que la guerra, lingüísticamente planteada, también es importante. O al menos eso es lo que parece haber entendido el profesor de Teoría Cultural en la Universidad de Manchester, Terry Eagleton.</p>
<p>Tras abrazar el marxismo católico con el fervor de un buen creyente (aún no hay libro, conferencia o declaración pública en la que no mencione, ni que sea quedamente, las virtudes del viejo, pero imprescindible, <em>Das Kapital</em>) el profesor Eagleton fue decepcionándose con los años. La banalización en el uso de ciertas categorías por parte de ciertos segmentos políticos, palabras como “ideología”, “progresismo”, “socialismo” o la misma “izquierda” enervó tanto al de Salford que durante dos décadas de estudios, podemos citar: <em>Ideología. Una introducción, La función de la crítica</em> o <em>Walter Benjamin</em> o <em>hacia una estética revolucionari</em>a, se propuso abrir el arco simbólico de la izquierda de manera que ésta pudiese “ampliar sus perspectivas teoréticas y extender el circuito estrecho y repetitivo de las preocupaciones que suelen absorberla”.</p>
<p>Ahora Trotta recoge dicho testigo y publica <em>Dulce violencia. La idea de lo trágico</em>, un libro que, junto a la primera referencia del inglés en dicha editorial, La estética como ideología (2006), nos da muestras de la cruzada simbólica que el terrible Terry Eagleton, tal y cómo le denominó en cierta ocasión el príncipe Carlos de Inglaterra según los traductores Ramón del Castillo y Germán Cano, responsables del segundo volumen que hemos citado, lleva lidiando hace ya algunos años.</p>
<p>Ambas referencias responden a una misma lógica. La lógica de alguien que, conociendo la historia de la cultura europea al dedillo, recordemos que Eagleton fue, antes de llegar a Manchester, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford, intenta recuperar la carga simbólica que subyace bajo la literatura de la ideas estéticas, una carga susceptible de reapropiación, transfiguración, deconstrucción por parte de una intelectualidad (la de la izquierda) huérfana hoy de símbolos y figuras retóricas.</p>
<p>Así, en <em>La estética como ideología</em>, observamos uno por uno, todos los mecanismos ético-políticos que descansan, desde Shaftesbury hasta Adorno, en el discurso estético y que, según Eagleton, “constituyen el meollo de la lucha de la clase media por alcanzar la hegemonía política. La construcción de la noción moderna de artefacto estético no se puede por tanto desligar de la construcción de las formas ideológicas dominantes de la sociedad de clases moderna, así como, en realidad, de toda una nueva forma de subjetividad humana apropiada a ese orden social. Es este fenómeno el que provoca que lo estético desempeñe una función tan singular dentro de la herencia intelectual de nuestro presente”.</p>
<p>Y no es el único que lo dice. Ya en los años sesenta, con la irrupción en el panorama filosófico de una obra capital cómo <em>Verdad y Método</em>, se nos advertía de la operación de deslegitimación del discurso estético llevada a cabo por la Crítica a la facultad de juzgar de Kant. Una operación en la que el discurso del arte quedaba sumido bajo un paradigma naturalista que poco margen ofrecía a la creación humana y sus inquietudes mundanas. Pocos años más tarde, Raymond Williams, que a juzgar por la devoción con la que Eagleton trata sus ideas, debe ser considerado el verdadero referente del autor en estos temas, también hizo de su lectura materialista de la historia una lectura cultural.</p>
<p>Así que tomando estos ejemplos como un impulso, el volumen se atreve con algunas de las principales figuras del pensamiento europeo, como son, Hegel, Schopenhauer, Kierkegaard, Nietzsche o Freud. Escuchemos algunas de sus conclusiones, por ejemplo, sobre la política del ser de Martin Heidegger. Dice así, “si Heidegger es capaz de despachar la estética, esto sólo es porque, en realidad, ya la ha universalizado, al haber transgredido las fronteras entre el arte y la existencia a modo de parodia reaccionaria de la avant garde. Liberada de su especializado enclave, la estética puede desplegarse ahora sobre el conjunto de la realidad: el arte es lo que permite que las cosas se muestren en su verdad esencial, y por ello es idéntico al mismo movimiento del Ser”.</p>
