El potencial humano que, se está tirando por la borda

Edi D. López S.
En todo país, el recurso humano es indudablemente el que hace girar, caminar a la sociedad en su dinámica de búsqueda de bienestar, desarrollo; se es el objeto y sujeto de la actividad económica. Guatemala no será viable, sostenible en la dinámica que se tiene; porque para atender necesidades de la niñez se tiene que acudir a la beneficencia, -que además se utiliza para promocionar marcas y figuras politiqueras- ello debido, por una parte a que los ingresos familiares para la mayoría de la población son tan ínfimos, que no alcanza a cubrir necesidades básicas, lo indica la cantidad de gente que vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema; por otra parte los últimos gobiernos se han dedicado al saqueo de los recursos públicos, en menoscabo de programas sociales, el presupuesto del gobierno ha dejado de ser un instrumento de redistribución del ingreso del país.

Llama a la reflexión la reciente celebración del Día del Niño, en un país como el nuestro, en donde las estadísticas indican que, no se está invirtiendo en lo que especialistas llaman “bono demográfico”. Es sabido que, debido la todavía alta tasa de natalidad en Guatemala, se tiene actualmente un segmento de población alto, de hecho constituye la mayoría de la población entre niños y jóvenes; aspecto que el reciente censo confirmará. Un potencial humano que, otros países, especialmente en Europa -con población vieja desean- nuestro sistema político social no lo está atendiendo en sus esenciales necesidades: educación, salud, vivienda, creación de empleo.

Lo último dicho, lo corrobora el reportaje de la Voz del Migrante del diario La Hora No. 75; se indica que, la desnutrición es uno de los problemas que más afecta a Guatemala, sobre todo en el área rural y a la población indígena. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil realizada por el Ministerio de Salud y Asistencia Social en 2014-2015, el 46.5% por ciento de niños menores de 5 años sufre de desnutrición crónica en el país. Como es sabido esta falencia en salud, tiene un alto costo para la sociedad; muchos niños quedan con alguna discapacidad por la grave desnutrición sufrida, nunca van estar en iguales condiciones para hacer frente a los retos de buscar mejor posibilidades de vida.

Otro aspecto en los que incluso se ha retrocedido, en la atención a este potencial humano, es lo referente a la educación; sin entrar a considerar los problemas de calidad, la cobertura ha descendido, lo indica datos al 2017, se calculó que había un millón seiscientos mil niños y jóvenes -13 a 24 años- sin ser atendidos en esta necesidad básica por parte del gobierno. Es evidente que se está condenando con esta dinámica, a una cantidad importante de población a que únicamente subsista, que se convierta en la ya gran cantidad de mano de obra no calificada; y ello condena al país a una serie de problemas, económicos sociales; que de hecho ya se está viendo, incremento de la pobreza, de la delincuencia común, en el mejor de los casos migración forzada hacia el exterior, con los efectos sociales negativos que ello implica.

Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL al analizar esta situación que, es resultado en última instancia de sociedades donde prevalece desigualdades anacrónicas, indica que… “ello provoca ineficiencia, es un obstáculo al crecimiento, desarrollo y sostenibilidad de nuestras sociedades. La desigualdad implica un enorme desaprovechamiento de talentos y capacidades humanas. Además, afecta y corroe la legitimidad política, la deliberación democrática y la convivencia pacífica, exacerbando la violencia y la violación de derechos”.
Para concluir, una cita igual de reflexiva…”Los niños pobres son los que más sufren la contradicción entre una cultura que manda a consumir y una realidad que lo prohíbe” (Eduardo Galeano)

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