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	<title>publicogt.com &#187; Ciudadanía</title>
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		<title>No solo víctimas</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2013 05:19:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160; Por: Mariano González El proceso por genocidio abre una serie de interrogantes que no terminan de recibir respuesta: ¿Por qué esa barbarie? ¿Cuál es su racionalidad? ¿Las víctimas eran sujetos inermes, sin voluntad de resistencia? ¿Qué hizo que fueran objeto de una lógica de aniquilamiento como la que implementó el ejército? ¿La razón fue [...]]]></description>
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<div id="attachment_11216" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/sufrimiento1.jpg"><img class="size-medium wp-image-11216" alt="Felix Acajabón" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/sufrimiento1-300x193.jpg" width="300" height="193" /></a><p class="wp-caption-text">Felix Acajabón</p></div>
<p style="margin-bottom: .0001pt;"><span style="color: black;">Por: Mariano González</span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">El proceso por genocidio abre una serie de interrogantes que no terminan de recibir respuesta: ¿Por qué esa barbarie? ¿Cuál es su racionalidad? ¿Las víctimas eran sujetos inermes, sin voluntad de resistencia? ¿Qué hizo que fueran objeto de una lógica de aniquilamiento como la que implementó el ejército? ¿La razón fue “sólo” su identidad étnica? ¿Qué era lo que representaban las víctimas como para producir una barbarie que no tiene comparación en América Latina? </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">La discusión sobre el tema del genocidio, ha dejado deja un inquietante vacío en torno a la causalidad de lo sucedido.</span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Pese a los avances que ha significado la discusión amplia del tema de genocidio (una cita a la que llegamos tarde por tres décadas), las posiciones en torno al juicio se han caracterizado por ser una pugna por demostrar la “victimidad” o no de las y los ixiles. Posición que comparten tanto los que niegan como los que afirman que hubo genocidio. </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">La discusión se ha movido en los límites de la identidad étnica para apoyar o disentir sobre la definición de genocidio que propuso la Convención de la ONU hace más de 50 años y que estuvo limitada por causas políticas. Sin embargo, ¿qué es lo que se omite en la discusión con este planteamiento? </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">En una espléndida imagen, Enzo Traverso afirma que el historiador Eric Hobsbawm escribe su <i>Historia del siglo XX</i> como un “vencido que no reniega de su combate”. </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Si se ve la discusión del genocidio a la luz de esta expresión, el juicio ha estado dominado por un acuerdo que no ha sido roto sino, sorprendentemente, por la defensa: ¿por qué matar a los ixiles? ¿Cuál era el interés del ejército por destruirlos? Por extensión, ¿cuál fue la lógica subyacente a la represión sistemática de amplios grupos humanos y la práctica genocida dirigida contra determinados grupos? </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Claro que la defensa recurre a esta argumentación para justificar que se mató a los ixiles por guerrilleros (o por ser apoyo de la guerrilla), sin darse cuenta que esto no afecta la calificación jurídica de genocidio (pero sirve como pretexto).<a name="sdfootnote1anc"></a><a href="#sdfootnote1sym#sdfootnote1sym"><span style="mso-bookmark: sdfootnote1anc;"><sup>1</sup></span></a> </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Sin embargo, una perspectiva crítica coherente debería dar respuesta a ese recurso de la defensa y reconocer que una parte importante del pueblo Ixil creía y actuaba por algo distinto a la sangrienta dictadura militar, apoyada por los militares y los sectores conservadores que existía en ese momento. </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Es cierto que los ixiles con sus prácticas de autonomía política e insubordinación eran una amenaza frente a un régimen político opresivo y un sistema económico explotador, pero de allí no se sigue que fueran sometidos a una campaña de represión y exterminio que incluyó el uso de prácticas sociales genocidas (en expresión del sociólogo D. Feierstein). </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Pero además, este recordatorio rescata el sentido y la legitimidad de su insubordinación. </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Se debe recordar que las múltiples luchas que fueron sintetizadas en la lucha de las organizaciones guerrilleras (en parte también por la acción contrainsurgente del ejército que anuló las diferencias y las reunió en la figura del “delincuente subversivo”), tenían como objetivo la “instauración de la igualdad, la inversión de la pirámide social y que los eternos oprimidos y explotados tomaran el destino en sus manos” (E. Traverso). </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">La discusión sobre la pura victimidad del pueblo Ixil es una forma de negación de su identidad en tanto sujeto rebelde y, por tanto, es una forma de representación y narración que continúa operando como una práctica de realización simbólica del genocidio. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 100%; widows: 2; orphans: 2; text-align: left;" align="RIGHT"><span style="color: black;">Es decir, continúa recreando lo que en un primer momento se propuso el ejército con el uso de la represión y el aniquilamiento: la destrucción de sujetos rebeldes que encarnaron otro tipo de relaciones sociales basadas en la autonomía política, la solidaridad y la igualdad. </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: black;">Recuperar este sentido en la discusión que queda en el ambiente es reconectar el pasado con proyectos políticos actuales que siguen operando y otorgando su fisonomía al país. </span></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt;">
<p style="margin-bottom: .0001pt; page-break-before: always;"><a name="sdfootnote1sym"></a><a href="#sdfootnote1anc#sdfootnote1anc"><span style="mso-bookmark: sdfootnote1sym;">1</span></a> Pues la definición, aunque problemática, no hace referencia a la motivación particular para destrucción del grupo, sino a la intencionalidad de los perpetradores.</p>
<p class="sdfootnote"><span style="font-size: 12.0pt;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES;"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Guatemala: Revisando la historia de la infamia</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jun 2013 19:59:32 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[genocidio]]></category>

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		<description><![CDATA[Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América &#160; Desde Puebla, México &#160; &#160; &#160; Al repasar la historia del genocidio perpetrado por los nazis   durante los años de la segunda guerra mundial, las cifras convencionales indican que aproximadamente 6 millones de personas murieron en  los campos de concentración y exterminio que se instalaron [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;">
<div id="attachment_11194" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/sihubogenocidio.jpg"><img class="size-medium wp-image-11194" alt="Felix Acajabon" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/sihubogenocidio-300x209.jpg" width="300" height="209" /></a><p class="wp-caption-text">Felix Acajabon</p></div>
<p><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América</span></b></div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;"><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"><i style="mso-bidi-font-style: normal;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">Desde Puebla, México</span></i></b></div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">Al repasar la historia del genocidio perpetrado por los nazis<span style="mso-spacerun: yes;">   </span>durante los años de la segunda guerra mundial, las cifras convencionales indican que aproximadamente 6 millones de personas murieron en<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>los campos de concentración y exterminio que se instalaron dentro y fuera de Alemania. La batalla por la memoria de esta infamia<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>ha sido ganada por el mundo humanitario y por<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>la comunidad judía internacional. Y parte de este triunfo de la memoria se debe al trabajo que Hollywood ha hecho a través de series televisivas y películas memorables entre ellas las realizadas por Steven Spielberg. La memoria del holocausto ha sido<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>perpetuada sobre todo por las investigaciones históricas hechas por académicos especializados en el tema y por los films documentales que en base a estos estudios se han hecho. Hoy resulta un hecho incuestionable que 6 millones de personas, fundamentalmente judías, fueron asesinadas en los campos de la muerte de los nazis. Hay que agregar que siendo los judíos el grupo étnico<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>fundamental en el genocidio nazi,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>también fueron eliminados gitanos, españoles republicanos que habían llegado huyendo de la victoria del franquismo, comunistas, socialdemócratas, cristianos antifascistas, homosexuales.</span></div>
<p><a name="more"></a></div>
<p>&nbsp;</p>
