“No podemos fracasar en Katowice”: Tres claves de la conferencia que definirá el futuro de las políticas por el cambio climático

Por Francisco Parra

El tiempo se acabó

Las palabras que escogió el secretario general de Naciones Unidas (ONU) para iniciar su discurso en la inauguración de la Conferencia Mundial por el Cambio Climático, COP 24: “Estamos en problemas, graves problemas. El cambio climático va más rápido que nosotros y tenemos que adelantarlo, antes de que sea demasiado tarde”.

El portugués Antonio Guterres no dudó en llamar la situación de “vida o muerte” al abordar el fatídico documento que antecedió la llegada de los gobiernos y que convierten a este encuentro en fundamental para el futuro del planeta.

En 2015, los Acuerdos de París -firmados durante la COP 21- significaron el esperado punto de entendimiento entre los distintos países para reducir las emanaciones de gases de efecto invernadero ante claras evidencias y consecuencias del constante aumento de temperatura del planeta, como mayores temperaturas extremas, mayor concentración de PH en los océanos -lo que provoca la degradación del ecosistema marítimo- y un aumento cada vez más peligroso en intensidad y frecuencia de eventos climáticos extremos.

Por eso, en París, los Estados se fijaron un límite: La temperatura global no aumentará más de 2° y se realizarán todos los esfuerzos para dejarlo solo en 1,5°. Ese mismo año, se le ordenó al Panel Intergubernamental del Cambio Climático a elaborar sendos informes sobre ambos escenarios. Sus conclusiones fueron brutales: para llegar a la meta, hay que reducir a la mitad las emisiones totales de gases para 2030, algo altamente improbable, ya que las emisiones han continuado en aumento incluso después de la firma.

En París también se fijó el año 2018 como la definición de la puesta en marcha de los acuerdos. Es decir, la “guía” de actuación de aquí en adelante saldrá del encuentro que se realizará estas dos semanas en Katowice.

“Estamos muy alejados de nuestras propias promesas y tenemos que tomar medidas, ser más ambiciosos. Si fracasamos, el ártico y antártico seguirán fundiéndose, los océanos aumentarán, la gente morirá de contaminación, habrán plagas, el costo de los desastres aumentarán”, afirmó hoy Guterres. Actualmente, la temperatura del planeta alcanza un grado y si se mantienen las intenciones originales de París, se llegará a un aumento de 3 grados.

En concreto, el citado informe da cuenta de que hay que quintuplicar las promesas no cumplidas de París ante el nuevo escenario. Los últimos cuatro años han coincidido en ser los cuatro más cálidos de la historia de la humanidad y año a año siguen aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero.

Es decir, cada año sin acciones concretas cuenta. “No podemos fracasar en Katowice, sinceramente no podemos”, dijo más tarde el mismo Guterres, consultado en la conferencia de prensa cómo hacer para que los países cumplan acuerdos que no son vinculantes.
Las contradicciones de Polonia

El centro MCK Spodek es una de las más llamativas construcciones de la ciudad de Katowice. Arena multipropósito, funciona para eventos y actividades culturales. Fue construida en el año 1955 sobre un antiguo “basurero” que había dejado una minera de carbón.

El Spodek es la sede de la 24° versión de la cumbre del cambio climático. La COP (Acuerdo de las Partes, según sus siglas en inglés), en su primera jornada, llevó a la contradicción a su país anfitrión.

Andrezej Duda, el presidente polaco, mencionó a la ciudad, y a ese lugar en específico, como “un modelo de transformación”. Lo cierto es que Polonia es uno de los líderes en el uso de carbón. La central Belchatow, por ejemplo, encabeza el magro listado de fábricas que más gases de efecto invernadero expulsan a la atmósfera en toda la Unión Europea. La planta utiliza el carbón para emitir energía.

Francia, Reino Unida e Italia ya firmaron una declaración para apostar al cierre total de termoeléctricas que utilizan carbón (como las que se ubican en Quintero-Puchuncaví) para 2030. Hoy Duda aseguró que no es una contradicción la industria del carbón con la protección al medio ambiente. “El uso de los recursos naturales propios, en el caso de Polonia del carbón, y la seguridad energética que esto nos reporta no está en conflicto con la protección del clima y con el avance hacia una política climática más activa”, dijo.

El mandatario se justificó asegurando que su país ha reducido un 30% sus emanaciones en las últimas décadas y al mismo tiempo ha mantenido un “crecimiento económico dinámico”.

Polonia es de los países que han reclamado por su “derecho” al uso de fuentes contaminantes para el desarrollo. No es la misma situación que muchos otros países que se preocuparon por el tema después de años contaminando. La industria del carbón representa para Polonia el 80% de su energía y pretende reducirlo a un 30% para 2040, con una política que incluye la construcción de plantas nucleares. La industria de ese sector ha levantado un fuerte lobby en los últimos años como una “solución”, pese a evidentes riesgos en seguridad, residuos y por no atacar el problema de fondo.

Polonia es, además, coordinador de las negociaciones de la COP 24, vitrina desde donde ha promovido la idea de la “transición justa”, para buscar ayuda a los trabajadores de las industrias que deberán reducir sus actividades para no quedar sin empleo. Esto implica, claro, ayuda económica para dichos países. Justo hoy, el Banco Mundial anunció un financiamiento de 200 mil millones de dólares para ayudar a la reducción de emisiones y a la adaptación al cambio climático.

Fuera de ese interés particular, otro tema es el reconocimiento al histórico rol que ha tenido el norte global en la contaminación que sufre el planeta completo.
Geopolíticas

Un curioso documento emanó de la última reunión del G20 que se celebró en Buenos Aires, Argentina.

19 jefes de Estado firmaron un documento reafirmando su compromiso en la luche por el cambio climático ante la clave COP24 en Katowice. Solo uno no firmó: Donald Trump.

Desde que asumió la presidencia de Estados Unidos, Trump ordenó el retiro de los acuerdos de París y recientemente cuestionó públicamente un informe emanado desde la propia Casa Blanca que advertía por los peligros del cambio climático. Pero el gigante del norte no es el único que puede “torpedear” las negociaciones difíciles. Actores como Arabia Saudita, la divagante postura del primer ministro australiano Scott Morrison y el abierto desinterés de Japón y Brasil – que con Bolsonaro recién electo rechazó organizar la conferencia el próximo año-, también será un tema presente en las conversaciones.

Hoy el país que más emite gases de efecto invernadero es China, que se mantiene en las negociaciones y se ha abierto a avanzar en contra de la industria del carbón.

Lo más probable es que el documento emanado de la COP apunte a la electromovilidad y otro tipo de energías, pero lo importante será la guía práctica para el cumplimiento de la promesa de mantener la temperatura global en 1,5°, así como un nuevo llamado a definiciones de metas para los próximos años.

Fuente: http://www.eldesconcierto.cl/

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