Las ideologías

Jairo Alarcón

Existe cierto criterio simplista que reduce las ideologías a la confrontación entre el pensamiento de izquierda y de derecha. Se habla de la polarización entre estas concepciones y, desde luego, de sus seguidores, pero ¿qué significa tal afirmación? Para algunos, ser de derecha constituye tener un pensamiento conservador, en cambio de izquierda, es ser progresista. Dicho planteamiento reduce lo ideológico al antagonismo histórico entre la derecha y la izquierda, pero, ni todo aquel que se dice de derecha es de derecha ni el que se denomina o se hace llamar de izquierda se asume como tal. Los términos de izquierda y derecha surgen con la Revolución Francesa, con los Jacobinos y los Girondinos, los primeros, que apoyaban las causas populares, los segundos, las aristocráticas de la nobleza.

En consecuencia, el que se identifica con las causas populares, simplemente puede decir que simpatiza con los lineamientos de izquierda, y aquellos que defienden el sistema de privilegios, aun sin gozar de ellos, en donde prevalecen los sectores hegemónicos, lo hacen con la derecha. Así es el grado de alienación de algunas personas que se manifiestan definiendo causas que desconocen, que no saben en sí lo que son. Actualmente se señala que son de derecha aquellos individuos que se ubican dentro del liberalismo, y de izquierda, los que concuerdan con el socialismo. Los primeros basan su concepción ideológica a partir de criterios de la libertad individual, el derecho a la propiedad privada y la igualdad de todos ante la Ley. Los segundos, piensan que es en sociedad donde la individualidad cobra sentido y que una persona solo puede ser libre a partir de la convivencia social.

En nuestro país se ha estigmatizado lo que es la izquierda, por ejemplo, se dice, peyorativamente, que es de izquierda todo aquel que simpatiza con el pensamiento de Karl Marx, es decir, con los ideales comunistas. Es izquierdista todo individuo revolucionario que pretende asaltar el poder por vía de la lucha armada y violenta, lo cual no es precisamente así. El pensamiento de izquierda, al igual que la derecha, tiene matices aunque mantienen principios esenciales que los identifican y distancian.

Existe la izquierda democrática, los anarquistas de izquierda, los social-demócratas de izquierda, la izquierda radical, todas tendencias cuyo denominador común es reivindicar causas populares. No obstante, solo el marxismo y la serie de corrientes afines que parten de este postulan la supresión de la propiedad privada de los medios de producción y el derecho de herencia a través de la fuerza.

Por otra parte, en la derecha también se encuentran concepciones que van desde las menos radicales hasta las más extremas. Existe el liberalismo y también el neoliberalismo, el individualismo anarquista, el fascismo, de la democracia cristiana, del conservadurismo, entre otros. Todos teniendo como denominador común al individualismo y como motivación esencial el lucro.

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