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<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">En Europa<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>ha surgido desde hace años una corriente histórica revisionista que pretende cuestionar la existencia del holocausto o Shoá. Se dice que<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>las cifras millonarias de asesinados<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>son exageradas y que no se podría haber asesinado a 6 millones de judíos porque no había ni siquiera esa cantidad en toda Europa. Se arguye que las películas que se han visto con las montañas de cadáveres en los campos de concentración<span style="mso-spacerun: yes;">   </span>son solamente<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>parte de algunos hechos deplorables pero aislados. Pero lo que resulta verdaderamente impactante es lo deplorable que en Europa se ha vuelto sostener tan infames opiniones. Negar el genocidio en Europa puede incluso significar acciones penales y en todo caso es parte de lo políticamente deplorable. No cabe duda pues que la memoria de la Shoá forma parte de la gran victoria cultural mundial sobre el fascismo.</span></div>
</div>
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<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">En Guatemala estamos muy lejos de esto todavía. La reciente polémica que ha suscitado el juicio por genocidio contra Efraín Ríos Montt, las enconadas reacciones de la sectores ultraderecha, el surgimiento de organizaciones como la Fundación contra el Terrorismo, nos revelan que en este país la batalla por la memoria y contra el olvido tiene todavía un largo camino por andar. El genocidio observado en Guatemala, que implicó 150 mil ejecuciones extrajudiciales y 45 mil desapariciones forzadas, es negado en primera instancia como calificativo. Las “atrocidades”, según dice la derecha contrainsurgente y sus voceros viejos y nuevos,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>no califican como genocidio. Pero hoy podemos observar que lo argumentos pueden ir todavía más allá. Pude saber<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>e en Washington durante<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>el congreso de la Latin American Studies Association (29 mayo-1 de junio de 2013) que ya hay más de algún académico estadounidense que ha empezado<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>la labor de poner en duda las cifras a las que llegó la Comisión de Esclarecimiento Histórico.</span></div>
</div>
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<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">Ya no se trata de destruir el calificativo de genocidio con respecto a lo sucedido en Guatemala. Se trata ahora de decir que en realidad no hubo tantos muertos ni tantos desaparecidos durante todos aquellos años. En mi caso particular tuve la oportunidad de revisar una base de datos de 4,042 casos de desapariciones forzadas entre 1960 y1996. Esta base de datos recopilada por el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) y el Centro Internacional de Investigación para los Derechos Humanos (CIIDH) es una fuente sólida en la disputa de la verdad histórica. </span></div>
</div>
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<div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;">
<div style="text-align: justify;"><span lang="ES-GT" style="font-family: Georgia; font-size: 11.0pt;">Pero no cabe duda que la batalla contra el olvido requerirá de más investigaciones. Las necesitan la memoria de lo acontecido, la verdad que debe prevalecer y la justicia imprescindible.</span></div>
</div>
<p><span class="post-author vcard"> Publicado por <span class="fn">Con Nuestra América</span> </span></p>
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		<title>Culpable en Guatemala</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jun 2013 19:49:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>webmaster</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[rios montt]]></category>

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		<description><![CDATA[Noam Chomsky La mujer, de origen indígena maya, había cruzado la frontera estadounidense siete veces estando embarazada, sólo para ser capturada y devuelta por la frontera en seis de esos intentos. Enfrentó valerosamente muchos kilómetros, soportando días de calor abrasador y noches gélidas, sin agua o refugio, entre hombres armados recorriendo los alrededores. La última [...]]]></description>
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<div id="attachment_11188" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/abogados.jpg"><img class="size-medium wp-image-11188" alt="Felix Acajabón" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/abogados-300x199.jpg" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Felix Acajabón</p></div>
<p><em><span style="color: blue;">Noam Chomsky</span></em><br style="mso-special-character: line-break;" /> La mujer, de origen indígena maya, había cruzado la frontera estadounidense siete veces estando embarazada, sólo para ser capturada y devuelta por la frontera en seis de esos intentos. Enfrentó valerosamente muchos kilómetros, soportando días de calor abrasador y noches gélidas, sin agua o refugio, entre hombres armados recorriendo los alrededores. La última vez que ella cruzó, con siete meses de embarazo, fue rescatada por activistas de solidaridad con la inmigración que le ayudaron a encontrar su camino hasta Boston.</p>
<p>La mayoría de quienes cruzan la frontera estadounidense vienen de Centroamérica. Muchos dicen que preferirían estar en casa, si no hubiera sido destruida la posibilidad de una supervivencia aceptable. Mayas como esta joven madre siguen huyendo de los destrozos del embate genocida sobre la población indígena de las montañas guatemaltecas hace 30 años.</p>
<p>El principal perpetrador, general Ríos Montt, el ex dictador que gobernó Guatemala durante dos de los años más sangrientos de la guerra civil del país a lo largo de décadas, fue hallado culpable en una corte guatemalteca de genocidio y crímenes contra la humanidad, el 10 de mayo.<br />
Después, 10 días más tarde, el caso fue anulado bajo circunstancias sospechosas. No está en claro si el juicio continuará.</p>
<p>Las fuerzas de Ríos Montt mataron a miles de guatemaltecos, en su mayoría mayas, tan sólo en el año 1982.<br />
Al finalizar ese sangriento año, el presidente Reagan le aseguró a la nación que el asesino fue “un hombre de gran integridad personal y compromiso”, quien estaba recibiendo una “acusación injusta de organizaciones de los derechos humanos” y quien “quiere mejorar la calidad de vida de todos los guatemaltecos y promover la justicia social”. Por lo tanto, continuó el Presidente, “mi administración hará todo lo que pueda por apoyar sus progresistas esfuerzos”.</p>
<p>Amplia evidencia de los “progresistas esfuerzos” de Ríos Montt estuvo disponible para Washington, no sólo de organizaciones de los derechos, sino también de los servicios de inteligencia de Estados Unidos.</p>
<p>Sin embargo, la verdad no era bienvenida. Interfería con los objetivos fijados por el equipo de seguridad nacional de Reagan en 1981. Como informó el periodista Robert Parry, trabajando a partir de un documento que descubrió en la Biblioteca Reagan, el objetivo del equipo era suministrarle ayuda militar al régimen de derecha en Guatemala a fin de exterminar no solo “guerrilleros marxistas” sino también sus “mecanismos de apoyo civil”; lo cual significa, en efecto, genocidio.</p>
<p>La tarea se llevó a cabo con dedicación. Reagan envió equipo “no-letal” a los asesinos, incluidos helicópteros Bell que fueron armados de inmediato y enviados en sus misiones de muerte y destrucción.</p>
<p>Sin embargo, el método más efectivo era emplear una red de estados clientes para que se hicieran cargo de la tarea, incluidos Taiwán y Corea del Sur, aún bajo dictaduras apoyadas por EEUU, así como Suráfrica durante el apartheid y las dictaduras argentina y chilena.</p>
<p>A la vanguardia estaba Israel, que se convirtió en el principal proveedor de armas de Guatemala. Suministró instructores para los asesinos y participó en operaciones de contrainsurgencia.</p>
<p>Vale la pena volver a exponer los antecedentes. En 1954, un golpe de Estado dirigido por la CIA puso fin a un intervalo democrático en Guatemala -”los años de primavera”, como se conoce allá- y restableció a una salvaje élite en el poder.</p>
<p>En los 90, organizaciones internacionales que condujeron averiguaciones sobre los combates informaron que desde 1954, aproximadamente 200.000 personas habían sido asesinadas en Guatemala, de las cuales 80 por ciento eran indígenas. Los asesinos fueron en su mayoría fuerzas de seguridad guatemaltecas y paramilitares estrechamente vinculados.</p>
<p>Las atrocidades fueron llevadas a cabo con vigoroso apoyo y participación de Estados Unidos. Entre los pretextos estándar de la Guerra Fría estuvo que Guatemala era una “cabeza de playa” rusa en América Latina.</p>
<p>Las verdaderas razones, ampliamente documentadas, también eran estándar: inquietud por los intereses de inversionistas estadounidenses y temor de que un experimento democrático que diera poder a la mayoría de campesinos severamente reprimida “pudiera ser un virus” que “propagaría el contagio”, en la razonada frase de Henry Kissinger, refiriéndose al Chile social demócrata de Salvador Allende.</p>
<p>El asesino ataque de Reagan sobre Centroamérica no se limitó a Guatemala, por supuesto. En la mayor parte de la región, las dependencias del terror fueron fuerzas de seguridad del gobierno que habían sido armadas y entrenadas por Washington.</p>
<p>Un país era diferente: Nicaragua. Tenía un ejército para defender a su población. Por lo tanto, Reagan tuvo que organizar fuerzas guerrilleras para librar la pelea.</p>
<p>En 1986, la Corte Mundial, en el caso Nicaragua vs Estados Unidos, condenó a EEUU por “uso indebido de la fuerza” en Nicaragua y ordenó el pago de compensaciones. La respuesta de Estados Unidos al decreto de la corte fue escalar la guerra por representación.</p>
<p>El Comando del Sur de EEUU ordenó a los guerrilleros que atacaran objetivos civiles prácticamente indefensos, para no “resolverlo a puñetazos” con el ejército nicaragüense, con base en el testimonio del general John Gavin del Comando Sur al Congreso en 1987.</p>
