Causas y azares

Danilo Santos

Las elecciones prácticamente son un hecho, los planes de la oligarquía “progre” y el propio de la oligarquía rancia y dura, van viento en popa, su meta es demostrar que no existe contrincante que les pueda arrebatar el poder a través de las urnas. Y mientras la izquierda discute, se divide y es incapaz de proponer lo que le interesa a la población y solo se centra en aspiraciones político electorales; y en cambio la derecha corrupta es capaz de salir fortalecida luego de ser atacada en el asidero de su fuerza. Pues es altamente probable que lo que se profetiza en los changarros más humildes y las casas de Dios más encopetadas, se cumpla.

El Ejecutivo y Legislativo venideros tendrán que lidiar con problemas que el actual gobierno simplemente dejó a un lado a cambio de su obsesión con el comisionado Velásquez y la Comisión Contra la Impunidad en Guatemala. Además, le tocará también remontar la polarización creada en torno a lo que el presidente Morales creó para tener una base de apoyo a su fundamentalismo y cerrazón.

Las causas de nuestra situación como país y el azar que toca vivir a la población sigue siendo el mismo y sería sumamente inteligente voltear la mirada hacia ello para enfrentar lo que nos mantiene en la brutalidad permanente.

Bien entonces, lo que nos hace padecer no es una cuestión coyuntural, sino estructural, así que el próximo gobierno deberá decidir entre entretener a la opinión pública con la liquidación de la CICIG o continuar con el combate de las estructuras (ahora reorganizadas) que han cooptado al Estado. Tendrá que escoger entre asumir una verdadera lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, o tratar de montarle escenas a los norteamericanos contando historias dignas de un “western”, pero que solo son creíbles en el mundo del celuloide. Tendrá que determinar si sigue ignorando la realidad del 59.28 % de pobreza total y el 23.36% de pobreza extrema, y dedicarse a inaugurar obras millonarias que de momento no sirven para nada (la libración del paso en Chimaltenango, por ejemplo). En materia legislativa tendrá que decantarse por seguir blindando a los “cooptadores” o voltear la mirada hacia sus representados, sus intereses y faltantes.

El éxodo que partió de Honduras ha dejado mal parados a los gobernantes de la región, especialmente al presidente Jimmy Morales y al presidente Juan Orlando Hernández. Para el gobierno estadounidense, lo sucedido es simplemente inaceptable. Lo invertido en el Triángulo Norte resulta ser inútil. El próximo gobierno estará bajo la lupa y la mano dura de Washington en los temas de narcotráfico, crimen organizado y migración. Un patio centroamericano desordenado e inestable, no es conveniente, y quien llegue a la silla presidencial y las curules en Guatemala, tendrá que hacer su parte para calmar las aguas sociales, políticas, económicas, y así tranquilizar a demócratas y republicanos del otro lado del Río Bravo.

Falta muy poco para saber quiénes heredarán la crisis y saber lo que harán con ella.

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