<p>El arte, la estética, representa, en todos los textos analizados, el movimiento ontológico que permite, según Eagleton, a ciertas ideas éticas, políticas o metafísicas encarnarse, tomar forma, e influir en la realidad social del hombre. Esa es su importancia ideológica y el campo de estudio del inglés. Ahora bien, para que podamos tomar conciencia del poder necesario para subvertir los discursos ideológicos hace falta ir una a una, tallando las categorías estéticas que más han influido en el desarrollo de la conciencia social de Occidente. Una de esas categorías, sin duda, de las más importantes, es la idea de lo trágico. Y a ella dedica Eagleton el segundo de los títulos traducidos por Trotta.</p>
<p>Traducido esta vez por Javier Alcoriza y Antonio Lastra <em>Dulce violencia</em> defiende directamente que “determinados aspectos de la tragedia atraviesan la ortodoxia cultural de la izquierda”. Se hace necesario por tanto, de acuerdo al programa que antes esbozábamos, destripar, desgajar, todos y cada uno de los frutos que nos ofrece la “profundidad embarazosamente portentosa” de esta figura teatral acuñada por Aristóteles a fin de ver cual es su influencia en las “estructuras permanentes del ser genérico del hombre, entre las que se cuenta la realidad del sufrimiento”.</p>
<p>Pero desentrañar el carácter trágico del hombre en el mundo requiere una interpretación extensa de las diversas formas que existen de caracterizarla. Así, a grandes rasgos, Eagleton divide esta interpretación entre posmodernos conservadores y liberales reformistas, defendiendo que ambos desprecian la tragedia desde un punto de vista común, el idealismo. Al otro lado de la dicotomía se sitúan, ni más ni menos, el marxismo y el cristianismo, dos figuras históricas realistas que aceptan el valor de la agonía sin idealizarlo como paso necesario para el progreso social.</p>
<p>Siguiendo por esta senda, prosigue la obra desmenuzando algunos de los elementos clásicos que rodean la tragedia: la negatividad de la dialéctica, el papel del héroe, la predestinación y la justicia, el placer del dolor y de la piedad, el pacto con el diablo. Sobre éste último leemos: “la modernidad capitalista es, en efecto, una caída; pero como la más interesante caída, ha sido hacia arriba antes que hacia abajo, una liberación de energía humana que también la ratificó. Es una lección de la intimidad incestuosa del trato con la muerte y el aumento de la vida, y el mito que codifica esta dualidad de manera más seductora para el periodo moderno es la fábula de Fausto. El pacto con Mefistófeles es el precio que pagamos por el progreso”.</p>
<p>En efecto, este movimiento muestra claramente los fundamentos de la humanidad primermundista, la cual no existiría si no hubiera una tragedia subdesarrollada que la sostuviese. Y con ello el carácter trágico de la liberación por el progreso. Un progreso, que en términos burgueses, fue adquiriendo cada vez más derechos y más garantías hasta toparse con un techo que todo lo absorbió: el capitalismo. Comprender la dialéctica trágica del presente nos permite “honrar la belleza y el idealismo, mientras reconocemos cuánta sangre y sufrimiento yacen en su raíz”.</p>
<p>Pero únicamente será posible de esta manera pasar de la adoración y el yugo a la preocupación por el otro, también sufriente, si la auténtica izquierda política es capaz de ver en la tragedia su carácter revolucionario. Su carácter transformador. Darse al sacrificio por el mero sufrimiento es tan estéril como pensar que el mal en el mundo es la ausencia de bien. “Transformar al sujeto no supone querer deshacerse de la objetivida, sino insistir en sus implicaciones hasta el final. En este sentido hay un vínculo interno entre virtud y materialismo”.</p>
<p>Resistir, luchar, enfrentarse a las formas de tiranía contemporáneas pasa por corporeizar la tragedia y sentir como su dulce violencia nos va rompiendo cada vez que intentamos algo recordándonos que la naturaleza humana es imperfecta y que por ello vale la pena luchar por ella.</p>
<p>* * *</p>