<p>Organizaciones por los derechos (las mismas que estuvieron haciendo acusaciones falsas del genocida Ríos Montt) habían condenado la guerra en Nicaragua desde el comienzo, pero protestaron con vehemencia por la táctica de “objetivo suave” del Comando del Sur.</p>
<p>El comentarista estadounidense Michael Kinsley reprendió a las organizaciones por los derechos por alejarse de las buenas formas. Explicó que una “política sensata” debe “pasar la prueba del análisis costo-beneficio”, evaluando “la cantidad de sangre y miseria que será invertida, y la probabilidad de que surja democracia por el otro extremo”.</p>
<p>Naturalmente, nosotros los estadounidenses tenemos el derecho a conducir el análisis; gracias, presuntamente, a nuestra nobleza inherente y registro estelar desde la época en que el continente fue despejado del azote de los nativos.</p>
<p>La naturaleza de la “democracia que surgirá” difícilmente era oscura. La describe con precisión el principal académico de “promoción de democracia”, Thomas Carothers, quien trabajó en proyectos de ese tipo en el Departamento de Estado durante la administración Reagan.</p>
<p>Carothers concluye, lamentablemente, que la influencia de EEUU fue inversamente proporcional al progreso democrático en América Latina, porque Washington sólo toleró “formas de cambio democrático limitado, de arriba abajo, que no generaran el riesgo de alterar a las estructuras tradicionales de poder con las cuales Estados Unidos ha estado aliado desde hace largo tiempo atrás (en) sociedades bastante antidemocráticas”.</p>
<p>Desde entonces no ha habido cambio.</p>
<p>En 1999, el presidente Clinton ofreció disculpas por crímenes estadounidenses en Guatemala pero no se emprendió acción alguna.</p>
<p>Hay países que ascienden a un nivel superior al de la disculpa ociosa sin acción. Guatemala, pese a sus persistentes esfuerzos, ha llevado a cabo el acto sin precedente de llevar a juicio a un ex jefe de Estado por sus crímenes, algo que pudiéramos recordar en el décimo aniversario de la invasión estadounidense de Irak.</p>
<p>También, quizá, sin precedente es un artículo de Elisabeth Malkin en The New York Times, titulado “Juicio en carnicería de guerra civil guatemalteca excluye participación de EEUU”. Incluso el reconocimiento de los propios crímenes es muy raro.</p>
<p>De raras a inexistentes son las acciones que pudieran aliviar una parte de las horrendas consecuencias de los crímenes: por ejemplo, que Estados Unidos pagara las compensaciones a Nicaragua ordenadas por la Corte Mundial. La ausencia de ese tipo de acciones suministra una medida del abismo que nos separa de donde debería estar una sociedad civilizada.</p>
<p><em>(El libro más reciente de Noam Chomsky es Sistemas de poder: conversaciones sobre insurrecciones democráticas globales y los nuevos desafíos al imperio de EEUU. Conversaciones con David Barsamian. Chomsky es profesor emérito de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts).</em></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES;"><a href="http://primermomento.com/?p=194974">http://primermomento.com/?p=194974</a></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-GT">Publicado por Primer Momento</span></p>
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		<title>Pañoletas rojas</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Jun 2013 19:39:11 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[lucha]]></category>

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		<description><![CDATA[Lorena Medina Pañoletas  rojas, pensamientos que trascienden las fronteras, las distancias y el olvido; confluyendo en el palpitar de un corazón rojo que se estremece, ante el paso de las altivas hijas de Mamá Maquín, de Venancia, de Rosa,  de Ixmucané, de Juana y tantos otros nombres que pronuncian LIBERTAD con acento femenino. Ellas, quienes [...]]]></description>
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<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/batala.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-11178" alt="batala" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/batala-300x190.jpg" width="300" height="190" /></a>Lorena Medina</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;">Pañoletas<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>rojas, pensamientos que trascienden las fronteras, las distancias y el olvido; confluyendo en el palpitar de un corazón rojo que se estremece, ante el paso de las altivas hijas de Mamá Maquín, de Venancia, de Rosa, <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>de Ixmucané, de Juana y tantos otros nombres que pronuncian LIBERTAD con acento femenino. Ellas, quienes hoy defienden con uñas y dientes a las lechuzas, los ríos y los maizales, van abriendo brechas a la vida y extendiendo sus brazos de obsidiana para amamantar generosamente la conciencia de una sociedad adormecida, por la indiferencia y el terror de las botas lacayas, kaibilezcas, demenciales y alevosas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;">Guerreras de pies pequeños y alados, se deslizan sutiles y presurosas entre las banderas rojas, asomando tímidamente entre los matices agitados de las enaguas de los volcanes y llevando en sus espaldas la crisálida esperanza, adormecida con cantos de cuna de Ixquic y versos de Alaíde<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>Foppa. Bellezas ancestrales de rostros curtidos por el sol, <span style="mso-bidi-font-weight: bold;">frágiles figuras, delicadeza <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>extrema que marcha desde los cuatro Pueblos <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>y se adentran en la selva de asfalto y de cemento, donde voraces asechan las arpías, acostumbradas a succionar la sangre de las flores, rapaces, tendiendo trampas, para opacar el brillo de los ojos y enmudecer con balas las palabras.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span lang="ES-TRAD" style="mso-ansi-language: ES-TRAD;">Pero es el tiempo de buenas cosechas, del renacer de las ceibas y los hormigos con raíces profundas y vastas que hacen temblar a los señores de la muerte, <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>retumbando desde los cerros. Es el tiempo de torrenciales consignas, que no dan respiro a las vacilaciones…Identidad subversiva, de frente morena y herencia milenaria que celebra la historia y conjura la memoria colectiva; de calles repletas de Rogelias y pañoletas rojas, que se agitan ante el avance de sabidurías diversas,<span style="mso-spacerun: yes;">  </span>estallando en las arterias de la legendaria Iximulew, coralina, valiente, sublime, neblina fresca del amanecer que camina con rostro y pies de mujer. </span></p>
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		<title>Cartilla de Cotidianidad</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 13:38:52 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Niñez]]></category>

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		<description><![CDATA[Lorena Medina Curioso e impaciente por conocer las letras que me rodean, me decido a aprender a leer, contra viento y marea, aunque no tengo libros, los rótulos luminosos, los periódicos gastados,  los tickets de camioneta y uno que otro bote con etiqueta hoy me han enseñado a silabear. Mis maestros son los músicos de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_11156" class="wp-caption aligncenter" style="width: 210px"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/ramirez.jpg"><img class="size-full wp-image-11156" alt="Ricardo Ramírez Arriola." src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/ramirez.jpg" width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ricardo Ramírez Arriola.</p></div>
<p>Lorena Medina</p>
<p>Curioso e impaciente por conocer las letras que me rodean, me decido a aprender a leer, contra viento y marea, aunque no tengo libros, los rótulos luminosos, los periódicos gastados,  los tickets de camioneta y uno que otro bote con etiqueta hoy me han enseñado a silabear.</p>
<p>Mis maestros son los músicos de la calle y los lustradores, no sé de cuentos y hazañas de calabozos y dragones, pero en medio del tráfico conocí a un montón de señores que lanzan llamas a borbotones; he visto princesas que desfilan en trajes de luces y de gran esplendor, esperando por un Tenorio, por un Quijote,  o por quien les compre un poco de amor.</p>
<p>Nunca me quisieron llevar a la escuela, “estudiar pa’ nada sirve patojo, mejor aprenda a trabajar”, siempre lo mismo, vendiendo chicles, acompañando de un lado a otro a mi mamá.</p>
<p>Cuando subo a las camionetas miro a los niños con sus mochilas, llenas de libros, lápices y crayones, me pregunto ¿Cómo será tener tanto? ¿Cómo será leer un libro, ir temprano a la escuela, que te besen y te abracen? ¿Qué se sentirá? Mejor me apuro porque si no mis chicles nadie los comprará…Y cuando vuelva a mi casa la con la paleta y el cincho, me van a esperar.</p>
<p>Un día de regreso, cruzando por la equina del callejón, vi  un volcán de basura, que alguien dejó por allí. Me detuve por un momento y noté que algo entre el polvo asomaba; revisé en seguida y entre sus colores brillantes al fin descubrí,  un mundo llenos de héroes e historias, de  animales que hablan, del amor, del bien y la amistad.  Era como un mar inmenso de letras, que  desbordaban aventuras y fantasías y tantas cosas que a mí me querían contar. ¡Un  libro, al fin tengo uno en mis manos! Tan bonito como aquellos que he visto solo del otro lado del cristal, como aquellos que llevan los niños, cuando felices van a estudiar.</p>
<p>Desde entonces tengo la dicha de contar con un amigo sin igual; él finalmente fue quien me enseñó a leer. Me acompaña a todas partes, debajo de la lluvia y cuando regreso cansado y me voy a acostar, es mi fiel compañía desde que comienzo a repasarlo hasta que me quedo dormido después de mucho cabecear. Es el amigo que me escucha y me habla, me cuenta sus secretos, me hace reír y alguna que otra vez, también me ha visto llorar…</p>
