Privet! Privet!

Ilka Oliva Corado

Es 31 de octubre, Noche de Brujas y estoy en el trabajo repartiendo dulces a los niños que llegan en manada a tocar la puerta, disfruto tanto los disfraces y la armonía que reparten con sus sonrisas como si fuera picapica de carnaval.

Los observo por la ventana y espero a que toquen la puerta para luego fingir un susto de aquellos y les digo que se me va parar el corazón con tanto fantasma y monstruo rondando las calles, pero no solo lo digo, lo dramatizo y me tiro al suelo mientras escucho sus carcajadas disfrutando mi actuación magistral.

¡Quién pudiera volver eterna la alegría de los niños, quién pudiera contagiarse con sus sonrisas, con su inocencia! Van llegando de todas la edades, hasta bebés en carruajes y sus papás cargando las bolsas con los dulces, en una tradición tan ajena al lugar donde crecí.

De pronto aparecen dos niños como de 9 años cada uno y uno de ellos con cierta angustia, como con urgencia me dice que no habla inglés, no inglés, no inglés, me dice. ¿No inglés? Le pregunto. No. ¿Qué idioma hablás? Ruso, me contesta.

Siempre me ha gustado aprender palabras en otros idiomas porque me encanta observar la expresión facial de las personas cuando estando tan lejos de su país de origen escuchan una palabra en su idioma materno; para mí es como compartir la alegría, es como un saludo de almas.

¿Ruso? Sí, me contesta. Entonces miro sus ojos azules y lo saludo “previt” que es ruso significa hola. El tiempo se detiene, se congela el instante en el que sus ojos se iluminan y su sonrisa como estrella en el infinito se enciende de alegría. Levanta su mano, salta y me grita emocionado: previt! Y lo veo marcharse por la calle gritándome privet!, privet! Y yo desde la puerta de la casa donde trabajo levanto la mía y le grito privet! Privet!

Me deja los ojos llenos de agua y el corazón palpitando al ritmo de las batucadas, quise compartirle un instante de alegría y fue él quien me lo compartió a mí. ¡Quién pudiera tener la frescura y la magia de los niños! Es 31 de octubre, Noche de Brujas…

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Fuente: https://cronicasdeunainquilina.com

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