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		<title>The Dark Knight o la guerra por otros medios</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Apr 2012 14:09:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Bryan González Hernández:: El mismo título de la película evoca la marginalidad de la ley, su actuar en las sombras del Estado de Derecho, en la excepción. El caballero de la noche no es otra cosa que el paladín de la anomia. No de la anomia que pretende romper con el derecho, sino de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/joker.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6235" title="joker" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/04/joker-300x168.jpg" alt="" width="300" height="168" /></a>Bryan González Hernández::</strong></p>
<p>El mismo título de la película evoca la marginalidad de la ley, su actuar en las sombras del Estado de Derecho, en la excepción. El caballero de la noche no es otra cosa que el paladín de la anomia. No de la anomia que pretende romper con el derecho, sino de la anomia que suspende el derecho para “protegerlo”, para reinstaurarse como anomia normativizada.</p>
<p>Batman es la figura idealizada por los grupos dominantes para la conservación del poder. Un súper héroe que ya no corre al auxilio de la población indefensa, sino por el contrario representaría al “otro mecanismo” con el que cuentan exclusivamente los gobiernos para hacer valer “el imperio de la ley”. Paradójicamente en la película, Batman es presentado como un <em>outlaw, </em>un proscrito, un bandido, el <em>Friedlos</em> -el “sin paz” del antiguo derecho germánico-, en última instancia “quien está fuera de la ley”. Esto resulta contradictorio porque “hacer valer” el imperio de la ley está en manos de quien está más allá de la ley, lo que nos remite a la lógica del estado de excepción: para defender el derecho, hay que suspender el derecho. En otras palabras, Batman es la medida excepcional para contextos excepcionales: la guerra civil social mundial.</p>
<p>Surge aquí la figura de Harvey “Dos Caras” Dent, quien representaría una especie de umbral en el que hecho y derecho confluyen y confunden. Dent sería en este caso la figura del Poder Soberano, en cuanto tiene el poder para decidir sobre el estado de excepción, que también garantiza el anclaje al orden jurídico. Esto porque precisamente en la medida en que la decisión concierne aquí a la anulación misma de la norma, es decir, en tanto el estado de excepción representa la inclusión y la captura de un espacio que no está ni afuera ni adentro (aquel que corresponde a la norma anulada y suspendida), “el soberano está fuera del orden jurídico normalmente válido, y sin embargo, pertenece a él, porque es responsable por la decisión acerca de si la constitución puede ser suspendida <em>in toto” (</em><a href="http://www.adrianahidalgo.com/detallelibro.php?ID=189">Agamben</a>).</p>
<p>Es Dent el poder soberano que determina sobre el estado de excepción, quien decide sobre las medidas excepcionales a utilizar para hacer frente al colapso ontológico ecosocial mundial. Las medidas “normales” resultan ineficaces para enfrentar a un desbordado crimen organizado, las mafias han comprado a policías, jueces y políticos. Ciudad Gótica -que vendría a ser cualquier ciudad, cualquier Estado-, alegóricamente vendría a representar a una especie de “Estado Fallido”.</p>
<p>Es tal el grado de criminalidad que aquellos a quienes se gobierna “no les queda otra opción” más que hacer uso de medidas excepcionales (por ejemplo, militarizar la lucha contra el narcotráfico en México), lo que llega a poner en jaque al crimen organizado. Las mafias temen a la noche por Batman, y lo que Batman representa: precisamente, la ley marcial. Entonces el crimen organizado contrarresta esta embestida, haciendo uso también de medidas excepcionales (Joker). Este argumento está influenciado extremadamente por un discurso neoconservador, con el que se pretendió vincular al narcotráfico y al crimen organizado con guerrillas y grupos subversivos que fueron catalogados como terroristas.</p>