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		<title>Hegemonía y decadencia</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Jun 2013 13:31:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por Maximiliano Pedranzini* “La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados ‘orgánicos’ infiltrados en todos los medios de comunicación (…)”. Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel, edición crítica del Instituto Gramsci, a cargo de Valentino Gerratana, trad. de Ana [...]]]></description>
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<p style="margin-bottom: 0.0001pt; text-align: left;" align="right"><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/micro.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-11145" alt="micro" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/micro.jpg" width="299" height="168" /></a>Por Maximiliano Pedranzini*</b></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;"><i style="mso-bidi-font-style: normal;">“La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados ‘orgánicos’ infiltrados en todos los medios de comunicación (…)”.</i> Antonio Gramsci, <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Cuadernos de la cárcel</i>, edición crítica del Instituto Gramsci, a cargo de Valentino Gerratana, trad. de Ana María Palos, Ediciones Era, México, 1984.</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;">En esta nueva época marcada por el fin del neoliberalismo en América Latina y una crisis capitalista que hace estragos en la clase trabajadora europea, nos encontramos con la firme presencia de los medios masivos de comunicación en toda la región, un enemigo potencial invisible a los ojos de un pueblo que se encuentra maniatado por las cuerdas de su discurso.</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;">En este sentido, los medios hegemónicos son los que generan las condiciones para que se instalen determinados temas en la agenda social y política de un país y crean en base a esto, sentido común en el colectivo social. Manipulan la realidad a su antojo y vuelven turbios aspectos antes claros, como los hechos en sí mismos y la verdad que brota de ellos.</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;">Sin embargo, este combate que se viene librando en el terreno de lo público por los Estados nacionales y los monopolios mediáticos, ha logrado aniquilar el concepto de crítica, tornándose fundamental en este contexto recuperar su significado, para poder de esta manera, comprender esa realidad que nos atraviesa como sujetos.</p>
<p>Primero definamos la idea de crítica. Karl Marx nos dice que la crítica es <i style="mso-bidi-font-style: normal;">“la cabeza de una pasión”</i>. Para Marx la crítica va <i style="mso-bidi-font-style: normal;">“tornar claro algo que estaba oscuro”</i>, es decir, develar una situación de oprobio a través de la toma de conciencia de lo que está ocurriendo y que necesariamente debe acompañar a la conciencia, en tanto ésta no se someta al yugo de la realidad, no se ahogue por las condiciones que le ésta le impone. En efecto, es la conciencia la que debe decidir sobre esa realidad y no lo contrario, para que se produzca el cambio de algo que está naturalizado como condición de vida y, en consecuencia, surge como condición de posibilidad ese <i style="mso-bidi-font-style: normal;">cambio</i>, el decidir si es tolerable o no, si está bien o está mal esa situación en la cual se encuentra, ese es el enfoque de crítica en la que ahonda Marx, a la que llamará el <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Pathos de la crítica</i>, es decir, esa pasión que alimenta a la crítica, dándole carácter de <i style="mso-bidi-font-style: normal;">denuncia,</i> revelando lo que está mal. Para Marx eso es el <i style="mso-bidi-font-style: normal;">Pathos de la indignación</i>, que es cuando descubrimos nuestra situación de ignominia, de total oprobio que nos llena de indignación, nos irrita a tal punto que decidimos en algún momento de nuestra existencia cambiar esa situación nauseabunda que nos veja. Ese es el momento en que nos rebelamos y le decimos “basta” a la injusticia, a la desigualdad, a la explotación…, y es ésta quien <i style="mso-bidi-font-style: normal;">“desenmascara a todas las demás y a su contenido de clase”</i>, donde la antítesis de la anterior pone de manifiesto otra mirada más cercana a la realidad objetiva.</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;">Por supuesto que en el periodismo la crítica está cargada de subjetividad en un mundo contaminado por nuestras pasiones. Pero una crítica para tener legitimidad debe contener implícito en su discurso, una praxis orgánica que materialice determinada postura, siendo consecuente con lo que se dice o afirma. De lo contrario, al no haber constatación de esa crítica con los hechos concretos, termina siendo parte de una mitología comunicacional que se intenta imponer en las masas como “verdad absoluta”.</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;">Una verdad construía como legitima que recorre cada rincón de la sociedad a través de una retórica convincente que crea consenso entre la población. Esta legitimidad es la que se pone en juego. Como decía Friedrich Nietzsche, <i style="mso-bidi-font-style: normal;">“no existen los hechos, sino las interpretaciones”</i>. Se niega el hecho en sí, para dar paso a la batalla de las interpretaciones. Ya no interesa descubrir la verdad, indagar sobre los hechos que le dan forma y sentido. Lo que interesa es la interpretación subjetiva sin necesidad de conocer lo que nos rodea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;">Este es uno de los tantos misterios que tiene la democracia y que dictamina la máxima relativa del “todo vale”, por el solo hecho de vivir en un Estado democrático y con libertad de expresión. Una triste paradoja que gobierna nuestra subjetividad y nos hace elogiar esta decadencia que habita en algunos sectores de la sociedad.</p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;"><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"> </b></p>
<p style="margin-bottom: .0001pt; text-align: justify;"><b style="mso-bidi-font-weight: normal;"><i style="mso-bidi-font-style: normal;">* Ensayista y escritor. Integrante del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela, de Argentina</i></b></p>
<p class="MsoNormal">
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		<title>La palabra que exige la memoria colectiva de Guatemala</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jun 2013 19:27:51 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Ciudadanía]]></category>
		<category><![CDATA[Ixil]]></category>

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		<description><![CDATA[Jacqueline Emperatriz Torres Urízar * Hasta hoy había observado en casi total silencio el proceso por genocidio contra los militares retirados Efraín Ríos Montt, ex presidente guatemalteco durante los años de 1982 y 1983, y José Rodríguez, jefe de inteligencia del mismo periodo. Un silencio qué más bien respondía a una especie de duelo y [...]]]></description>
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<p class="documentdescription"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/sufrimiento.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-11108" alt="sufrimiento" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/sufrimiento-300x193.jpg" width="300" height="193" /></a>Jacqueline Emperatriz Torres Urízar *</p>
<p>H<strong>asta hoy había</strong> observado en casi total silencio el proceso por genocidio contra los militares retirados Efraín Ríos Montt, ex presidente guatemalteco durante los años de 1982 y 1983, y José Rodríguez, jefe de inteligencia del mismo periodo. Un silencio qué más bien respondía a una especie de duelo y respeto con las personas sobrevivientes de la población ixil, querellantes adhesivos del proceso. Y también para dar tiempo a que cuajaran los sentimientos que podría provocar un hecho histórico para Guatemala. Lo consideré un silencio hacia afuera, aunque estaba provocando un sinfín de revoluciones dentro de mi cuerpo, por ratos en las entrañas, por ratos en el cerebro y otros tantos en el corazón.</p>
<p>Los testimonios que conformaron parte de la acusación me estremecieron por enésima vez, pero seguí en silencio, respetando la voz de quienes pronunciaron sus ideas. A pesar del peso y el valor que aún tiene todo lo sucedido durante la guerra, pensé que lo más importante ya no eran los hechos en sí mismos, sino el significado que podrían tener hoy para los sobrevivientes. Para empezar, mujeres y hombres ixiles los declararon frente a una sociedad para que tome responsabilidad en la historia. Los relatos ya no vienen vestidos de huesos, ni de trozos de carne trémula o de ropas carcomidas por el tiempo, sino enunciados por un grito que exige memoria colectiva.</p>
<p>Hay que recordar que para estos sobrevivientes del genocidio, la política estatal de “tierra arrasada” emitida por el gobierno de facto de Ríos Montt cambió sus caminos. Para entonces la población indígena pasó a ser enemiga del Estado, que consideró que formaba parte de o constituía un apoyo crucial para los grupos guerrilleros contra quienes se libraba una batalla anticomunista. La región ixil que abarca Nebaj, Cotzal y Chajul, en el departamento de El Quiché, atravesada por la sierra de los Cuchumatanes (rica en bosques y agua), fue uno de los principales objetivos de la “tierra arrasada” y la instalación de “aldeas modelo” que diseñó el ejército con ayuda de los gobiernos estadunidense e israelí, así como de varias expresiones de la iglesia protestante, que lideraban personajes que hoy figuran en la vida política y empresarial del país. Y que dicho sea de paso, han encabezado, junto a la cúpula empresarial del país, los discursos en contra del juicio y la condena de 80 años que se impuso al ex jefe de Estado, el 10 de mayo pasado.</p>
