Que nadie se queje. El fascismo avanza porque se ningunea a la clase trabajadora.

Carlos Martinez, politólogo y socialista. Del Consejo científico de Attac

La irrupción de VOX en Vistalegre, la victoria de Bolsonaro en Brasil en la primera vuelta de sus elecciones presidenciales y el avance de partidos de extrema derecha en Europa ha generado en muchas personas progresistas el pasado fin de semana se planteen una necesaria reflexión. Incluso el miedo producido por el fatídico domingo 7 de Octubre ha hecho olvidar que lo último que hay demostrar ante los fascista es temor.

El avance de la extrema derecha se está produciendo de forma lenta pero inexorable . Su gran trampolín son las medidas tomadas por el establishment y sus políticos ; la sostenida presión de las grandes multinacionales y las grandes fortunas al objeto que la crisis capitalista de 2007 la pagásemos la clase trabajadora, dentro de ella los humildes, las pensionistas y los pensionistas, las y los pobres, las mujeres empobrecidas doblemente y el nuevo precariado que es su creación más importante.

La laminación del estado del bienestar con el objeto de rescatar a bancos y a grandes empresas nos ha devuelto la extrema derecha ( se ha rebajado los impuestos a los banqueros, a las grandes fortunas ricos y a las multinacionales que ni siquiera tributan).

La crisis ha popularizado inventos como la economía colaborativa que no es sino la forma más cruel y descarnada de capitalismo, la “uberización” del trabajo. Este engendro se sostiene en el paro, la debilidad sindical y sobretodo en el miedo. El miedo porque muchas personas no saben si el mes que viene podrán pagar el atraco consentido del recibo de la luz o llenar la nevera o pagar el alquiler. También los políticos del sistema tienen miedo y lo tienen a los poderosos porque de verdad quien manda son los capitalistas.

Por otra parte para algunos intelectuales la clase obrera ya no existe a pesar que el personal trabajadores cada vez ganan menos, hay más contratos precarios, menos derechos tienen las trabajadoras y trabajadores, se recortan servicios o no se vuelven a reponer los hurtados y el paro sigue siendo de órdago en España y en el resto del mundo dominado por el capital.

Estúpidos habéis hecho crecer al fascismo. La cobardía de las izquierdas y su falta de resolución para enfrentarse con decisión a la austeridad está alimentando a la extrema derecha autoritaria.

Las crisis económicas capitalistas por otro lado siempre han hecho florecer los nacionalismos totalitarios y los fascismos. Los racismos y el miedo. De eso se benefician los ricos y las grandes empresas, pues los populismos siempre buscan otros enemigos( jamás los causantes reales) como los inmigrantes, otras razas o religiones, los partidos políticos, los sindicatos, incluso ahora en variante fascista del reino de España, para VOX, las mujeres.

Esto se produce porque de esta manera se aparta de la vista a los verdaderos responsables: las clases dominantes, la banca privada, los ricos y las castas funcionarías más altas, que siempre colaboran con ellos, estén en Bruselas, Londres o Madrid. Esos, los capitalistas son los culpables de nuestros sufrimientos, no los débiles y menos todavía las mujeres, esa aberrante innovación de VOX.

Pero los fascismos siempre tienen cómplices en las derechas civilizadas y bien pensantes. Les hacen el trabajo sucio y encima engañan a las personas que no creen que es posible que las cosas puedan cambiar. Es el miedo lo que lleva a las clases populares a votar extrema derecha y la inexistencia de ideas en la contraparte.

Está muy estudiado. La propuesta del partido demócrata en los EE.UU de presentar a Hilary Clinton – haciendo pucherazo contra Sanders- lo llevó a la derrota, pues sectores obreros que apoyaban al senador socialista, prefirieron no votar o hacerlo por Trump antes que votar a una pija corrupta, demócrata.

En Brasil también se ha pagado muy caro no presentar a Lula, en este caso han sido los corruptos jueces y la derecha corrupta los que han encarcelado al líder obrero y socialista para dejar al PT sin alternativa creíble. En ambos casos el sistema impide articular una respuesta progresista y socialista y en ambos casos avanza el fascismo. Incluso en la meca de la socialdemocracia, Suecia, la extrema derecha avanza ante un partido socialdemócrata carente de ideas y que ha renunciado a sus postulados y a sus referencias del siglo XX.

Aceptar las políticas de austeridad que la UE impone es facilitar el ascenso de la extrema derecha, sea en Alemania, Suecia, Francia, Italia… España.

No ver que la extrema derecha avanza sobre una Unión Europea obsesionada con la austeridad, la deuda e imponiendo techos de gasto, han convertido a la UE en bastión neoliberal mundial, tonta de remate e inútil a la hora de defender los derechos de su agricultura, su industria, su comercio, los derechos de sus clases trabajadoras y su propio acervo legislativo para favorecer a las multinacionales. Es indignante e indigna a las clases populares y no verlo es alimentar el fascismo.

Pero el fascismo se puede frenar ¿Quién habla ya del UKIP en Gran Bretaña? Muy pocos Gracias a Corbyn. El nuevo socialismo anglosajón está consiguiendo que se vuelva a hablar de socialismo.

En los Estados Unidos en los barrios obreros y populares no son fascistas lo que crecen, sino candidatas socialistas del DSA que avanza poco a poco. Lo hacen porque tienen un programa socialista y el trumpismo está teniendo una fuerte respuesta popular por parte de las mujeres y sectores importantes las clases trabajadoras.

Cuando los ricos y las multinacionales debilitan el estado del bienestar, las ayudas sociales y los servicios públicos, gran parte de nuestra sociedad alienada culturalmente por el neoliberalismo, es empujada a competir entre los pobres y los empobrecidos. Entonces el enemigo es el vecino, el negro, el moro, el ecuatoriano y no aquellos que han generado esta situación imponiendo la austeridad. Este es el momento para el demagogo, que engaña con su xenofobia, acuse a todos los demás de corruptos

Por eso el socioliberalismo, el liberalismo, las reformas suaves, las llamadas buenistas, la filosofía burguesa que no cuestiona la austeridad, no pueden frenar al fascismo. De hecho a la derecha política neoliberal le viene bien, pues derechiza su agenda política y por tanto puede imponer lo que de verdad desean. Ahora también está demostrado que los experimentos populistas progres, tampoco sirven, de hecho en Italia las puertas a la extrema derecha de Salvini, se las ha abierto el Movimiento 5 Estrellas.

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