<p>Ante esta unión de criminales organizados y terroristas que también son 2 acepciones de la guerra civil social mundial, la única solución que se nos presenta es que esta amenaza latente debe ser enfrentada con toda la “fuerza de ley”. Y ante esto nos dice <a href="http://foros.uexternado.edu.co/sap/libros//product_info.php?products_id=1459&amp;osCsid=c14e30b3051e2b6dd6cbb602975470a4">Günther Jakobs</a>: “la supresión de derechos, encaminada no a la reparación del daño en un sentido amplio, sino al combate de una fuente de peligro, es lucha y -con ello-, guerra.”</p>
<p>En el plano jurídico, para hacer frente a este nuevo contexto se llega a adoptar la figura del derecho penal del enemigo. Al ser los mafiosos y el terrorista “individuos peligrosos,” a ellos no se les puede juzgar por el derecho penal del ciudadano. Al representar un peligro para el orden establecido, la sociedad les suspende su categoría de personas, y con ello sus derechos elementales. Es por tanto válida la tortura, la amenaza de muerte, los atentados contra la integridad física y mental de los ahora declarados enemigos. Y este tipo de castigo, según explica Jakobs, “no se dirige contra la persona en derecho -ésta ni oculta pruebas ni huye, esto es, no cumple los presupuestos de prisión preventiva- sino contra el individuo, el cual, con sus instintos y miedos naturales, deviene peligroso para el desarrollo correcto del proceso; esto es, se comporta en ese sentido como un enemigo.”</p>
<p>Resulta interesante como nos presentan la figura del terrorista en esta película: el terrorista es un anarquista, es una de esas gentes que “solo quieren ver arder al mundo”, él no tiene un rostro ni identidad definible (como sí lo tienen los criminales organizados), su objetivo no es lucrar, sus propósitos son enteramente ideológicos: él quiere cambiar el mundo, al igual que las feministas, que la comunidad GLBTT, ambientalistas, indígenas, y demás movimientos sociales; y por eso es un criminal, pero más que un simple delincuente, como terrorista, es un enemigo de la sociedad. De ahí que resulta interesante la figura del Joker, quién también vendría a ser un forajido, un <em>outlaw, </em>pero a diferencia de Batman, este es catalogado como enfermo. Y por su “enfermedad mental”, no es de los que aprenden la lección, es por eso que “<a href="http://www.google.com/imgres?hl=es&amp;sa=X&amp;biw=1162&amp;bih=571&amp;tbm=isch&amp;tbnid=tgqxkfNebFCZlM:&amp;imgrefurl=http://saltystix.com/LinkClick.aspx%3Flink%3D97%26tabid%3D121%26mid%3D481&amp;docid=H2DPiSPB2AQqLM&amp;imgurl=http://saltystix.com/Portals/1/pictures/tdk%20jokers%20truck%202.JPG&amp;w=2048&amp;h=1536&amp;ei=H_JoT_HDPMz1ggeVocmYCQ&amp;zoom=1&amp;iact=rc&amp;dur=422&amp;sig=107829528979119020769&amp;page=1&amp;tbnh=112&amp;tbnw=149&amp;start=0&amp;ndsp=18&amp;ved=1t:429,r:17,s:0&amp;tx=53&amp;ty=61">su medicina es la masacre</a>”, como se puede leer en el camión en el que viajaba el Joker, en la escena de la persecución.</p>
<p>El terrorismo es más peligroso que el crimen organizado, nos dice la película. Y para hacer frente a esta amenaza, se deben adoptar medidas excepcionales, porque es la única forma de vencer. Y esto se ve reflejado en una idea que emerge en varias ocasiones. Nos dicen primero: “nunca está tan oscuro como cuando amanece,” y luego, “las cosas tienen que empeorar para que mejoren”. El Joker es un anarquista, quiere acabar con el orden establecido; por eso, en defensa de ese mismo orden, el poder soberano determina sobre el estado de excepción, es decir, suspende el derecho, para evitar que el derecho establecido sea suspendido. Y por eso Dent se alía con Batman, por que la única forma de vencer a un <em>outlaw </em>es siendo un <em>outlaw </em>también. Es decir que nos sumerge en el dilema y en el ciclo del terrorismo: para vencer al terrorismo hay que ser terrorista también.</p>
<p>Por estas razones, la guerra civil social mundial es también una guerra total. Una guerra que no acepta la disidencia, y que hará uso de todos los recursos disponibles para “hacer valer” su imperio de la ley. <a href="http://www.imdb.com/title/tt0468569/">The Dark Knight</a> evidencia la zona de indistinción en la que hemos caído, un mundo en el que hecho y derecho se confunden, así como lo militar y lo policiaco, el crimen organizado y el terrorismo, el amigo y el enemigo. Y ante este nuevo tipo de combate contra el peligro “se hace todo lo posible para combatir el peligro, y cuando se le combate todo está en regla” (Jakobs). Por eso el vigilar a toda la ciudad, destruyendo los límites entre lo privado y lo público, y el rastreo de llamadas, a pesar de ser ilegal, se justifican por pretender fines legales: el fin justifica los medios. Ya sea espiando a todas las personas para rastrear al terrorista, o bien viajando clandestinamente a China a secuestrar personas para ser juzgadas en tribunales de EEUU.</p>