<p>En el área ixil se instaló un destacamento militar dirigido por el capitán Tito, (el actual presidente del país, Otto Pérez Molina), quien dirigió al grupo de los kaibiles, del cual es también fundador, una fuerza especializada del ejército que tenía a cargo ejecutar contra la población, sin ninguna consideración de edad, estado o desarme, la política estatal en mención.</p>
<p>Que mujeres y hombres llegaran frente al ágora, representada por el espacio que ocupó el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, e hicieran públicos sus testimonios, es un ejercicio que vuelve a cambiar el rumbo de sus vidas y les convierte en sujetos políticos que recuperan un espacio público que históricamente les fue negado. La palabra pública rompe con el olvido, las ausencias, la negación y, por lo tanto, les devuelve la vida. A partir de la palabra, sus palabras, “son y existen” y con ellas cortan cualquier pretensión de exterminio de la memoria histórica guatemalteca. Paulo Freire dice que “existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo”. De esa cuenta, un diálogo, como puede ser entendido este juicio, es un acto creador de sentido, un proceso fundamental para la cultura y, al mismo tiempo, clave para la transformación de la sociedad.</p>
<p>Sus testimonios nos invitan a quienes no vivimos la guerra en “carne propia” o “de manera directa”, sin la fuerza bruta del poder de las armas, a plantearnos una reflexión ontológica sobre el valor de la vida en una organización social que desecha todo aquello que no tiene ninguna validez ni legitimidad frente al poder del capital. A preguntarnos cómo construimos nación, sociedad, territorio. A reconocer que existe una historia llena de rostros que no son ajenos y a nombrar por su nombre el genocidio. Una vez roto el cerco privado, estos hechos ya no son un rumor ni un triste pasado, son un hoy que reclama equilibrio en el cosmos, justicia y dignidad y, tal vez, ciudadanía —si algunos prefieren hablar desde el paradigma de la democracia liberal. En ese sentido, el pueblo ixil rompe un orden y marca el paso.</p>
<p><strong>Una historia escrita a golpe de cañón</strong></p>
<p>Mientras el juicio seguía su curso, en las redes sociales y en los medios de comunicación surgieron debates paralelos. Algunas opiniones daban cuenta de que este proceso judicial era de gran significancia para Guatemala, Latinoamérica y el mundo. Pero poco a poco también fueron surgiendo comentarios que lo descalificaban y negaban el delito de genocidio.</p>
<p>Escuchar varias voces hacía un ejercicio interesante si somos conscientes de que la historia guatemalteca está escrita a golpe de cañón, de Estado, piedra y muerte, sin diálogos ni debates, pues los grupos de poder, asociados al capital nacional —ahora también extranjero— y al ejército, siempre encuentran artimañas para imponer lo más conveniente para sus intereses. Por un lado, se desplegaron ejercicios llenos de argumentos lógicos y éticos, respaldados por hechos y testimonios registrados en documentos, como el informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico publicado en 1999, o de quienes sí vivieron la guerra sobre sus cuerpos y sus vidas. Del otro, surgieron comentarios escritos con el hígado, la negación, la intolerancia, construidos bajo una lógica racista y patriarcal, que poco a poco fueron subiendo de tono.</p>
<p>Al mismo tiempo se fueron endureciendo las estrategias de violencia y terror contra el movimiento social: se agilizaron órdenes de captura contra líderes comunitarios, se ordenaron estados de sitio en varios municipios del país —casualmente asociados a la resistencia comunitaria—, secuestros, muertes. El juicio cobraba facturas.</p>
<p>Finalmente, los debates, como tantos dejados en la garganta del pueblo, debían ser cortados. A las argucias de los abogados defensores, que empezaron a ser insuficientes para recobrar el orden, se sumó la propaganda política que emulaba los tiempos de guerra fría y anticomunismo. Con un corte amenazador y de confrontación apareció un primer escrito, inserto en un medio de comunicación tradicional, firmado por la Fundación contra el Terrorismo, que denunciaba como farsa el delito de genocidio y calificaba como campaña de desinformación y de opinión pública las estrategias de una “conspiración marxista desde la iglesia católica”. Otros dos documentos firmados por la misma fundación se publicaron en abril y mayo, en los que difaman y acusan a varias personas defensoras de derechos humanos, líderes comunitarios que defienden el territorio, organizaciones sociales, así como instancias de cooperación internacional, como desestabilizadores y traidores a la patria. Había un claro discurso en contra de la intervención extranjera en este proceso, aunque por supuesto no dicen nada respecto a su alianza oportuna con la mano que guió la contrarrevolución en 1954, que firmó el tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos en 2005, y permite hoy el saqueo del territorio guatemalteco mediante los megaproyectos. Por demás está decir que son argumentos inconsistentes, a los que tampoco les interesa recuperar una buena parte de la historia.</p>
<p>Los escritos fueron insuficientes y, frente al evidente descontrol del poder, en abril también se publicó un campo pagado titulado “Traicionar la paz y dividir a Guatemala”, firmado por 12 intelectuales, algunos protagonistas del proceso de paz y otros que a lo largo de 16 años han legitimado el orden imperante. Plantearon que el delito de genocidio era una “fabricación jurídica” en contra del Estado guatemalteco que implica la “agudización de la polarización social y política que revertirá la paz alcanzada”. Que el proceso de reconciliación era “el fin supremo” de los Acuerdos de Paz y que si la acusación de genocidio se consumaba, ello implicaba “el peligro inminente de que la violencia política reaparezca, traicionándose con esto el objetivo y la conquista de la paz”. Estaba claro: permitir que el proceso judicial siguiera su curso era aceptar que algo estaba saliendo mal respecto a los “tratos” que hicieron con las negociaciones de paz. Entonces ¿qué escondía tras de sí el discurso de paz, reconciliación, construcción y diálogos democráticos? ¿Fue la firma de la paz un cheque en blanco que a cambio exigía el silencio y la ignorancia de nuestra historia? ¿Qué proyecto de nación y qué Estado legitimaron?</p>
<p>Es claro que el proyecto político hegemónico tiene un orden y dentro de él, a lo único que pueden aspirar los subalternos o dominados es al silencio impuesto y, si es posible y necesario, sepulcral; a los discursos demagógicos, a las mentiras, a la aniquilación. Así se ha demostrado a lo largo de nuestra historia y lo confirma este debate judicial que primero fue interrumpido de la forma más burda y, luego, anulada la sentencia por tres de cinco magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC), apelando a la forma del proceso y celebrada por el defensor de Ríos Montt arguyendo que se habían cometido “aberraciones” en el debido proceso.</p>
<p><strong>Ni diálogo ni debate</strong></p>
<p>Ni el diálogo ni el debate han existido en la construcción de la sociedad guatemalteca. Para que existan se requiere como mínimo la apertura de los sujetos dialogantes a lo “otro”, del reconocimiento de un sujeto diferente y a la posibilidad de enriquecerse mutuamente. ¿Acaso los grupos de poder hoy han cambiado su forma de ver a los pueblos indígenas, a los grupos campesinos, de estudiantes y a las comunidades que resisten por sus territorios? Veamos las columnas de opinión y mensajes de personajes que fueron piezas claves para el ejército y el Estado durante la guerra y hoy niegan una realidad que algunos ni siquiera vivieron. ¿Qué autoridad les confiere el poder de la negación?</p>
<p>Trato de encontrar palabras para nombrar lo sucedido y algunas se tropiezan. El lenguaje se queda corto frente a la indignación y todo lo que se mueve en mi inframundo. Escribir estupidez o intolerancia es decir muy poco. Pienso mejor en la idea de Foulcault cuando dice que la paz es la guerra continuada por otros medios, y así comprendo que lo que ha sucedido para acabar con este juicio es parte de esa misma guerra que se “informó” había terminado y que, al igual que el genocidio, fue planeada con plena conciencia, como lo afirmó la sentencia de mayo.</p>
<p>Aceptar el juicio por genocidio y su resultado era aceptar que las estrategias de dominación y el proyecto político del poder hegemónico tienen fisuras. Por eso se aprietan tuercas y al más mínimo movimiento de descontrol se activan los mecanismos de violencia: real y simbólica. Y con descaro se pone a trabajar a la cc para enmendar la plana. Y así es como en este país los diálogos —ya sean agrarios, fiscal, de reformas educativas o laborales, entre otros— se arrojan por la borda, porque para el poder ya no son necesarios, constituyen sólo una fachada para continuar la dominación de una masa de población que, como en la finca, sigue siendo números y brazos.</p>
<p>Parafraseo las palabras de Audrey Lorde, feminista negra, quien dijo que “las herramientas del amo no derribarán la casa del amo”. Nos vendrá bien recordar que los diálogos —este juicio, tanto como otros— se hacen con un interlocutor que no tiene necesidad de dialogar, pues tiene un proyecto político definido: negocios y mercado a cambio de bocas cerradas, olvido, exterminio, saqueo, con coordenadas distantes al buen vivir u otras formas de organización planteadas por los pueblos indígenas, los movimientos de mujeres, las juventudes y los territorios en resistencia. Por eso las acciones colectivas de lucha, resistencia y el más mínimo intento de transformación estarán siempre enmarcados en la “ingobernabilidad”, la inseguridad y la amenaza a las democracias liberales.</p>
<p>Mientras no exista el ejercicio pleno de ver a los sujetos portadores de pensamientos y palabras, difícilmente se establecerán verdaderos diálogos y debates. Si Guatemala sigue siendo una sociedad suicida y autonegada, tal vez convenga fraguar diálogos con quienes sí se puedan replantear las utopías que en algún momento guiaron a todas aquellas mujeres y hombres “imprescindibles”.</p>