<p>Ahora bien, hay un nuevo dilema ético que se evidencia en la película cuando Joker coloca explosivos en 2 barcos repletos de gentes, y los pone a decidir sobre quiénes viven y quienes deben morir. En un barco hay civiles, y en el otro criminales. ¿Quiénes deben sobrevivir? Este acto de Joker resulta interesante en 2 aspectos: por un lado puede ser visto como una acción prometéica: en el sentido de que le otorga a la gente el poder soberano, que es también biopolítico, para determinar sobre la vida y la muerte. Pero también nos remite a una “sociedad civil” indefensa, temerosa, incapaz de adoptar medidas excepcionales para protegerse. Es una sociedad incapaz de presionar el botón, por lo tanto, lo que nos dice es que para enfrentar este nuevo tipo de criminalidad, no bastan los medios civiles, y que más bien estos no están a la altura de los acontecimientos. Por tanto debemos relegar nuestro poder a un grupo líder que sí es capaz de adoptar esas medidas con tal de garantizar la paz y la seguridad. Como nadie presiona el botón para destruir al otro barco, la vida y la muerte han sido relegadas nuevamente al que está más allá de la ley, algo completamente hobbesiano.</p>
<p>Al final se nos presenta toda esta cuestión de la excepcionalidad como un sacrificio que hacen quienes ostentan el poder para protegernos en esta nueva guerra; se les odiará, pero es parte del sacrificio (no es de extrañar que Bush se preguntara por qué el mundo odia a los EEUU), pero al final, la ilegalidad, si bien no es algo de qué enorgullecerse, nos dicen, es un medio que garantiza paz y seguridad. Por eso Batman no es un héroe, es un vigilante, un guardián, la fuerza anómica de la ley… ¿Un hegemón benevolente?</p>
<p><strong> http://www.revistapaquidermo.com</strong></p>
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		<title>De arjonianos y antiarjonianos</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Mar 2012 13:26:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por Rafael Gutierrez - Conozco a Marcela y sé de su honestidad intelectual y de su amor por el país, rayano en el desgarrón sanguíneo y frustrante, ese que hace destilar una que otra lágrima, una por el odio frente a tanta injusticia, otra de alegría ante la gente sencilla—a quien ella como antropóloga conoce [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/03/guatemorfosis.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-6089" title="guatemorfosis" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/03/guatemorfosis-300x187.jpg" alt="" width="300" height="187" /></a>Por Rafael Gutierrez -</h4>
<p>Conozco a Marcela y sé de su honestidad intelectual y de su amor por el país, rayano en el desgarrón sanguíneo y frustrante, ese que hace destilar una que otra lágrima, una por el odio frente a tanta injusticia, otra de alegría ante la gente sencilla—a quien ella como antropóloga conoce tan bien—que se saca las vísceras para compartirlas con el hambriento. &#8220;Guatemala:el esplendor de la naturaleza, el horror de la historia&#8221;, escribe mi amigo José Mejía, hoy enfermo, me cuentan, en París, y uno de los mejores ensayistas de nuestra literatura. Pues bien, en esta frase está en buena medida, creo, resumida la postura estética y ética de Marcela. No se puede, como hizo Arjona, vender la belleza física de un país, cuando basta aguzar el ojo para ver, en el indio cargando leña, o en el niño con botas de hule atravesando ríos, los mecanismos impunes, y hasta voraces , de la estructura colonial vigente hasta hoy.</p>