<p><strong>* Jacqueline Torres Urízar</strong>, periodista guatemalteca, coautora de Memorias rebeldes contra el olvido, con testimonios de mujeres combatientes ixiles y k’anjobales (2008)</p>
<p><span style="font-size: 12.0pt; font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;">http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/06/08/12423823-la-palabra-que-exige-la-</span></p>
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		<title>¿Democracia o capitalismo?</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jun 2013 19:20:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Boaventura de Sousa Santos Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coimbra La relación entre democracia y capitalismo ha sido siempre una relación tensa, incluso de total contradicción. El capitalismo sólo se siente seguro si es gobernado por quien tiene capital o se identifica [...]]]></description>
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<p><strong><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/democracia-1-FD.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-11103" alt="democracia-1-FD" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/democracia-1-FD-300x195.jpg" width="300" height="195" /></a>Boaventura de Sousa Santos</strong><b><br />
</b><em>Doctor en Sociología del Derecho por la Universidad de Yale y catedrático de Sociología en la Universidad de Coimbra</em></p>
<p>La relación entre democracia y capitalismo ha sido siempre una relación tensa, incluso de total contradicción. El capitalismo sólo se siente seguro si es gobernado por quien tiene capital o se identifica con sus necesidades, mientras que la democracia, por el contrario, es el Gobierno de las mayorías que ni tienen capital ni razones para identificarse con las necesidades del capitalismo. El conflicto es distributivo: un pulso entre la acumulación y concentración de la riqueza por parte de los capitalistas y la reivindicación de la redistribución de la riqueza por parte de los trabajadores y sus familias. La burguesía ha tenido siempre pavor a que las mayorías pobres tomasen el poder y ha usado el poder político que las revoluciones del siglo XIX le otorgaron para impedir que eso ocurriese. Ha concebido la democracia liberal como el modo de garantizar eso mismo a través de medidas que pudieran cambiar en el tiempo, pero manteniendo el objetivo: restricciones al sufragio, primacía absoluta del derecho de propiedad individual, sistema político y electoral con múltiples válvulas de seguridad, represión violenta de la actividad política fuera de las instituciones, corrupción de los políticos, legalización de los <i>lobbys</i>… Y, siempre que la democracia se mostró disfuncional, se mantuvo abierta la posibilidad del recurso a la dictadura, algo que pasó en numerosas ocasiones.</p>
<p>En la inmediata posguerra, muy pocos países tenían democracia, vastas regiones del mundo estaban sujetas al colonialismo europeo que sirvió para consolidar al capitalismo euro-norte-americano, Europa estaba devastada por una guerra provocada por la supremacía alemana y en el Este se consolidaba el régimen comunista, que se veía como alternativa al capitalismo y a la democracia liberal. Fue en este contexto en el que surgió el llamado capitalismo democrático, un sistema consistente en la idea de que, para ser compatible con la democracia, el capitalismo debería ser fuertemente regulado. Ello implicaba la nacionalización de sectores clave de la economía, la tributación progresiva, la imposición de la negociación colectiva y hasta -como aconteció en la Alemania Occidental de la época- la participación de los trabajadores en la gestión de empresas. En el plano científico, Keynes representaba entonces la ortodoxia económica y Hayek, la disidencia. En el plano político, los derechos económicos y sociales habían sido el instrumento privilegiado para estabilizar las expectativas de los ciudadanos y para defenderse de las fluctuaciones constantes e imprevisibles de las “señales de los mercados”. Este cambio alteraba los términos del conflicto distributivo, pero no lo eliminaba. Por el contrario, tenía todas las condiciones para azuzarlo durante las tres décadas siguientes, cuando el crecimiento económico quedó paralizado. Y así sucedió.</p>
<p>Desde 1970, los Estados centrales han gestionado el conflicto entre las exigencias de los ciudadanos y las exigencias del capital, recurriendo a un conjunto de soluciones que gradualmente han ido otorgando más poder al capital. Primero fue la inflación; después, la lucha contra la inflación, acompañada del aumento del desempleo y del ataque al poder de los sindicatos. Lo siguiente fue el endeudamiento del Estado como resultado de la lucha del capital contra los impuestos, de la estancación económica y del aumento del gasto social, a su vez, causado por el aumento del desempleo. Lo último fue el endeudamiento de las familias, seducidas por las facilidades de crédito concedidas por un sector financiero finalmente libre de regulaciones estatales para eludir el colapso de las expectativas creadas de consumo, educación y vivienda.</p>
<p>Así sucedió hasta que el engaño de las soluciones ficticias llegó a su fin, en 2008, y se esclareció quién había ganado el conflicto distributivo: el capital. ¿La prueba? El repunte de las desigualdades sociales y el asalto final a las expectativas de vida digna de la mayoría (los ciudadanos) para garantizar las expectativas de rentabilidad de la minoría (el capital financiero). La democracia perdió la batalla y solamente puede evitar perder la guerra si las mayorías pierden el miedo, se revuelven dentro y fuera de las instituciones y fuerzan al capital a volver a tener miedo, como sucedió hace sesenta años.</p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES;">Tomado de público.es<br />
</span></p>
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		<title>La historia en juego</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jun 2013 19:18:12 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[rios montt]]></category>

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		<description><![CDATA[Gustavo Maldonado El manejo que los medios de comunicación tradicionales han hecho del juicio por genocidio (intencionalmente enredado, para que quede lo menos claro posible) sumado a la manipulación mediática de décadas, entre otros ingredientes, han dado como resultado productos ideológicos muy diversos. En un extremo se encuentran aquellos que afirman que la actual polarización [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/frente.jpg"><img src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/frente-300x210.jpg" alt="frente" width="300" height="210" class="aligncenter size-medium wp-image-11100" /></a>Gustavo Maldonado</p>
<p>El manejo que los medios de comunicación tradicionales han hecho del juicio por genocidio (intencionalmente enredado, para que quede lo menos claro posible) sumado a la manipulación mediática de décadas, entre otros ingredientes, han dado como resultado productos ideológicos muy diversos. En un extremo se encuentran aquellos que afirman que la actual polarización de la sociedad guatemalteca se debe a la sentencia condenatoria pronunciada por el tribunal en el juicio por genocidio en contra de Ríos Montt, simplificando de manera pavorosa la historia de al menos ocho décadas, reduciendo el conflicto al calor de un momento que no hace más que poner al descubierto la división que ha sobrevivido a estos 17 años transcurridos a partir de la firma de la paz.</p>
<p>Sospechosamente, algo sobre lo que los medios de comunicación tradicionales jamás comentan, es sobre el papel que ellos mismos han jugado en la construcción de la polarización ideológica en Guatemala, historia que desemboca en este nuevo enfrentamiento discursivo en el que está en juego la reafirmación o el derrumbe de la versión histórica construida por las élites utilizando, lógicamente, entre otras empresas de su propiedad, esos mismos medios de comunicación.</p>
<p>1.-<br />
     No es gratuito que iniciemos nuestro relato partiendo de la Revolución de Octubre de 1944. La revolución se planteaba como un proyecto de nuevo orden, que pretendía transformar las estructuras económicas, sociales y políticas, para poner al país en la ruta hacia un capitalismo desarrollado, distanciándose de la dinámica conservadores-versus- liberales que había sido la constante desde la independencia y que consistía en un mero enfrentamiento entre los descendientes de los criollos que rompieron la dependencia de España en 1821. Liberales y conservadores eran básicamente lo mismo y mantenían al país en un régimen de relaciones feudales y a la mayoría de la población indígena marginada política, social económica y culturalmente. El discurso indígena, había sido invisibilizado, lo cual constituye una constante en nuestra historia.    </p>
<p>El discurso revolucionario entra a escena como un nuevo actor político que se planta ante las estructuras de pensamiento establecidas y propone su desmantelamiento, paulatino, pero desmantelamiento al fin. El carácter que va asumiendo la revolución, poco a poco, empezando en el periodo de Arévalo con lo relacionado al sistema educativo, la salud y las relaciones laborales; y profundizándose durante el inconcluso periodo de Árbenz, con acciones como la reforma agraria, la posiciona como una forma de ver la sociedad, inédita hasta ese momento de la historia.</p>