<p>Quien no mire el horror detrás del paisaje, además de ignorar lo que está medularmente en la base socioeconómica y, cuya fragmentación y división entre campo y ciudad, aporta no sólo hermosas puestas de sol y mullidos verdes exuberantes, también desconoce la ignorancia impuesta, el hambre y desde luego la explotación sistemática, transmitida en un círculo de la pobreza secularmente inacabable. Son aquellos que, en su seráfico y bucólico éxtasis, aman más a un árbol que a su prójimo. Hoy un fantasma recorre Latinoamérica—o por fortuna una porción de ella—, y no es el comunismo, sino las empresas transnacionales depredadoras. No apelo a una canción políticamente comprometida por parte del, digamos canta-autor guatemalteco, sino a un decoro, un sentido común, una modesta conciencia crítica para quien, como él, se siente y se sabe parte integrante de un país bello, sí, pero profundamente injusto. Y ya que hablamos de canción, Arjona, como tantos otros artistas &#8220;triunfadores&#8221;— Luis Cardoza, Carlos Mérida, entre otros— no son sino, en parte, el resultado de su inmersión y vivencia dentro de la rica y activa cultura mexicana. Y su tradición musical, en nada deudora de lo &#8220;nuestro&#8221;, parte y se nutre de una amalgama de influencias latinoamericanas en las que, de modo bastante crudo pero comercialmente dirigidas, está desde Serrat, Sabina y Silvio Rodríguez hasta al que tan acremente replicó en su momento, Fito Páez.</p>
<p>Nada de lo que expone Marcela Gereda es del reino del otro mundo. Acaso haya en su voz desesperación, clamor, impaciencia. Siglos de silenciamiento y autocensura han anulado y deformado nuestra capacidad de interlocución con el otro. Y si hay quienes ven irrespeto y ausencia de reconocimiento en su columna, hay asimismo en algunas respuestas nacionalismo estrecho y fuego inquisitorial.</p>
<p>Pero así hemos venido desde siempre, desde el aullido a la palabra, entendiéndonos.</p>
<p><a href="http://www.albedrio.org/">www.albedrio.org</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ve, qué de a huevo Arjona</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Mar 2012 12:00:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[  Texto: Andrés Zepeda (el bobo de la caja)   Quienes ya no somos tan jóvenes recordamos cómo, en un recital que a mitad de los ochentas ofreció Alux Nahual en el Colegio Alemán, el telonero –nada menos que Ricardo Arjona– fue bajado del escenario a centavazo limpio por aquella concurrencia tan febril como excluyente. No me extraña, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="right"><strong> <a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/03/Pepsi2.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-5990" title="Pepsi2" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2012/03/Pepsi2-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" /></a> Texto: Andrés Zepeda (el bobo de la caja)</strong></p>
<p>  Quienes ya no somos tan jóvenes recordamos cómo, en un recital que a mitad de los ochentas ofreció Alux Nahual en el Colegio Alemán, el telonero –nada menos que Ricardo Arjona– fue bajado del escenario a centavazo limpio por aquella concurrencia tan febril como excluyente.</p>
<p>No me extraña, entonces, que poco después haya decidido largarse en busca de una fortuna que no pudo hallar aquí; expulsado, como millones de otros compatriotas, por la falta de oportunidades que le impedían cosechar ese merecido reconocimiento del que ahora goza. Lo que sí me extrañó fue su respuesta publicada el domingo pasado en Prensa Libre: no sé si sentirme aludido en ella; de hecho, ni siquiera estoy seguro de si sea dable hablar de prensa verdaderamente libre en nuestro país.</p>
<p>Como sea, me late que a nuestro máximo orgullo nacional sus familiares (o sus orejas) lo han informado pésimamente acerca de lo que ha venido ocurriendo en Guatemala desde que –sensato que es– optó por hacer maletas e irse de casa.</p>
<p>Llevo casi diez años de no ocuparme de él ni de su música en los desplegados a los que hace referencia, pero en cambio sí me he pronunciado (hace poco y varias veces) en programas de radio aludiendo a las campañas que, como su aparentemente cándida Guatemorfosis, pretenden realizar un bombástico operativo: hacer que la responsabilidad de nuestros problemas se traslade (‘como quien no quiere la cosa’, en clave irresistiblemente optimista, con sabor azucarado y a ritmo de música pop) desde quienes los han ocasionado hacia quienes los padecemos. Ve, qué de a huevo.</p>