<p>Pero los señores de la finca no podían permitirse perder la hegemonía conquistada por los abuelos de sus tatarabuelos, cuatro siglos atrás. Al verse imposibilitados de retomar el poder por la fuerza, debido al apoyo popular con que contaron los regímenes revolucionarios, pusieron rápidamente a funcionar su maquinaria ideológica. Sus puntales la prensa y la iglesia-, funcionaron como aparatos difamatorios en contra del régimen y fueron determinantes en la agitación de los meses previos y  en el acompañamiento propagandístico de la invasión patrocinada por el gobierno estadunidense. También lo fueron en la imposición, después del descalabro del 54, de los nuevos condicionamientos ideológicos, influidos ahora de manera más directa por el discurso belicista de los Estados Unidos de inicios de la guerra fría, que llegaron a mezclarse con un sistema de valores y relaciones económicas fundadas en la reforma del 71, con profundos resabios coloniales… El resultado fue un collage de todas las corrientes conservadoras que habían determinado nuestro pensamiento y subdesarrollo, hasta 1944. Esto dio inicio a la etapa “anticomunista”, en el discurso de los medios de comunicación tradicionales.</p>
<p>2.-<br />
     El tipo de pensamiento que hizo posible el movimiento del 44 y que germinó durante el periodo revolucionario, no desapareció con la contrarrevolución. La década de los 60 se inaugura con el levantamiento militar del 13 de noviembre, acompañado de la respectiva represión que logra meses después el repliegue de los alzados. Es fundamental comprender que este primer movimiento tenía un carácter puramente reivindicativo de la institucionalidad del ejército y no pretendía más que indirectamente y desde el interior del cuerpo armado algún cambio social. Sin embargo, daría paso a lo que poco después sería la primera oleada guerrillera.</p>
<p>El discurso revolucionario fue devuelto a la subalternidad en que se encontraba antes de la revolución, pero se mantuvo activo, cuando no en franca resistencia, filtrándose por abajo, como una corriente alterna que fue encontrando válvulas de escape en movimientos como el de marzo y abril del 62. Muchos de sus protagonistas nutrirán luego las filas de la resistencia urbana y las primeras FAR, dando inicio a la lucha armada.</p>
<p>(Son los niños que mamaron de la revolución estos que se levantan en marzo y abril y los que luego toman las armas para combatir, los que se fueron tras los sueños de la pólvora).</p>
<p>A la vez que el movimiento y el discurso revolucionarios intentaban avanzar dentro del fango en las décadas de los 60 y 70, sumando nuevas vetas como la incorporación de las masas campesinas e indígenas a la lucha armada, los sectores conservadores lanzaban una fuerte ofensiva mediática que habría de durar las décadas mismas del conflicto, trascendiendo en el tiempo y en la idiosincrasia, hasta llegar a ser palpable en nuestros días. Durante los años del conflicto, los medios de comunicación fueron el aparato preferido de las élites del poder económico y militar para transmitir su discurso belicista de seguridad nacional (como parte del plan gringo), caracterizado por pomposas y paranoicas exaltaciones de la labor del ejército en contra del intento del comunismo internacional por filtrarse en nuestro territorio y apoderarse de todos los niños a su alcance para devorarlos y saciar su hambre. Se intensifica la criminalización del movimiento revolucionario y social, de la oposición política democrática y cualquier otro bicho que pretendiera afirmar que en este lugar existía la injusticia.</p>
<p>A la par, en el mismo país pero en una dimensión diferente, invisibilizadas por el cerco mediático, en las afueras de la fortaleza ideológica conservadora, acontecían las masacres contra el pueblo ixil y los pueblos indígenas en general, llenando de sangre todo el territorio. Las mascares sistemáticas se iniciaron en Petén durante el gobierno de Romeo Lucas García (Otro genocida. Se lo llevó la muerte antes de ser juzgado. Tenía Alzheimer, cuentan, padecimiento muy conveniente para alguien que llevaba tantas vidas sobre la espalda) y continuaron luego, en la versión de tierra arrasada, por todo el altiplano occidental del país…</p>
<p>(Recuerdo los años de aquella década ochentera, muchas tardes de lluvia en que no se podía salir a vagar por las calles, las dedicábamos a ver los programas de la T.V. nacional, entre cuya serie infantil se incluía la propaganda contrainsurgente, transmitida por el ejército, en un ejercicio paradigmático de adoctrinamiento ideológico desde los medios de comunicación).</p>
<p>3.-<br />
   Con la proliferación de las antenas parabólicas y la televisión por cable a finales de los años 80, la sociedad guatemalteca -que hasta entonces había sido mayormente influida por las campañas mediáticas anticomunistas, el melodrama latinoamericano y una que otra serie gringa transmitida por los canales de televisión nacional- abrió los ojos a un mundo apenas intuido por algunos. Ese mundo de colores primarios y chillantes con un verde, un naranja por ahí, el mundo de Walt Disney, de Hollywood y de los supermercados gringos con sus vistosos productos y su agresión publicitaria permanente.</p>
<p>Estos elementos llegaron a mezclarse y reforzar el pensamiento conservador, aspiracional, de evasión e indiferencia, que respondía en mucho a la lógica contrainsurgente instaurada a través de los medios durante los años inmediatamente anteriores, para dar como resultado un constructo acabado: el clasemediero urbano actual, ése que reacciona con toda la rabia ante las manifestaciones de protesta, el que afirma sin más fundamento que los titulares de prensa que en Guatemala no hubo genocidio; para el que el mundo se circunscribe a  ciertos rincones de la ciudad capital; ese guatemalteco es el producto ideológico final del bombardeo mediático de décadas. Un ser humano cuya ideología fue construida a lo largo de los años y que, a pesar de ello, es inconsciente de su propia historia.</p>
<p>La gran victoria del conservadurismo no se concretó tanto en el plano militar, como en el plano ideológico. Fue la victoria ideológica, por medio de la manipulación mediática la que logró hacer pasar como inútiles e incluso criminalizar (tendencia creciente en la actualidad) las luchas por una sociedad más justa en sus diferentes esferas. Los acuerdos de paz y la consiguiente desarticulación del movimiento revolucionario y social sellan de alguna manera, con piedra y lodo, la gran victoria del conservadurismo sobre el discurso alterno. Inician las privatizaciones y cobra vigor una nueva veta del discurso conservador que se venía gestando desde un tiempo atrás en la academia de derechas: el discurso neoliberal de provincia; discurso puramente justificativo que llega a pegar perfectamente con los valores aspiracionales instaurados en un grueso de la clase media urbana.</p>
<p>4.-<br />
   Así llegamos a estos días, arrastrados, sedientos, desarticulados, despellejados…Y cuando todo se veía perdido, se sitúa en el medio del huracán mediático un aullido que estremece la tierra desde la fosa común, sumido en un profundo silencio durante treinta años, trabajado con paciencia y compromiso por las víctimas y sus abogados, desde un flanco inesperado, el juicio por genocidio.</p>
<p>El juicio, ése que ha venido a desnudar nuestra polarización, en el que se ha sentado al banquillo a uno de los genocidas más emblemáticos del holocausto latinoamericano; el que ha puesto los pelos de punta a la cúpula empresarial ante la posibilidad de ser juzgados por financiar muchos de los asesinatos de la época. Ese juicio ha puesto también al descubierto, por medio de testimonios desgarradores, la brutalidad de las acciones realizadas por el ejército, en nombre de falsos valores patrióticos…Esos testimonios han abierto los ojos de muchos que se mantenían indiferentes. El tema ha llegado incluso a ponerse de moda (lo cual puede ser peligroso, pero en este momento resulta conveniente para el esclarecimiento y el debate). Ha generado discusión y eso se agradece. Por más que queramos echarla al olvido, la historia siempre sale a flote, como el cadáver en el río.</p>
<p>Ya instalados nuevamente en esta contemporaneidad, encontramos por un lado el constructo discursivo hegemónico, oligárquico, contrarrevolucionario, racista, machista, genocida y negacionista. Con profundas raíces en la colonia, reafirmado en el acto de la independencia criolla de España, fortalecido y rebobinado por la reforma liberal, pulido y afilado por la contrarrevolución del 54, desarrollado bajo la lógica anticomunista de la guerra fría y barnizado con los matices de la cultura mediática norteamericana aterrizada frente a nuestros ojos cortesía de la televisión por cable a finales de la década de los ochenta…Y por el otro lado, un discurso que aparece como protagonista por primera vez durante la gesta revolucionaria de octubre y se fortalece durante esa década, que se nutre de la aventura del movimiento armado y los movimientos sociales organizados de los 60, 70 y 80. Llega casi derrotado a la firma de la paz y pierde a partir de esa fecha lo poco de unidad que le queda, adquiriendo diversos matices que van desde la reivindicación del derecho a la tierra y a la identidad de los movimientos indígenas y campesinos, los movimientos en contra de la minería, la lucha por la memoria y el esclarecimiento histórico, los movimientos por una verdadera igualdad de género y las magras movilizaciones estudiantiles (todos estos, los más dignos a mi criterio) hasta el discurso de las ONG alineadas por el financiamiento de la cooperación internacional y los casi jurásicos (por sus formas verticales de organización, tanto como por su carácter de extintos) partidos políticos de izquierda.</p>
<p>Es innegable que los discursos ubicados en el margen izquierdo se han visto revitalizados por el fallo de los tribunales en contra de Ríos Montt y esto se debe a una razón fundamental. El fallo judicial ha sacado a flote lo que en estos (trillados, según algunos) discursos, persiste de rescatable y de cierto, algo que tiene profundas implicaciones en el momento actual y en el rumbo que podamos tomar desde este ahora incierto como sociedad, resumido en dos puntos La recuperación de nuestra historia y la afirmación de que en este lugar las cosas no han sido siempre así, (aunque casi siempre), que si bien ha corrido sangre/muerte/llanto, dentro de esta historia han existido también seres humanos que han abierto periodos de transformación que nos sirven de referentes para pensarnos como colectividad (aunque hayan durado apenas 10 años). Que, a pesar de todo lo que ya sabemos de nuestra historia reciente, ha existido y existe organización y resistencia (aunque sean siempre reprimidas y en la actualidad se carezca de capacidad de articulación), y que este lugar no tiene porqué seguir siendo la finca de los amos trogloditas sentados sobre la degradada humanidad de unos bien domesticados siervos.</p>
<p>Sin adscribir ninguna ideología prefabricada, pero tomando posición ante el acontecer social de nuestro ahora, reduzco el asunto al mínimo aceptable: lo que diferencia a estos discursos es la intención de uno de recuperar la memoria, enfrentarse al pasado por más escabroso que resulte, como premisa para la construcción de una paz creíble y posible; contrapuesto a las expresiones negacionistas que nos llegan desde la otra mano, que intentan condenar al olvido lo acontecido, pretendiendo una reconciliación basada en la conveniente evasión de los hechos. Con una posición tal, no puedo estar de acuerdo. La historia no puede ser negada y borrada de un pincelazo. La historia no es un panfleto político, (aunque sí puede ser una oscura trama económica). Su reconocimiento es un acto de respeto y reafirmación de la vida, uno de esos ejercicios que nos hacen humanos. Y en el juego de esta historia, la memoria es un punto irrenunciable.</p>
<p>Publicado por Prensa Comunitaria </p>
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		<title>Caso del ex presidente Portillo o los secretos de la Mafias</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Jun 2013 18:19:11 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Alfonso Portillo]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Christian Calderon Cedillos. Con la extradición de Alfonso Portillo a EEUU., demasiados secretos y preguntas en torno a los poderes ocultos en Guatemala podrían por fin empezar a conocerse. Aquí un análisis de un caso trascendente para la estabilización de la sociedad guatemalteca. La sociedad guatemalteca amanecía un lluvioso viernes con fuertes rumores que [...]]]></description>
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<h4><span class="by"><a href="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/portillo.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-11083" alt="portillo" src="http://publicogt.com/wp-content/uploads/2013/06/portillo.jpg" width="275" height="183" /></a>Por </span><span class="txt">Christian Calderon Cedillos</span><span class="by">. </span></h4>
<p class="subtitulo">Con la extradición de Alfonso Portillo a EEUU., demasiados secretos y preguntas en torno a los poderes ocultos en Guatemala podrían por fin empezar a conocerse. Aquí un análisis de un caso trascendente para la estabilización de la sociedad guatemalteca.</p>
<p class="txt1">La sociedad guatemalteca amanecía un lluvioso viernes con fuertes rumores que poco a poco se hicieron realidad: Alfonso Portillo Cabrera sería finalmente extraditado para hacer frente a la justicia estadounidense que lo reclamaba desde 2010.</p>
<p>Antes del mediodía, la aeronave que llevaba al ex mandatario despegaba de suelo guatemalteco. Así concluía un tortuoso y laberíntico proceso judicial que duró más de tres años, y un capitulo en la historia de diez años de persecución y huída desde que el ex gobernante dejara el poder en enero de 2004.</p>
<p>Alfonso Portillo, una especie de Lazarillo de Tormes de la política guatemalteca, empezó su carrera en México donde era un oscuro y humilde profesor en la Universidad de Chilpancingo, Guerrero, de donde tuvo que huir a principios de los años ochenta luego de asesinar a dos de sus estudiantes en una riña callejera, hecho por el que nunca fue juzgado y que él mismo admitía con cierto cinismo y que utilizó como parte de su segunda campaña electoral en 1999.</p>
<p>“Estoy seguro de que hice lo correcto. Cualquiera que haya vivido esos años en Guerrero sabrá que digo lo cierto: No hubiera tenido un juicio justo. Era un extranjero que había matado a dos mexicanos y era el contendiente político en la universidad de muchas autoridades del estado -de Guerrero-” (Revista Proceso México No. 1119, 1999). Quienes lo conocieron en esa época lo recuerdan por su apariencia de cowboy criollo: botas, sombrero y pistola. Apariencia que siempre ha mantenido y que las pancartas que portan algunos de sus simpatizantes en protesta por su extradición en su pueblo natal Zacapa, corroboran.</p>
<p>A finales de los ochenta retorna a Guatemala, con muchas limitaciones económicas e inicia un futuro en la política más que exitoso: de desempleado a diputado y presidente en una década.</p>
<p>La carrera política de Portillo en Guatemala arrancó en 1990 cuando fue electo diputado por la Democracia Cristiana. Participa como candidato presidencial por primera vez en 1995, quedando en segundo lugar. En su segunda participación alcanza la presidencia para el periodo 2000-2004, por el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), el partido político creado por el hoy también juzgado, Efraín Ríos Montt.</p>
<p>Al dejar la presidencia, se ve obligado a un huir nuevamente hacia México, para evitar a la justicia guatemalteca por cargos de peculado. En 2008 es extraditado a Guatemala enfrentando un juicio por el cual obtiene libertad condicional. En 2010, en un nuevo intento de fuga es capturado por autoridades guatemaltecas cuando escapaba por mar rumbo a Belice.</p>
<p>Las sumas de las actividades ilícitas atribuidas a Portillo (por peculado y/o lavado de activos) ascienden a decenas de millones de dólares: US$ 15 millones en el caso de los tribunales guatemaltecos, US$ 70 millones en la acusación por la Fiscalía de Manhattan, NY y US$ 2 millones más por el gobierno de Francia.</p>
<p><strong>Los distintos hilos o imbricaciones del caso</strong></p>
<p>La antigua información conocida en torno a los antecedentes delictivos de Alfonso Portillo y la nueva que comienza a surgir a raíz de su extradición tiene una relevancia emblemática para la lucha contra impunidad que afronta la sociedad guatemalteca desde hace décadas.</p>
<p>En efecto, el caso del ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo podría ir más allá del sojuzgamiento de un personaje político y desatar la persecución penal contra una red de actores políticos, ex militares y personajes del crimen organizado señalados de pertenecer a los cuerpos ilegales y aparatos clandestinos o CIACS, que operan en el país desde la época del conflicto armado.</p>
<p>En este punto el análisis apuntaría a por lo menos tres imbricaciones importantes que surgen de los hechos relacionados con la detención de Alfonso Portillo.</p>
<p>En una primera cadena de pistas del análisis de los cargos contra el ex presidente conducen a ex funcionarios de su administración: su jefe del Estado Mayor Presidencial y el hermano de éste, un asesor en seguridad y el gerente del banco estatal Crédito Hipotecario Nacional durante su mandato.</p>
<p>En una segunda cadena, a otros colaboradores cercanos no tan visibles públicamente pero con gran influencia durante el gobierno del FRG, de acuerdo con fuentes de prensa e investigaciones disponibles, destaca un conocido ex general de las fuerzas armadas guatemaltecas, cuyo nombre aparece constantemente en todos los informes relacionados con aparatos clandestinos.</p>
<p>Y finalmente, una tercera cadena que conduce al entramado de una estructura de orden clandestino a la cual tanto el ex presidente (como algunos de los demás implicados) pertenece o por lo menos habría formado parte. Y que la Comisión contra la impunidad en Guatemala tiene mandato de investigar.</p>
<p>Esta estructura de impunidad según la información disponible estaría asociada directamente a la formada por una red de ex militares de inteligencia asociados con el crimen organizado y la corrupción administrativa durante la administración del general Lucas García entre los años de 1978 y 1982, conocida dentro del Ejército guatemalteco como La Cofradía.</p>
<p>Otra red criminal vinculada a esta estructura fue desmantelada en 1996. Este grupo conocido como la Red Moreno – nombre derivado de su operador clave Alfredo Moreno- tuvo su origen en una red espionaje contrainsurgente organizada en las aduanas como parte de la estrategia de las fuerzas estatales en los años setenta, que con el tiempo y con base a su posición privilegiada en las fronteras le permitió rápidamente formar una red de contrabando y extorsiones sobre el tráfico de mercancías bajo el amparo de las autoridades militares.</p>
<p>Las investigaciones de desmantelamiento de esta red mostraron la conexión de Alfredo Moreno con jueces, abogados y políticos entre los que se encontraban el entonces candidato presidencial Alfonso Portillo, el general Ríos Montt y otros ex militares que posteriormente formarían parte de su gobierno.</p>
<p>Este último hilo en esta compleja red, es el más relevante por sus probables efectos políticos y las implicaciones para la sociedad guatemalteca en la lucha contra la impunidad.</p>
<p>Situación que al momento de la captura del ex gobernante en 2010, destacó categóricamente el mismo Jefe de la CICIG, Carlos Castresana: “no asumimos la función de querellante adhesivo en ningún caso, que no esté comprendido en nuestro mandato. En este caso (…) podemos reiterar que estamos acusando al ex presidente Portillo, no porque se apropiase de cantidades importantísimas del erario público, sino porque se produjo en el contexto de una de las estructuras clandestinas que es nuestra obligación ayudar a Guatemala a desmantelar”.</p>
<p>Con la extradición de Alfonso Portillo a EEUU, demasiados secretos y preguntas en torno a los poderes ocultos en Guatemala podrían por fin empezar a conocerse.</p>
<p class="by1">Fuente: www.i-dem.org</p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-GT"> </span></p>
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