<p>De entre una ocurrente colección de imprecisiones, hay en su misiva un señalamiento que considero particularmente grave: ligar nuestra crítica “a los métodos viejos que a ningún lado nos llevaron en el trayecto de nuestra historia”. Mucho cuidado. Hasta donde yo sé, ninguno aquí ha abandonado aún esa trinchera “al regazo de una computadora” (que no siempre es tan cómoda como él supone) para empuñar de nuevo los fusiles. Que quede claro, por favor.</p>
<p>Por lo demás, lo que sí hacemos, cada uno a partir de sus propias limitaciones y lidiando con sus personales filias y fobias, es expresarnos con palabras como también lo hace él.</p>
<p>A propósito, me pregunto: ¿Quién será más resentido? ¿El que insulta de ida? ¿O el que escupe de vuelta tildando a sus agresores de zopilotes voraces, carroñeros, viperinos, arrogantes, panfletarios, malintencionados, inmovilistas y tibios? Fuiste tú, Ricardo.</p>
<p>Y ya que nos pide ideas, aquí le van algunas que al vuelo se me van ocurriendo:</p>
<p><strong>Uno.</strong> Ante todo, tomar partido a favor de la libre circulación de esas ideas de las que tanto nos gusta hacer alarde a la hora de señalar cómo otros (siempre son otros) critican, pero (eso dicen) ‘no proponen’. Y ojo, porque asumir un compromiso en pro de la libertad de expresión pasa necesariamente por denunciar cualquier acto de censura; por ejemplo, el protagonizado por Radio Nuevo Mundo el pasado 24 de febrero por presiones de la Pepsi (o de su agencia) y en contra del Grupo Intergeneracional.</p>
<p>¿Así se transforma Guatemala? ¿Es eso ‘no fallarle a mí país’? Ojalá no llegue, él también, a verse algún día silenciado por el oscuro velo de la censura.</p>
<p><strong>Dos.</strong> No confundir los ataques que algunos vertieron sobre su persona con las críticas que otros hicimos en referencia a la Pepsimorfosis e iniciativas simi- lares, acaso bienintencionadas pero asimismo engañosas por insuficientes, por conformistas, por resignadas y por reaccionarias.</p>
<p><strong>Tres.</strong> Hacer honor a su reciente investidura de artista independiente y deslindarse, en nombre de la dignidad propia y por respeto a sus seguidores, de marcas que –como la Pepsi en nuestro país– operan bajo el régimen de maquilas para eludir obligaciones tributarias y establecen contratos de exclusividad con sus clientes, socavando con ello la libre competencia a través de procedimientos monopolistas.</p>
<p><strong>  Cuatro.</strong> Entender que, si de contar “las virtudes de Guatemala en el extranjero” se trata, la tentativa necesita ir más allá de mostrar sus bucólicos paisajes. En cambio, habría que empezar por dotar a las comunidades ubicadas en tan bellos rincones de los servicios necesarios para atender el flujo de turistas atraídos por el video musical del momento, a fin de evitar que más pronto que tarde huyan despavoridos a causa de nuestros alarmantes índices de escasez, insalubridad y barbarie.</p>
<p><strong>Cinco.</strong> Combatir la desnutrición infantil, la migración de indocumentados, la violencia y el abandono familiar, la economía informal, el crimen organizado, la conflictividad social y, en suma, la obscena brecha entre opulencia y miseria. ¿Cómo? Yendo a la raíz de los problemas en lugar de exhortarnos, cancerígena Pepsi en mano y encaramado en su Jeep color naranja, a “cambios personales como principio de contagio”.</p>
<p>¿Cuál es la raíz de los problemas? Un sistema económico que favorece a los mismos pocos de siempre en detrimento de las grandes mayorías. Una élite empresarial (de la que él es socio y, por lo tanto, cómplice) atrasada, ignorante, mercantilista, haragana y tacaña. Un Estado inepto y corrupto.</p>
<p>¿Qué hacer para extirpar esa raíz? Fácil de decir, difícil de lograr: mayor participación ciudadana, mejor organización de la sociedad y compromisos –tanto individuales como sectoriales– que vayan más allá de la adscripción a modas y el consumo de marcas.</p>
<p>Ahí se la dejo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>http://criticoyradical.wordpress.com/2012/03/14/ve-que-de-a-huevo-arjona/</p>
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